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Angelos Postecoglou y su nueva aventura con Cristiano Ronaldo

Angelos Postecoglou aterriza en Riad con una idea muy clara en la cabeza: no solo va a entrenar a Cristiano Ronaldo, quiere inscribirse en su historia.

El técnico australiano, que ha convivido con gigantes del fútbol durante toda su carrera, ve este reto en Arabia Saudí como otro capítulo en una vida marcada por nombres propios legendarios. Y lo explica desde la humildad, casi con devoción.

“Cuando miro hacia atrás en mi carrera, lo que más me llama la atención es que he tenido una suerte increíble de formar parte del camino de otras personas”, relata.

De inmediato tira de memoria: cuando era jugador, su entrenador fue Ferenc Puskas. Uno de los mejores de todos los tiempos. “Solo esa asociación ha sido increíble para mí porque soy una pequeña parte de la historia de ese hombre, una parte muy pequeña, pero una parte”.

La lista continúa. Con la selección de Australia trabajó con Timmy Cahill, al que define como “probablemente nuestro mejor jugador de todos los tiempos”. En el Tottenham, con Sonny, Son Heung-min, al que coloca como “el mejor jugador coreano de la historia”. En todos esos casos, insiste en la misma idea: él se siente un fragmento de historias mucho más grandes.

Por eso, cuando mira ahora a Cristiano Ronaldo, el discurso encaja de forma natural. “No hay duda, Cristiano Ronaldo está aquí y piensas: puedo convertirme también en una pequeña parte de su historia”, admite. Y se apresura a aclarar que no lo vive como un ejercicio de ego, sino como parte de su propia travesía vital. Desde niño soñó con cruzarse con figuras así. “Te vas asociando con esta gente por el camino. Eso fue parte de la atracción. No porque vayan a contar mi historia junto a la suya, pero yo sí podré contar esa historia, y eso también formaba parte”.

Postecoglou llega a este punto tras varios meses en silencio profesional. Estaba sin equipo desde octubre, después de un brevísimo paso de 39 días por el Nottingham Forest. Aun así, no le faltaron propuestas: asegura que recibió interés de un número de clubes de “doble dígito”. No eligió Arabia Saudí por falta de opciones, ni acepta que su desembarco en Oriente Medio sea un descenso de peldaño.

“Eso nunca me ha preocupado”, afirma con firmeza. “La gente dice: ‘no es Europa, no es una liga de mayor perfil’, pero siempre he ido en contra de quienes son snobs con ciertas ligas y con todo eso. No iba a dar la vuelta y decir que esto es un paso atrás para mí. Nunca lo veo de esa manera”.

Su filtro es otro. Más simple. Más directo. “Pienso: ¿hay una oportunidad ahí? ¿Puedo tener impacto? ¿Me ilusiona la perspectiva de hacerlo?”. Esta vez, todas las casillas se marcaron en verde. Para él, la Saudi Pro League representa un ecosistema en ebullición: “Es una liga que obviamente ha invertido mucho dinero, aquí hay grandes entrenadores, grandes jugadores. La oportunidad de formar parte de eso era significativa”.

Ahora, en Riad, se abre otro escenario. Un técnico que se siente “pequeña parte” de grandes relatos se coloca al lado de uno de los mayores iconos del fútbol moderno. Cristiano Ronaldo ya tiene una carrera escrita en letras mayúsculas. La pregunta es cuánto peso tendrá la firma de Postecoglou en los próximos capítulos.