Liverpool gana pero debate sobre Wirtz ante el City
Liverpool salió del Vitality Stadium con lo que había ido a buscar: tres puntos. Nada más. Nada menos. Un 0-1 áspero, trabajado, resuelto por el gol de Alexander Isak y por un segundo tiempo en el que los de Andoni Iraola, por fin, se reconocieron a sí mismos.
El marcador dice victoria. El juego, sobre todo en la primera parte, contó otra historia.
Un fichaje de 116 millones bajo el microscopio
Los focos se clavaron muy pronto en Florian Wirtz. El fichaje de 116 millones vivió 45 minutos incómodos, espesos, casi desesperantes. No encontró líneas de pase, no logró girarse entre líneas y chocó una y otra vez con un Bournemouth intenso y ordenado.
Cada pérdida pesaba más que la anterior. Cada pase fallado alimentaba el murmullo. Su 63% de acierto en el pase terminó convertido en munición para los críticos.
Jamie Carragher fue directo al cuello. Sin matices. “Wirtz ha estado realmente mal otra vez. Es que no hay nada. No está pasando nada ahí”, disparó el excentral de Liverpool, que no escondió su decepción con el rendimiento del alemán, sobre todo con el coste del traspaso como telón de fondo. “Cuando vienes por ese precio, la gente quiere goles y asistencias”.
La sentencia llegó cuando el cuarto árbitro levantó el cartel en el minuto 73. Para Carragher, Wirtz no tenía “ninguna queja” posible por la sustitución. Y fue más allá: pidió que se cayera directamente del once. “Creo que, de cara al futuro, Iraola tiene una decisión que tomar aquí. Wirtz no estaría en mi equipo de Liverpool”, remató.
Del naufragio al detalle decisivo
El partido, sin embargo, no se explica solo con la fotografía de la primera parte. Tras el descanso, el guion cambió. No de golpe, pero sí lo suficiente.
Liverpool empezó a ganar duelos, a imponerse en las segundas jugadas, a respirar con la pelota. Y Wirtz, por fin, encontró algo de aire. Empezó a recibir entre líneas, a girarse, a ofrecer apoyos donde antes solo había sombras.
El momento clave llegó en la acción del 0-1. No fue una asistencia ni un disparo a la escuadra, pero sí un movimiento que decidió el partido: Wirtz arrastró a James Hill fuera de zona, abrió el pasillo justo y dejó el hueco que Alexander Isak necesitaba para marcar el único gol de la tarde.
En un encuentro así, esa maniobra vale oro.
Iraola no tardó en salir en defensa de su jugador. Reconoció el mal arranque, pero reivindicó la mejora tras el descanso y, sobre todo, el peso de ese detalle táctico en la jugada decisiva.
“Empezó el partido lento, estoy de acuerdo. El primer minuto ellos fueron muy intensos y nosotros no estábamos del todo. Los duelos en el medio”, admitió el técnico en Sky Sports. “Después de esa primera fase, creo que mejoramos. Florian nos ha ayudado también a mejorar”.
El entrenador explicó dónde había estado el cambio: “En la segunda parte jugó mucho mejor, estaba encontrando mejores zonas para recibir y girarse”. Y dejó claro que se marchaba bastante más satisfecho con el segundo tiempo de su centrocampista.
Iraola respira; la tormenta no se disipa
Más allá del caso Wirtz, Iraola habló como un técnico aliviado. Sabía dónde se había metido. “Sé que es un lugar difícil al que venir, muy difícil sacar tres puntos aquí”, reconoció.
Durante los primeros 20 minutos, Liverpool fue superado en intensidad, perdió casi todos los segundos balones y se vio atrapado en campo propio. Con el paso de los minutos y el desgaste de Bournemouth, el partido se inclinó. Liverpool empezó a mandar, a generar ocasiones para sentenciar y a encerrar a su rival cerca del área.
No mató el encuentro, pero lo sostuvo. Y en la Premier, a domicilio, a veces basta con eso.
El City asoma y la decisión que no admite escapatoria
Ahora llega el examen que marca el pulso de una temporada: Manchester City visita Anfield el 11 de octubre. Un duelo que no admite medias tintas ni en el césped ni en la alineación.
Carragher lo tiene clarísimo: Wirtz, fuera. “Manchester City en casa, para mí, no puede estar en el equipo”, sentenció el exdefensa, sin dejar resquicio a la duda.
La pelota está en el tejado de Iraola. Con un fichaje de 116 millones cuestionado por una leyenda del club y un choque monumental a la vuelta de la esquina, el técnico deberá elegir: confiar en la versión mejorada del segundo tiempo en Bournemouth o protegerse y dejar al alemán en el banquillo.
El resultado en el Vitality ya está escrito. La verdadera batalla, la que puede marcar el relato del fichaje más caro, empieza ahora, en Anfield, frente al City.
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