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Héctor Bellerín, capitán por un día en la victoria del Betis

No fue un amistoso más. En Dublín, Real Betis firmó un notable 3-1 ante el vigente campeón de la Premier League, Arsenal, pero el marcador contó solo una parte de la historia. La otra, la que apretó el corazón, llevó el nombre de Héctor Bellerín.

El lateral, hoy con 31 años, regresó al club que lo vio crecer como futbolista y como persona. Más de una década en el norte de Londres, desde que aterrizó como juvenil en la academia hasta llegar a lucir el brazalete de capitán. Un recorrido que lo convirtió en uno de los jugadores más queridos por la afición de los Gunners. Por eso, verse de nuevo frente a ellos, esta vez liderando a Real Betis, tenía algo de cierre de círculo… y de nueva etapa.

El brazalete que lo decía todo

Bellerín no solo jugó. Quiso mandar. Quiso representar. Y lo hizo desde el primer gesto: el brazalete.

El propio lateral explicó después del encuentro que fue él quien pidió ser capitán para esta cita tan especial. Lo habló durante la semana con Marc Bartra, el capitán habitual, que aceptó cederle el honor.

“Le pedí a Marc que me dejara hacerlo, es un gran compañero”, reconoció Bellerín en declaraciones recogidas por Mundo Deportivo. No era un capricho, sino una necesidad emocional: “Tenía muchas ganas de asumir esta responsabilidad tan bonita, dar mi máximo en un partido como este y ver a tantos compañeros y a Mikel [Arteta]. Es una alegría, y estoy agradecido a la vida por la oportunidad de disfrutar de este partido”.

Ese brazalete, verde y blanco, pesaba distinto. Representaba al Betis, sí, pero también todos los años de Bellerín en el Arsenal, todas las tardes en el Emirates, todos los cánticos que lo acompañaron. En Dublín, las dos partes de su carrera se encontraron en el mismo césped.

Betis, serio y letal ante el campeón

La carga emocional no distrajo a Real Betis. Al contrario: el equipo de Manuel Pellegrini se mostró compacto, disciplinado y con una eficacia demoledora de cara a portería. Ante un Arsenal con muchos titulares en el primer tiempo, el conjunto verdiblanco se plantó con personalidad y leyó muy bien el partido.

“Fue muy bonito disfrutar de un partido tan entretenido, con posesión y control repartidos y ocasiones para los dos”, valoró Bellerín. Pero detrás de esa apariencia equilibrada, Betis marcó la diferencia donde más duele: en las áreas.

El cuadro español se sostuvo desde la solidaridad defensiva. Bellerín subrayó especialmente el trabajo sin balón de la primera parte, cuando Arsenal apretó y buscó someter a los andaluces. “El equipo hizo un gran partido. Me gustó mucho la solidaridad y la comunicación de todos. Sobre todo en defensa en la primera parte, cuando nos generaron problemas. Supimos manejar esas situaciones y estuvimos muy clínicos de cara a portería. Todo fue muy positivo”.

Cada recuperación, cada cobertura, cada ayuda desde el lateral derecho hablaba de un bloque muy conectado. No parecía un equipo en plena pretemporada, sino uno que ya ha entendido la hoja de ruta para el curso que viene.

Respeto al rival, confianza para lo que viene

Bellerín no maquilló el contexto: sabe que este Arsenal todavía no está completo. Faltan piezas por incorporarse y Arteta sigue ajustando mecanismos. Pero eso no le resta valor al triunfo ni al rendimiento del Betis.

“Es verdad que Arsenal aún espera a algunos jugadores y no tiene la plantilla al completo, pero es un equipo muy trabajado. La cantera utiliza un sistema alineado con el primer equipo”, apuntó el lateral. No era un rival improvisado. Ni un ensayo menor.

El propio Bellerín recordó que los ingleses salieron con muchos titulares en la primera mitad. Ahí, donde el partido exigía carácter, Betis “aguantó el tipo”, como él mismo destacó. El 3-1 no solo engorda la moral, también refuerza la sensación de que el equipo está asimilando bien las ideas.

“Estoy contento con cómo va la pretemporada, más allá de los resultados”, remarcó. Y enumeró lo que, para él, marca la diferencia: “Cómo estamos jugando, manteniendo la posesión, siendo clínicos, mostrando solidaridad defensiva y trabajo en equipo, y demostrando ganas de tener el balón y confianza cuando lo tenemos. Si seguimos así, estaremos en buena forma”.

Ahí está la clave. No se trata de colgarse una medalla por un triunfo veraniego ante el campeón de la Premier, sino de detectar señales. Y Betis dejó varias: orden, carácter, colmillo arriba y un capitán ocasional que se sintió en casa lejos de casa.

En Dublín, Bellerín cerró una herida emocional y abrió otra puerta futbolística. Si el equipo mantiene este nivel de compromiso y precisión, la próxima temporada de Liga puede exigirle algo más que simples buenas sensaciones.