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Alexander Isak brilla en su gran noche con el Liverpool

Alexander Isak eligió Suffolk para firmar, por fin, su gran noche con el Liverpool. Un año después de aterrizar en Anfield desde Newcastle United por un récord británico de 125 millones de libras, el sueco ofreció la actuación que muchos llevaban doce meses esperando. Dos zarpazos en nueve minutos, silencio en Portman Road y partido sentenciado antes de que el recién ascendido Ipswich pudiera entender qué estaba pasando.

Isak rompe el debate

Desde el primer silbato, Isak jugó con una determinación que contrastó con las dudas que le han acompañado desde su traspaso. Se movió con agresividad, atacó los espacios y, sobre todo, definió. Y muy pronto.

A los seis minutos, Cody Gakpo filtró un pase incisivo entre líneas y el sueco no perdonó: control, mirada rápida y disparo seco al primer palo para batir a Kjell Scherpen. Gol y pequeño símbolo para el Liverpool: era la primera vez en toda la temporada que se adelantaba en un partido de Premier League, después de empezar por detrás en los empates ante Nottingham Forest y Newcastle.

La herida para Ipswich se abrió del todo apenas tres minutos más tarde. De nuevo Gakpo, de nuevo Isak. El neerlandés encontró el hueco, el sueco atacó la zona y definió para el 0-2 que dejó helado al estadio. Era ya la tercera asistencia del curso de Gakpo al ex del Newcastle en la liga, una sociedad que se consolida pese a los rumores veraniegos que situaron al atacante cerca de Manchester City.

Con 0-2 y menos de diez minutos jugados, el resto del choque se convirtió en una gestión del golpe inicial. El Liverpool olió sangre, Ipswich buscó aire.

Iraola respira en el banquillo

El triunfo tuvo un peso especial para Andoni Iraola. El técnico español firmó su primera victoria al mando del Liverpool y esquivó una estadística incómoda: evitar convertirse en el primer entrenador del club, desde Brendan Rodgers, en no ganar ninguno de sus tres primeros partidos de Premier League.

La noche, sin embargo, no fue solo de brillo ofensivo. La zaga también tuvo que responder. Pasada la media hora, cuando los locales empezaban a asomar con algo de convicción, Daizen Maeda apareció en el segundo palo con todo a favor para recortar distancias. Entonces emergió Ronald Araujo, que en su debut completo se lanzó con un bloqueo decisivo que mantuvo la portería a cero y cortó de raíz el intento de reacción.

El control del Liverpool fue casi absoluto. Antes del descanso, Isak llegó a acariciar el hat-trick, culminando un centro raso de Florian Wirtz, pero el asistente levantó el banderín por fuera de juego. El tanto anulado no cambió la sensación: el sueco dominaba el partido y el equipo de Iraola tenía el duelo donde quería.

Un estreno millonario y un mensaje a Europa

La segunda parte bajó de revoluciones, pero dejó otro punto de interés para la afición red. En el tramo final, a falta de unos 25 minutos, Bradley Barcola debutó con su nuevo club. El francés, fichado el lunes procedente de Paris Saint-Germain por 123 millones de libras, saltó al césped entre aplausos de los hinchas desplazados, ansiosos por ver qué puede aportar a un ataque que ya intimida.

El marcador no se movió, pero el Liverpool sí en la tabla: asciende hasta la quinta plaza con cinco puntos, mientras que Ipswich se queda en el puesto 13 con tres. Números discretos aún, pero con un matiz clave: el equipo ya sabe lo que es mandar desde el inicio y cerrar un partido sin sobresaltos.

Ahora el foco se desplaza al escenario continental. El miércoles espera Atlético de Madrid en la Champions League, una prueba muy diferente para medir si esta versión de Isak, la más devastadora desde que viste de rojo, ha llegado para quedarse. Después, Fulham visitará Anfield el 12 de septiembre. Si el sueco mantiene este ritmo, la discusión ya no será su precio, sino hasta dónde puede llevar a este Liverpool.