Juventus cambia su enfoque: Spalletti abre la puerta a todos los descartes
En el Allianz Stadium llevan años acumulando futbolistas que ya no encajan. Fichajes caros, apuestas fallidas, jugadores que llegaron con etiqueta de solución y terminaron convertidos en problema. Este mercado parecía otro capítulo más de la misma historia: intentar colocar a toda costa a los “indeseados” en cualquier destino posible.
Pero con Luciano Spalletti al mando, el libreto ha cambiado.
Del filtro de Motta al examen general de Spalletti
Con Thiago Motta la separación fue tajante. Nada de medias tintas. El entonces técnico dividió el vestuario en dos bloques: los que entraban en sus planes y los que debían buscar salida. El club se movió en consecuencia, tratando de encontrar acomodo a quienes habían sido apartados del proyecto deportivo casi desde el primer día de pretemporada.
Spalletti ha elegido el camino opuesto. Nada de listas negras en julio. Nada de descartes automáticos.
El nuevo entrenador ha decidido incluir a todos en la dinámica del equipo. Todos entrenan, todos viajan, todos tienen minutos en los amistosos. Desde los nombres consolidados hasta jugadores que muchos daban por perdidos, como Arthur Melo, han vuelto a asomarse al césped con la camiseta de Juventus, aunque sea en pretemporada.
El mensaje es claro: aquí nadie está fuera hasta que lo diga el campo.
Una segunda oportunidad para todos
La filosofía de Spalletti se resume en un principio sencillo: primero observar, luego juzgar. Cada miembro de la plantilla dispone de una especie de amnistía deportiva, un periodo en el que puede demostrar que aún tiene algo que ofrecer antes de que se tomen decisiones definitivas.
El periodista Giovanni Albanese, en declaraciones recogidas por TuttoJuve, ha descrito bien la idea del técnico: no se trata de “bromear de antemano” con jugadores a los que el club ha “pegado y despegado como cromos” en los últimos años. Spalletti quiere estudiarlos a todos, uno por uno. Si la respuesta del campo es negativa, entonces pedirá a la directiva que los coloque en el mercado. Mientras los convoque y los evalúe, entiende que hay algo positivo en ello.
Es un giro de enfoque que también apunta a los errores recientes del club: demasiados descartes prematuros, demasiadas apuestas que se abandonaron sin un último análisis serio.
Mercado abierto, pero con matices
La realidad económica no cambia: Juventus sigue necesitando aligerar masa salarial y encontrar salida a varios jugadores que no han rendido como se esperaba. El mercado continúa siendo una vía necesaria para reequilibrar una plantilla hinchada y costosa.
Lo que sí cambia es el proceso.
En lugar de poner el cartel de “se vende” nada más arrancar el verano, Spalletti prefiere llegar a septiembre con la sensación de haber exprimido todas las posibilidades internas. Si alguien no convence, se irá con una sentencia deportiva basada en rendimiento, no en prejuicios ni en decisiones heredadas.
Mientras tanto, el club espera. Los directivos escuchan ofertas, tantean operaciones, pero también aguardan el veredicto del banquillo. El peso de la última palabra, esta vez, pasa por el ojo clínico del entrenador.
Juventus, atrapado entre la necesidad de limpiar su nómina y el deseo de no repetir viejos errores, se mueve en un delicado equilibrio. Y la pregunta, inevitable, es si esta apuesta por la evaluación total permitirá rescatar algún talento olvidado o si solo retrasará lo inevitable en un mercado que no perdona.
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