Logotipo completo Pelo Tahoy

Edu Gaspar deja Nottingham Forest tras un año caótico

El ciclo de Edu Gaspar en Nottingham Forest se ha cerrado de forma silenciosa y abrupta. El ejecutivo brasileño, fichado hace poco más de un año como global head of football para liderar el ambicioso proyecto multi-club del propietario Evangelos Marinakis, ha dejado oficialmente el club, según informó The Athletic.

En la práctica, su salida llevaba meses gestándose. El brasileño de 48 años no acudía a un partido desde febrero ni pisaba el City Ground o la ciudad deportiva desde principios de marzo, cuando empezaron a filtrarse las primeras informaciones sobre su marcha. Había sido apartado de facto mucho antes de que se consumara el adiós.

Forest sigue sin relevo directo y refuerza a Syrianos

Forest no tiene intención de nombrar un sustituto directo para Edu ni de hacer un anuncio formal de su salida. El vacío ya se ha cubierto internamente. El Chief Football Officer, George Syrianos, asumió mayores responsabilidades desde que el brasileño fue relegado, y su figura se ha ido consolidando en la toma de decisiones deportivas.

Ese ascenso de Syrianos también amortigua otro golpe estructural: la marcha de Ross Wilson a Newcastle United el pasado octubre. Con Wilson fuera y Edu desactivado, el club necesitaba una nueva columna vertebral en los despachos. Syrianos se ha convertido en ese punto de referencia.

De pelear por Champions a mirar al abismo

La posición de Edu quedó bajo el microscopio tras una campaña desordenada y tóxica en el City Ground. El equipo, que con Nuno Espírito Santo había llegado a coquetear con los puestos de Champions League, se desplomó hasta meterse en una agónica lucha por evitar el descenso.

El detonante estuvo lejos del césped. Una fuerte fractura entre Nuno y el propio Edu terminó con la salida del entrenador portugués. A partir de ahí, Forest entró en una espiral de inestabilidad que dejó cicatrices profundas.

Lo que vino después fue una montaña rusa en el banquillo. Ange Postecoglou apenas aguantó 39 días al mando antes de hacer las maletas. Le tomó el relevo Sean Dyche, que tampoco sobrevivió demasiado: destituido en febrero. Vitor Pereira apareció como solución de urgencia, pero su etapa también fue breve. Finalmente, el club recurrió al ex técnico de Crystal Palace, Oliver Glasner, en un intento de recuperar la coherencia perdida durante la convulsa etapa de Edu al frente de las operaciones futbolísticas.

Cuatro entrenadores en un mismo tramo competitivo. Demasiado ruido para un proyecto que se vendía como estructurado y a largo plazo.

Fichajes sonoros, rendimiento silencioso

La tormenta no se quedó en el banquillo. La política de fichajes impulsada por Edu en Forest fue duramente cuestionada por aficionados y analistas. El club puso dinero encima de la mesa, pero el retorno deportivo fue escaso.

Varias incorporaciones de alto perfil no lograron responder a las expectativas ni a sus reputaciones. Nombres como Omari Hutchinson, Douglas Luiz u Oleksandr Zinchenko, llamados a marcar diferencias, apenas dejaron huella en el City Ground. Mucho cartel, poca influencia real en el campo.

Ese historial contrastó de forma llamativa con la imagen que Edu había construido previamente en el fútbol europeo. En Arsenal, su hoja de servicios contaba otra historia.

Del brillo en Arsenal al golpe en Forest

Edu aterrizó en Arsenal en 2019 como primer technical director de la entidad londinense. Allí tomó una de las decisiones más trascendentes de la última década del club: apostar por su excompañero Mikel Arteta como entrenador a finales de ese mismo año. Con el paso del tiempo, esa elección se convirtió en uno de los pilares del resurgir gunner.

En noviembre de 2022 fue promocionado a sporting director, consolidando su peso en la estructura deportiva del club del norte de Londres. Se mantuvo en ese cargo hasta su sorprendente dimisión en noviembre de 2024, un movimiento que abrió la puerta a su desembarco en Nottingham Forest.

Su salida del City Ground supone, sin duda, uno de los puntos más bajos de una carrera que, hasta ahora, se había definido casi siempre por el éxito, tanto en el césped como en los despachos. Como jugador, formó parte del mítico Arsenal de los ‘Invincibles’ 2003-04, un sello que durante años acompañó su reputación como uno de los ejecutivos más solventes del panorama internacional.

Un currículum pesado, una etapa fallida

Antes de sus etapas en los despachos de Europa, Edu ya acumulaba una trayectoria amplia en la gestión futbolística. Fue director de fútbol de Corinthians durante cinco años, trabajó brevemente como asesor de la selección de Irán en 2014 y ejerció tres años como coordinador general de la selección de Brasil.

Ese bagaje, sumado a su pasado en la élite como futbolista, explicaba por qué su fichaje por Forest generó tanta expectación. El club veía en él la pieza clave para articular un proyecto multi-club ambicioso, moderno, con una red global.

Hoy, ese plan queda en el aire. Edu se marcha sin ruido, sin comunicado, dejando tras de sí una temporada marcada por la inestabilidad, una cadena de decisiones discutidas y un Forest que todavía busca algo tan básico como esquivo: estabilidad, identidad y un rumbo claro para no volver a mirar de cerca el precipicio del descenso.