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Arsenal redibuja su plan tras el adiós a Vinicius

El sueño de Arsenal de vestir de rojo a Vinicius Junior se ha evaporado. El brasileño ha optado por blindar su futuro en el Real Madrid con un nuevo contrato de seis años y ha cerrado de golpe una puerta que en el norte de Londres veían, por momentos, entreabierta.

El club londinense había dado un paso al frente. Lanzó una oferta seria por el jugador de 26 años y llegó a acercarse a un acuerdo en los términos personales. Había ilusión, había sensación de oportunidad. Pero el atacante eligió seguir en el Bernabéu, aferrado a un proyecto que le mantiene en la élite absoluta del fútbol europeo.

Sin Vinicius, el plan no se detiene. Simplemente cambia de dirección.

Tres nombres para un mismo hueco

Según la información publicada por The Independent, Arsenal mantiene como prioridad incorporar un extremo izquierdo de primer nivel y ya maneja una terna muy definida.

En lo más alto de esa lista aparece Julián Álvarez. Mikel Arteta es un gran admirador del argentino, al que ve como un futbolista capaz de encajar en su estructura ofensiva con una mezcla de movilidad, agresividad sin balón y pegada. El problema es evidente: Atlético de Madrid no quiere ni oír hablar de una salida y Barcelona también aprieta por él. Dos barreras muy serias para cualquier negociación.

Cuando un objetivo se complica, el radar se abre. Ahí entra Bradley Barcola, otra opción que gusta en Londres. El atacante francés tiene contrato con Paris Saint-Germain hasta 2028, pero se niega a firmar una ampliación. Ese pulso contractual lo convierte en una oportunidad teórica… aunque nada sencilla.

PSG no está dispuesto a regalar a uno de sus talentos más valiosos y en Anfield también se han movido. Liverpool prepara una oferta de 115 millones de euros, mientras el club parisino tasa al jugador en torno a los 150 millones. Cifras de vértigo para cualquiera, también para Arsenal, que deberá decidir hasta dónde quiere –y puede– llegar.

La vía Ndiaye: talento y coste elevado

El tercer nombre sobre la mesa es Iliman Ndiaye, pieza clave en Everton. El senegalés, también de 26 años, viene de una temporada con seis goles y tres asistencias, números que, sin ser estratosféricos, confirman su peso en el ataque de Goodison Park.

Su impacto no se limita al club. Ndiaye también dejó su huella con la selección de Senegal, marcando en la fase de grupos del Mundial en el duelo ante Irak. Un detalle que refuerza su perfil competitivo en escenarios de máxima presión.

La operación, sin embargo, dista de ser sencilla. Ndiaye tiene contrato con Everton hasta 2029, lo que coloca al club de Liverpool en una posición de fuerza total. Vender ahora solo tendría sentido por una cifra muy alta, y en Inglaterra dan por hecho que exigirán una prima considerable para siquiera plantearse una salida este verano.

Arsenal, obligado a rearmar su plan tras el “no” definitivo de Vinicius, mira el mercado con ambición y cautela a la vez. La pregunta ya no es a quién quieren, sino a quién podrán realmente sacar de su club sin romper su propio proyecto.