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Iraola inicia su era en Liverpool con bajas importantes

El estreno competitivo de Andoni Iraola al frente de Liverpool llega este domingo, y lo hace condicionado por las bajas. El debut en la Premier League ante Newcastle United se presenta sin varias piezas importantes, castigadas por lesiones de larga duración, y con un bloque casi calcado al de la pretemporada por la escasa actividad en el mercado.

El técnico ha tirado de los mismos nombres durante el verano y tendrá que seguir haciéndolo cuando la pelota empiece a rodar de verdad.

Isak, referencia obligada en ataque

Alexander Isak se ha convertido en una figura central del nuevo Liverpool. Desde que regresó del Mundial con Suecia ha sido una presencia constante en los amistosos. Ha jugado los últimos tres, se le ve fresco, pero el cuerpo técnico no olvida su historial físico.

Iraola lo dejó claro el viernes: la vigilancia sobre su estado será permanente tras los problemas de su primera temporada en Anfield. Aun así, el plan es evidente. Con Hugo Ekitike fuera durante meses por una grave lesión en el tendón de Aquiles, el sueco de 26 años será la referencia ofensiva al menos en los primeros compases del curso.

El calendario, con un partido cada siete días aproximadamente en las primeras jornadas, le da algo de aire al entrenador. Isak entrena a diario, suma minutos, llega con un Mundial sólido a la espalda y, para Iraola, está “en un muy buen lugar”. El técnico confía en sus goles, pero le exige todavía más sin balón. Quiere un delantero que marque… y que apriete.

Joe Gomez, primer golpe del verano

El primer susto serio de la pretemporada llegó con Joe Gomez. El central tuvo que abandonar el amistoso ante Sunderland apenas 10 minutos después de haberlo empezado el mes pasado.

Iraola fue claro con los plazos: habló de “algunas semanas” fuera por una lesión muscular que calificó de “normal”, sin dramatizar, pero lo suficientemente seria como para descartarlo para el inicio liguero. El propio técnico se marca mentalmente un mes de baja y asume que el defensor no llegará a tiempo para el arranque.

El objetivo, si no hay contratiempos, apunta a la visita a Ipswich Town, a domicilio, el viernes 4 de septiembre. Ahí podría reaparecer Gomez.

El largo túnel de Ekitike y Bradley

Lo de Hugo Ekitike es una historia mucho más larga. El delantero se rompió el tendón de Aquiles en abril y sigue inmerso en un proceso de recuperación que se medirá en meses, no en semanas. La actualización de Iraola en julio sonó a aviso: queda todavía mucho camino por recorrer.

El club maneja un horizonte de regreso entre noviembre y diciembre. Hasta entonces, el ataque de Liverpool se sostiene sin él, con Isak como faro y el resto del frente ofensivo obligado a multiplicarse.

Algo similar sucede con Conor Bradley. El lateral sufrió su grave lesión antes incluso que Ekitike y, pese a ello, los plazos de vuelta se solapan. Iraola lo incluyó en el mismo paquete temporal: Bradley y Ekitike “están todavía muy lejos”, con meses por delante antes de poder entrar de nuevo en dinámica competitiva. También para él se baraja noviembre/diciembre como ventana probable.

Leoni, el primero en ver la luz

Dentro de este panorama, Giovanni Leoni representa la nota algo más positiva. El defensa, castigado por una rotura de ligamento cruzado que lo ha tenido apartado prácticamente un año, será, según Iraola, el primero en regresar.

“El más cercano a volver es Leoni”, explicó el entrenador al ordenar el estado de sus lesionados. Después, situó a Conor y a Hugo, todavía a gran distancia del alta médica.

Leoni encara por fin la recta final de un calvario largo, pero su caso también obliga a la prudencia. Un año fuera deja huella. La gestión de su vuelta marcará buena parte de la solidez defensiva de este nuevo Liverpool.

Un estreno marcado por las ausencias

Así llega Iraola a su primera cita oficial en el banquillo de Liverpool: con un once reconocible tras una pretemporada continuista, un Isak llamado a sostener el ataque y un parte médico que condiciona rotaciones, alternativas y planes de emergencia.

El técnico ya sabe que, durante los próximos meses, tendrá que convivir con un margen de maniobra reducido. La pregunta es sencilla y brutal a la vez: ¿le alcanzará con lo que tiene para aguantar el pulso de la Premier hasta que el enfermería empiece, por fin, a vaciarse?