Logotipo completo Pelo Tahoy

Bohemians logra una remontada espectacular en Galway

En Eamonn Deacy Park pasó de todo en un cuarto de hora. Galway United ganaba 2-0, defendía su racha invicta y olía a noche grande en casa. Quince minutos después, Bohemians se marchaba con un 2-3 imposible, tres puntos de oro y la sensación de haber dado un golpe de carácter en la SSE Airtricity Men's Premier Division.

Un inicio cerrado y un golpe de genio

El contexto pesaba. Bohemians necesitaba ganar para no perder de vista a Shamrock Rovers. Galway, por su parte, buscaba alargar su buena dinámica… y mandar un mensaje de cara a la semifinal de la FAI Cup que les volverá a cruzar el próximo mes. El duelo, con aroma a eliminatoria, arrancó tenso, sin concesiones.

El plan de John Caulfield funcionó de inicio. Su línea de tres centrales —Wasiri Williams, Gianfranco Facchineri y Anthony O’Connor— aguantó firme ante un Bohemians que manejó la posesión, pero chocó una y otra vez contra el muro local. Alan Reynolds veía a su equipo mandar con el balón, aunque sin la claridad suficiente para hendir la zaga de los Tribesmen. Galway esperaba, mordía y salía rápido.

Arriba, Stephen Walsh y Kris Twardek se vaciaban. Trabajo, desmarques, choques. Twardek estuvo cerca de aprovechar un balón bombeado a la espalda de la defensa a mitad de la primera parte, pero Paul Walters salió a tiempo para atrapar y apagar el primer incendio serio.

Galway empezó a crecer. Aaron Bolger se encontró con una ocasión magnífica al borde del área, pero un compañero bloqueó su disparo cuando el estadio contenía la respiración. Poco después, Jimmy Keohane casi consigue armar un tiro peligroso; le faltó potencia para inquietar de verdad. Bohemians respondió con un aviso lejano: Harry Vaughan, ex Hull City, rozó el poste con un disparo potente desde fuera del área.

Y entonces, la obra de arte.

Minuto 31. Al-Amin Kazeem pone un centro desde la izquierda hacia el corazón del área. Walsh, en su aparición número 403 con la camiseta de Galway, se suspende en el aire y conecta una chilena audaz. El balón golpea el larguero por debajo y entra. Primer gol de Walsh ante Bohemians, y uno que no se olvidará fácilmente. Técnica pura. Ejecución perfecta. Un candidato serio a gol de la temporada.

El estadio explotó. Jugadores y aficionados de United se encendieron con el 1-0. Bohemians, herido, intentó reaccionar antes del descanso. Darragh Power enganchó una volea que se fue por poco por encima del travesaño. Ross Tierney, muy activo, fue frenado a bocajarro por Hugo da Cunha. Galway se marchó al vestuario con ventaja mínima, pero con la sensación de tener el partido donde quería.

Galway se escapa… y Bohs despierta

Tras el descanso, Bohemians salió decidido a empatar. Tierney probó de nuevo a da Cunha en su primer acercamiento serio, obligando al meta a intervenir en el primer palo. Parecía que el empate estaba cerca. Lo que llegó fue un mazazo.

Minuto 53. Un enredo fatal entre Patrick Hickey, ex de Galway, y Walters deja el balón muerto. Twardek, que no regala nada, olió la sangre. Se adelantó, recogió el regalo y empujó a puerta vacía. 2-0. Gol “contra toda lógica” por cómo se estaba jugando, pero premio al esfuerzo del delantero y a la insistencia local.

Con dos goles de ventaja, Galway se replegó. Quiso proteger lo que tenía. Orden, líneas juntas, pocos riesgos. Pero empezó a retroceder, metro a metro. Bohemians olió la duda y apretó. Cada pérdida local se convertía en un nuevo asedio. Cada despeje, en una invitación a volver a empezar.

El partido cambió de tono. Ya no era un intercambio táctico. Era un asalto.

El cuarto de hora que lo cambió todo

La rendija se abrió en el 74. Colm Whelan, que había entrado desde el banquillo, recibió y conectó un disparo soberbio. Un golpeo seco, imparable, que devolvió a Bohemians al partido. 2-1. Quedaba tiempo. Y, sobre todo, quedaba fe.

Desde ese momento, solo hubo un equipo. Bohs se instaló en campo rival. Galway ya no atacaba; sobrevivía. El empate parecía cuestión de minutos, y terminó cayendo.

Minuto 82. Tras una larga secuencia de pases, sin precipitación, Bohemians encontró el hueco. El balón llegó a Tierney dentro del área. Control, pausa y definición rasa, fría, ajustada más allá del alcance de da Cunha. 2-2. El silencio, esta vez, fue local. El vendaval visitante ya no tenía freno.

Tierney volvió a probar suerte poco después y obligó de nuevo a intervenir al guardameta de Galway. La sensación era clara: si alguien iba a ganar, sería Bohemians.

Y el golpe definitivo llegó en el 89. Whelan, protagonista absoluto en apenas 25 minutos sobre el césped, encaró, se coló en el área con un eslalon eléctrico y soltó un disparo raso. Da Cunha tocó, pero no lo suficiente. El balón cruzó la línea y desató la locura en el fondo visitante. 2-3. Remontada completada. Tres goles en un cuarto de hora. Tres puntos que saben a algo más que una simple victoria fuera de casa.

Once, cambios y lo que viene

Galway United formó con Hugo da Cunha; Al-Amin Kazeem (sustituido por Thiam en el 90), Jimmy Keohane, Wasiri Williams (Lomboto 80), Gianfranco Facchineri, Anthony O’Connor; Aaron Bolger (Hurley 80), Barratt, Devitt; Kris Twardek (Connolly 88) y Stephen Walsh (Pierrot 80).

Bohemians alineó a Paul Walters; Mullen (Whelan 66), Byrne, Patrick Hickey, Darragh Power; Flores, Devoy, Harry Vaughan (Myers 67), Parsons (McDonnell 90); Ross Tierney y James-Taylor (Madden 75).

Galway se queda con la brillantez de la chilena de Walsh y la sensación amarga de haber dejado escapar un 2-0 en casa. Bohemians, en cambio, se marcha reforzado, con su carácter a prueba de golpes y la confianza disparada antes de volver a cruzarse con estos mismos rivales en la FAI Cup.

Si este fue solo el preludio, ¿qué clase de batalla espera cuando haya una final en juego?