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Carlo Ancelotti inicia la reconstrucción de Brasil tras el Mundial

Carlo Ancelotti no ha llegado a la selección de Brasil para mantener inercias. Tras el descalabro en el último Mundial, con una eliminación traumática en octavos ante Noruega, el técnico italiano ha decidido romper con el pasado reciente y lanzar una reconstrucción profunda de la ‘Canarinha’. Y lo ha hecho con un mensaje claro: el futuro empieza ya.

Una lista sin Alisson, sin Casemiro… y sin Neymar

La convocatoria para los amistosos ante Australia e India es un golpe de efecto. De la vieja guardia, varios nombres ilustres se caen de la lista. El más llamativo, el de Alisson, portero del Liverpool y referencia indiscutible bajo palos en los últimos años. Tampoco están Casemiro ni Fabinho, dos pilares del mediocampo en la última década.

Neymar, recientemente retirado de la selección, también está ausente, lo que termina de subrayar el cambio de era. No es un simple relevo generacional: es una reconfiguración total del proyecto.

Ancelotti había prometido cambios tras la derrota ante Noruega. Ahora los ejecuta sin titubeos. Su plan pasa por apostar por futbolistas que puedan llegar en plenitud a los Juegos Olímpicos de 2028 y, sobre todo, al Mundial de 2030. Un ciclo nuevo, con otra base, otro pulso y otra mentalidad.

“El Mundial fue una decepción para nosotros y para mí personalmente. El dolor de la derrota permanece mucho más tiempo”, reconoció el italiano, citado por ESPN. Esa herida, lejos de paralizarle, ha activado un proceso radical de renovación: “Ahora estamos motivados por el hecho de que tenemos tiempo para preparar un nuevo ciclo y estar listos para las próximas competiciones”.

Giro total en la portería: Alisson, fuera… por ahora

La decisión más simbólica está en la portería. Ni rastro de Alisson. En su lugar, tres guardametas jóvenes: Hugo Souza, Pedro Morisco y Otavio. Un mensaje directo a la jerarquía del vestuario y a toda la estructura de la selección.

Ancelotti, no obstante, dejó claro que la puerta no está cerrada para el guardameta del Liverpool: “Conocemos muy bien a Alisson y, cuando lleguen las competiciones como la Copa América, si sigue siendo el mejor portero de Brasil, Alisson jugará. Ahora, sin embargo, tenemos que priorizar a los más jóvenes”.

El presente cede terreno a un futuro que Ancelotti quiere moldear desde ya, incluso a costa de dejar fuera a figuras consolidadas.

Juventud al poder… con un núcleo de líderes

La poda de veteranos es dura, pero no absoluta. El seleccionador mantiene un pequeño núcleo de estrellas con peso en Europa para sostener al grupo y marcar el camino a los más jóvenes.

En ataque, Vinicius Junior (Real Madrid) y Raphinha (Barcelona) serán los faros ofensivos. Se les suma Joao Pedro, delantero del Chelsea, que regresa a la selección tras perderse el Mundial. Entre los líderes de la columna vertebral también se mantienen Marquinhos, capitán del Paris Saint-Germain, y Bruno Guimaraes, flamante fichaje del Arsenal, llamados a ejercer de ancla emocional y competitiva.

“Elegí a estos jugadores para ayudar con este cambio de rumbo”, explicó Ancelotti. “Son cruciales para el futuro y ayudarán a los más jóvenes a mejorar. Una cosa es segura: un jugador de 34 o 35 años no es el futuro; es el presente. Si un jugador de esa edad está listo para disputar un gran torneo, estará en la selección”.

El mensaje es nítido: la edad no será un castigo si el rendimiento lo justifica, pero el proyecto ya no girará alrededor de los veteranos.

La nueva Brasil, nombre por nombre

La lista refleja sin matices la apuesta por el relevo generacional.

  • Porteros: Hugo Souza, Pedro Morisco, Otavio.
  • Defensas: Arthur Dias, Wesley, Marquinhos, Gabriel Magalhaes, Douglas Santos, Jair, Matheuzinho, Maurio Junior, Vitor Reis.
  • Centrocampistas: Bruno Guimaraes, Andrey Santos, Danilo Santos, Douglas Luiz, Breno Bidon, Gabriel Bontempo.
  • Delanteros: Endrick, Joao Pedro, Estevao, Pedro, Raphinha, Rayan, Samuel Lino, Vinicius Junior.

Nombres como Endrick y Estevao simbolizan esa apuesta por el talento precoz. El reto de Ancelotti será mezclar su descaro con el poso competitivo de figuras ya asentadas en la élite europea.

Gira de prueba: Australia y una cita histórica en India

El primer examen de este nuevo ciclo no será en un gran torneo, pero sí en escenarios cargados de significado. Brasil viajará primero a Australia para un doble amistoso. Se medirá a los Socceroos en Townsville el 25 de septiembre y volverá a enfrentarse a ellos cuatro días después, en Brisbane.

Después, la selección vivirá una jornada histórica. El 3 de octubre jugará en Kolkata el que será su primer partido en India. Un país donde Brasil arrastra millones de aficionados y que, por fin, verá a la ‘Seleção’ de cerca.

No será un Mundial ni una Copa América, pero sí el laboratorio perfecto para comprobar hasta qué punto esta revolución de Ancelotti puede transformar el rostro de Brasil. La pregunta ya no es si el cambio era necesario. La verdadera incógnita es hasta dónde puede llegar esta nueva generación cuando llegue 2030.