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El Barça y la defensa: el impacto del adiós de Araujo

El verano del Barça parecía haber girado definitivamente hacia el ataque. Durante semanas, la dirección deportiva rastreó el mercado en busca de un central zurdo, pero la prioridad se desplazó hacia los fichajes ofensivos. El plan estaba claro. Hasta que el caso Ronald Araujo estalló del todo.

La salida inminente del uruguayo ha abierto un agujero en el eje de la zaga y ha obligado a Hansi Flick y a Deco a reabrir un expediente que parecía archivado: la llegada de otro central antes del cierre del mercado.

Un escenario que se mueve al ritmo de Araujo

Quedan tres semanas de mercado y en los despachos del club asumen que el panorama puede cambiar en cuestión de días, incluso de horas, en cuanto la marcha de Araujo sea oficial. Su adiós liberará una cantidad importante de masa salarial, un detalle clave en un club que vive al límite del fair play interno.

Con Araujo fuera de la ecuación, Flick se quedaría con Pau Cubarsí, Gerard Martín, Andreas Christensen y Eric Garcia como centrales puros. A ellos se suma Jules Koundé, que puede actuar en el eje, aunque el técnico alemán lo ve sobre todo como lateral, una pieza fija en el costado derecho.

Ahí aparece el primer matiz táctico: Flick considera a Eric un comodín, alguien capaz de ofrecer relevo también en los laterales, especialmente a la espalda de Koundé. Si el catalán debe repartir minutos entre el centro y la banda, la sensación de fondo es evidente: falta un hombre más para sostener la rotación en el corazón de la defensa.

La carta de La Masia… y el deseo de experiencia

En medio de esta reconfiguración, un nombre propio ha ganado peso en los entrenamientos: Álvaro Cortés. El central de La Masia ha convencido al cuerpo técnico con su madurez y su lectura del juego, hasta el punto de que en el club ya se habla abiertamente de él como opción real para el primer equipo.

El escenario está claro: si la dirección deportiva decide no acudir al mercado, Cortés podría ser promocionado y asumir un rol mayor esta misma temporada. Es una vía que gusta en el club, coherente con la apuesta histórica por la cantera.

Pero Flick, recién aterrizado y con la exigencia de competir por todo desde el primer día, prefiere disponer de un perfil más hecho, un central con recorrido en la élite y capacidad inmediata para pelear por la titularidad. No se trata de sumar por sumar, sino de incorporar a alguien que entre directamente en la pelea con Cubarsí, Christensen y compañía.

Por eso, en el Barça han fijado una línea roja: no llegará un central solo para completar la plantilla. Solo se activará una operación si las condiciones económicas encajan y el jugador tiene nivel para discutir el once desde el primer día.

Romero, una opción tan atractiva como complicada

En ese contexto, el nombre de Cristian Romero sigue sobre la mesa. El argentino, pieza clave en el Tottenham y campeón del mundo, encaja en el perfil competitivo que seduce a Flick: agresivo, dominante en duelos, con carácter para liderar la línea defensiva.

El problema está en la operación. Romero no solo interesa al Barça: también aparece en la agenda de Arsenal e Inter de Milan, y las conversaciones con Atlético de Madrid han avanzado en las últimas semanas. Entrar en esa puja, con la economía azulgrana aún condicionada, convierte el fichaje en una maniobra compleja, casi quirúrgica.

El Barça observa, espera y mide. Sabe que cualquier paso en falso puede cerrar otras puertas en el mercado.

Laporte, una cláusula envuelta en dudas

El otro nombre que no desaparece del radar es Aymeric Laporte. El internacional español lleva tiempo siendo vinculado a un posible regreso a LaLiga, y desde su entorno se ha deslizado que su cláusula de salida sería relativamente asumible.

Ahí empiezan las fricciones. Athletic Club ha desmentido esa versión y sostiene que las cifras no son tan bajas como se ha querido hacer ver. Esa discrepancia obliga al Barça a extremar la prudencia: antes de mover ficha, el club quiere conocer al detalle las condiciones reales de una posible operación.

Solo entonces decidirá si Laporte es una oportunidad de mercado o un espejismo más en un verano plagado de nombres.

El reloj del mercado corre, Araujo se prepara para cerrar etapa y Flick espera. Entre la apuesta por un canterano como Álvaro Cortés y el salto por un perfil consagrado como Romero o Laporte se juega una parte importante de la identidad defensiva del nuevo Barça. Y esa decisión, esta vez, no admite margen de error.