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Barcelona se une a la lucha por Rodri ante Madrid y City

Barcelona ha decidido entrar en serio en uno de los culebrones del mercado. El club azulgrana se prepara para contactar formalmente con Manchester City por Rodri, capitán de la selección española, con la convicción de que puede adelantarse a sus grandes rivales de LaLiga en la carrera por el mediocentro.

El contexto es delicado: Rodri ha entrado en el último año de contrato con el City. Ese simple dato ha encendido las alarmas en media Europa. Según se ha venido informando, Real Madrid ya mantiene conversaciones con el club inglés desde la semana pasada y ha deslizado que estaría dispuesto a llegar a los 50 millones de libras.

Una cifra que, de momento, no impresiona demasiado en el Etihad.

Barça acelera, Madrid calcula

En Barcelona sienten que hay una ventana de oportunidad. Desde el club catalán se interpreta que, si Rodri sale en este mercado, sus opciones de vestir de azulgrana son reales. En las últimas 24 horas el interés se ha intensificado: llamadas, sondeos, movimientos discretos para medir el terreno.

Al otro lado, en la capital, la estrategia es distinta. Real Madrid, recién revalidado en la presidencia Florentino Pérez, medita su siguiente paso: mantener la oferta, subirla, o aguardar. En el club blanco existe consenso interno sobre el fichaje del mediocentro español, más aún después de las críticas recibidas al inicio del verano por la escasa presencia de jugadores de España en la plantilla.

La llegada de Marc Cucurella desde Chelsea, cerrada durante la disputa del Mundial, fue el primer gesto. El siguiente objetivo, en la hoja de ruta, es Rodri.

El muro del City

El problema para ambos gigantes es evidente: Manchester City no quiere vender. Ni ahora ni por 50 millones de libras. En el club inglés consideran a Rodri una pieza absolutamente estructural y confían en convencerle para firmar un nuevo contrato de larga duración y liderar el proyecto de Enzo Maresca.

La intención es clara: que el español sea el eje de una nueva etapa, no el gran traspaso del verano.

Rodri, campeón del mundo con España, se encuentra en plena recuperación tras una operación de espalda realizada después del Mundial. Los plazos de su rehabilitación apuntan a que se perderá la Community Shield ante Arsenal y también el estreno de la Premier League. Una ausencia que, paradójicamente, subraya todavía más su importancia.

“¿Para qué venderle por 40-50 millones?”

En Inglaterra, las voces autorizadas no entienden que el City se plantee siquiera la venta por esas cifras. Jamie Carragher, analista en Sky Sports, lo expresó con contundencia: por 40-50 millones, él ni se lo pensaría, se quedaría con el jugador hasta el final de su contrato.

Para Carragher, Rodri está “al nivel de cualquiera” en su posición en la Premier League, probablemente por encima de todos. Su rendimiento en el Mundial, donde volvió a su mejor versión, y el tramo final de la temporada pasada, en el que formó una sociedad decisiva con Bernardo Silva, son los argumentos. Según su análisis, ambos “casi llevaron” al City al título.

La reflexión es simple y dura para cualquier directiva: City pagó 60 millones por Rodri. Recuperar ahora 40, con el mercado inflacionado y sin un sustituto claro, apenas tendría sentido deportivo ni económico. Mejor un año más del mejor mediocentro del mundo, aunque luego se marche libre.

Insustituible… o casi

La dimensión de la posible pérdida la resume otra voz de referencia, Laura Hunter. Para ella, el impacto de una salida de Rodri sería “enorme”. Pese a su edad y a los problemas físicos recientes, le considera el centrocampista más completo que ha pasado por la Premier League en los últimos cinco años. Pep Guardiola lo ha definido en más de una ocasión como “el mejor mediocentro del mundo con diferencia”.

Todo el plan de juego del City con Guardiola se ha construido alrededor de él: salida limpia bajo presión, capacidad para recibir en espacios reducidos, control del ritmo del partido. Lo mismo ha hecho este verano con una selección española campeona, donde volvió a erigirse en metrónomo absoluto.

Los datos son contundentes: en las dos temporadas en las que las lesiones le castigaron, el City no pudo revalidar la Premier. No es casualidad. Es dependencia.

¿Sustituto? No hay. No de forma directa. El club ve en Elliot Anderson una especie de heredero parcial, un mediocampista de ida y vuelta, 23 años y números que empiezan a acercarle a la élite. Un jugador que, según la lectura interna, puede crecer a la sombra de Rodri y ocupar un rol más cercano al que ejercía Bernardo Silva, ahora en Real Madrid. Pero no es el mismo perfil. Ni la misma jerarquía.

Una batalla que define proyectos

Ahí se juega la verdadera partida. Para Barcelona, fichar a Rodri sería mucho más que un golpe de mercado: significaría reconstruir el centro del campo alrededor del capitán de España y, de paso, asestar un zarpazo a su gran rival. Para Real Madrid, supondría reforzar una sala de máquinas ya poderosa con el mediocentro más dominante del momento y responder a las críticas sobre la “españolización” de la plantilla.

Para Manchester City, perderle abriría un agujero competitivo que ni el talonario ni la pizarra tapan de un día para otro.

Todos quieren al mismo futbolista. Solo uno lo tiene. Y, de momento, no quiere soltarlo. La cuestión es cuánto están dispuestos a apretar Barça y Madrid… y cuánto está dispuesto a resistir el City cuando el mercado entre en su tramo decisivo.