Al-Shabab abre la puerta a Riyad Mahrez
La derrota ante Al-Hilal no solo dejó a Al-Shabab sin puntos. También encendió, de golpe, el mercado. Y el nombre que volvió al centro de la escena fue el de Riyad Mahrez.
En el SHG Arena, Al-Hilal se impuso 2-0 en la quinta jornada de la Saudi Roshn League, un golpe deportivo que dio paso a un giro mediático. El pitido final no cerró la noche, la abrió: las preguntas dejaron de ser sobre el partido y se concentraron en el futuro del astro argelino.
La frase que lo cambia todo
Nada más acabar el encuentro, el presidente de Al-Shabab, Abdulaziz Al-Malik, fue directo al foco del rumor: el posible fichaje de Mahrez en este tramo final del mercado estival.
Ante el diario saudí Asharq Al-Awsat, Al-Malik no esquivó el tema y lanzó una frase que retumbó en todo el fútbol saudí: «Riyad Mahrez es una gran ganancia para el fútbol saudí y para Al-Shabab, y si Dios quiere veremos en las próximas 48 horas qué sucederá».
Con esas palabras, el dirigente no solo confirmó el interés. Alimentó la sensación de que algo puede romperse muy pronto. Cuarenta y ocho horas. Un plazo claro, corto, casi un desafío.
Un futuro en el aire y varios pretendientes
Las declaraciones del presidente dispararon de nuevo las especulaciones sobre el futuro del internacional argelino, cuyo nombre ya venía circulando con fuerza en las últimas horas alrededor de Al-Shabab.
Al mismo tiempo, han surgido informaciones que apuntan a un posible regreso a Al-Ahli, el club que marcó su aventura en Arabia Saudí, mientras Al-Ittihad también aparece en escena con el deseo de hacerse con sus servicios. Tres camisetas grandes, un solo destino por decidir.
Mahrez, de 35 años, salió de Al-Ahli al final de la pasada temporada, después de que el club decidiera rescindir de forma unilateral su contrato, un año antes de su vencimiento. Un cierre abrupto para una etapa cargada de títulos.
El peso de un palmarés que aún seduce
El extremo llegó a la liga saudí en el verano de 2023 procedente de Manchester City, y durante tres años dejó huella con la camiseta de Al-Ahli. En ese periodo conquistó dos títulos de la AFC Champions League Elite y una Saudi Super Cup, un botín que sostiene su cartel de estrella en el país.
Por eso sus movimientos siguen generando ruido. No se trata solo de un fichaje más, sino de una pieza capaz de alterar jerarquías en la Roshn League.
Ahora la pelota ya no rueda en el césped, se mueve en los despachos. Al-Shabab ha mostrado sus cartas. Al-Ahli y Al-Ittihad observan. Y el reloj, esas 48 horas de las que habló Al-Malik, ya ha empezado a correr.
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