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Liverpool y Lamine Camara: Oportunidad en el mercado

El cierre de mercado parecía haber dejado a Liverpool otra vez a medias en su reconstrucción. Sin mediocentro defensivo puro y con un verano de salidas sonoras, el club daba la sensación de haber dejado pasar, de nuevo, la gran oportunidad. Pero el desplome de la operación de Lamine Camara con Chelsea en el último día ha abierto una puerta inesperada en Anfield.

Un verano de bajas pesadas y un vacío en el pivote

El verano fue extraño en Liverpool. Se marcharon, libres, nombres de peso: Mohamed Salah, Andy Robertson e Ibrahima Konaté dejaron un vestuario que llevaba años girando en torno a ellos. Curtis Jones puso rumbo a Inter Milan y Harvey Elliott se marchó a Valencia. Demasiado talento fuera para un club que aspira a seguir peleando por todo.

Hubo fichajes, sí, pero el dibujo quedó cojo. Bradley Barcola aterrizó desde Paris Saint-Germain en una operación de 123 millones de libras, el gran golpe de efecto del mercado. Victor Muñoz y Ronald Araújo también se sumaron al proyecto de Andoni Iraola para reforzar la estructura defensiva.

Sin embargo, el problema de siempre quedó sin resolver: nadie llegó para ocupar el rol de mediocentro defensivo. Desde la salida de Fabinho a Arabia Saudí en 2023, el club ha ido encadenando rumores —Moises Caicedo, Martin Zubimendi y otros nombres de élite— sin concretar ninguno.

Hoy, Iraola solo cuenta con Ryan Gravenberch, Alexis Mac Allister, Dominik Szoboszlai, Trey Nyoni y Wataru Endo como opciones senior en la sala de máquinas. Mucho talento, poca contención.

El derrumbe del acuerdo con Chelsea lo cambia todo

Y ahí irrumpe Lamine Camara. Chelsea tenía un acuerdo con Monaco para llevarse al centrocampista senegalés, pero la operación se vino abajo en el último suspiro del Deadline Day. Justo cuando todo apuntaba a Stamford Bridge, el trato se deshizo y dejó al jugador en un limbo inesperado.

Ese vacío lo olió Liverpool.

Según reveló el corresponsal senior de GIVEMESPORT, Ben Jacobs, en talkSPORT, la directiva de Anfield reaccionó rápido. No para entrar en una guerra directa con Chelsea, sino para dejar un mensaje muy claro al entorno del futbolista y al propio Monaco.

“Liverpool Football Club hizo una llamada esta noche, y más de una, para decir al entorno de Lamine Camara que esperara, para decir a Monaco que esperara, porque Liverpool no quiere a Camara ahora, nunca lo exploró”, explicó Jacobs.

El matiz es importante: no se trataba de tumbar el acuerdo con Chelsea, ya agonizante, sino de marcar territorio de cara al futuro.

“Alexis Mac Allister sigue en el club, pero según tengo entendido Liverpool dijo a Monaco ‘esperad’, Liverpool dijo a Camara ‘esperad’. Liverpool no interfirió en el acuerdo relativo a Chelsea. Lo que decimos es que todo lo que hizo Liverpool fue decir a Monaco y a Lamine Camara que esperaran; si no conseguís vuestro traspaso… volveremos potencialmente en 2027”.

Un mensaje frío, calculado y, sobre todo, estratégico. Liverpool no se lanza ahora, pero deja la promesa de un regreso cuando el escenario sea más propicio.

Iraola, el sistema y un hueco que grita el nombre de Camara

El contexto deportivo explica la maniobra. El inicio de temporada ha dejado al descubierto las costuras del plan de Iraola. Su fútbol exige piernas, agresividad, coberturas constantes y un ancla fiable por delante de la defensa. Eso, precisamente, es lo que no tiene.

Liverpool ha firmado dos empates a 2-2 ante Newcastle y Nottingham Forest, partidos en los que el equipo se ha partido con facilidad y ha ofrecido demasiadas concesiones entre líneas. Jamie Carragher no tardó en señalar el problema en la pizarra y en la elección de piezas para el centro del campo.

Un perfil como el de Camara encaja justo en ese hueco. Orden, disciplina, capacidad de abarcar campo y proteger la zaga. El tipo de mediocentro que permite que el resto corra riesgos sin que el equipo se rompa.

El aval de Monaco y la oportunidad de mercado

Desde Monaco, el elogio es rotundo. Filipe Luis, técnico del conjunto monegasco, ya había encendido las alarmas de media Europa con sus palabras a principios de verano al hablar del internacional senegalés.

“Probablemente estamos hablando de uno de los mejores centrocampistas del mundo”, afirmó. No se quedó ahí. “No quiero hablar demasiado de él, porque sé que muchos clubes querrían tenerlo en su plantilla, y es muy importante para mí. Tiene esa calidad con balón, cubre mucho campo, es realmente de primera clase. Estoy muy contento de tenerlo, y va a jugar un papel clave en el equipo”.

Con este cartel, no sorprende que Chelsea estuviera dispuesto a cerrar el acuerdo. Lo que sí sorprende es que el derrumbe de la operación haya dejado la sensación de que Liverpool puede, ahora, preparar un golpe a medio plazo y arrebatarle definitivamente al jugador a uno de sus grandes rivales en Inglaterra.

Chelsea, según se ha filtrado, terminó furioso tras ver cómo se escapaba Camara en el último momento. Si el senegalés acaba de rojo, la herida será todavía más profunda en Londres.

La pregunta ya no es si Camara tiene nivel para sostener el proyecto de Iraola. La verdadera cuestión es otra: ¿aprovechará Liverpool esta segunda vida en el mercado para asegurarse al mediocentro que lleva años buscando?

Liverpool y Lamine Camara: Oportunidad en el mercado