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El Barça elige a Anthony Gordon sobre Rashford: la decisión de Flick

El caso estaba servido para el debate: 14 goles, 15 asistencias, 29 participaciones directas en tantos en una sola temporada. Títulos en el bolsillo: La Liga y la Supercopa de España. Y, aun así, el FC Barcelona decidió no quedarse con Marcus Rashford.

La explicación no está en los números. Está en Hansi Flick.

Rashford rindió… y convenció a Flick

Según informó Fabrizio Romano, la decisión de no ejecutar un fichaje definitivo de Rashford desde Manchester United no tuvo nada que ver con un desencanto deportivo del técnico alemán.

Al contrario. Flick quedó satisfecho con el inglés. Rashford no fue indiscutible en el once, pero sí fue influyente. Entró, marcó, asistió, cambió partidos saliendo desde el banquillo y se integró en un vestuario que acabó celebrando un doblete nacional.

Romano detalla que la relación entre Flick y Rashford fue buena. Respeto mutuo, actitud positiva, rendimiento considerado notable por el cuerpo técnico. Nada de conflictos, nada de desencuentros. El delantero cumplió.

Y justo por eso la decisión del club llama todavía más la atención: con un jugador productivo y adaptado, el Barça decidió girar el timón hacia otro perfil.

La clave: el tipo de delantero que quería Flick

La respuesta está en la pizarra. Flick miró más allá de los goles.

El técnico alemán buscaba un atacante capaz de abarcar toda la línea ofensiva y, sobre todo, de sostener la estructura del equipo cuando el Barça no tuviera el balón. No se trataba solo de desmarques y remates, sino de presión, coberturas y agresividad sin pelota.

Versatilidad y intensidad defensiva. Ese era el filtro.

Rashford ofrecía desequilibrio y cifras, pero el cuerpo técnico entendía que el equipo necesitaba otra cosa para dar el siguiente paso: un jugador que pudiera adaptarse a varias posiciones del frente de ataque y que, al mismo tiempo, trabajara al límite en la presión y el repliegue.

Ahí apareció un nombre por encima del resto: Anthony Gordon.

Por qué Anthony Gordon encajaba mejor

La elección de Gordon no fue un simple “cambio de cromos”. No se trataba de igualar las 29 contribuciones de Rashford, sino de ajustar el engranaje a la idea de Flick.

En los despachos y en el banquillo veían en Gordon un perfil más alineado con lo que pedía el entrenador: un extremo inglés capaz de jugar en ambas bandas, sacrificado, intenso, dispuesto a correr hacia atrás tantas veces como hacia adelante.

Para el staff azulgrana, Gordon ofrecía justo esa mezcla de polivalencia ofensiva y compromiso defensivo que Flick considera irrenunciable. Un jugador que puede abrir el campo por derecha o por izquierda, atacar al espacio y, al mismo tiempo, cerrar líneas de pase, saltar a la presión y sostener el bloque alto.

Por eso la decisión, según Romano, no se entiende como un castigo a Rashford ni como una desconfianza en su rendimiento. Es, simplemente, una apuesta táctica.

El Barça no buscaba reemplazar los números de Rashford. Buscaba el molde perfecto para la idea de Flick. Y, esta vez, ese molde llevaba el nombre de Anthony Gordon.