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Liverpool acelera su reconstrucción: Munoz y Barcola en la mira

El verano en Liverpool ya no va solo de despedidas. También va de apuestas fuertes. Y de presión. Dentro y fuera del campo.

En Kirkby, el foco está en Victor Munoz. En los despachos, el nombre que quema es Bradley Barcola. Y, a lo lejos, la sombra de Mohamed Salah sigue marcando el tono de cada decisión.

Victor Munoz, el extremo hecho a medida para Iraola

Victor Munoz apenas se ha puesto la camiseta y ya habla como si llevara años entendiendo lo que se le va a pedir. El nuevo fichaje se incorporó ayer a los entrenamientos en Kirkby y recibió el dorsal 23, un número con peso simbólico en Anfield.

El español no tardó en explicar por qué ve en Andoni Iraola el entrenador ideal para su juego. “Su estilo, ya es bien conocido que le gusta jugar con extremos abiertos en ambos lados y construir esta presión constante e intensa, este empuje abrumador hacia adelante”, señaló en la web del club.

Munoz se ve encajando sin fricciones. “Creo que encaja perfectamente con mis cualidades, son herramientas que yo como jugador también aporto al juego, así que pienso que es una buena combinación para mí y espero traer esas cualidades a Liverpool”.

La idea es clara: amplitud, vértigo y una presión que no negocia. Munoz llega para ocupar precisamente ese espacio que en los últimos años se ha ido vaciando en las bandas, a medida que el ciclo se agotaba y las figuras se marchaban.

El vacío de Salah y la factura Barcola

Ahí entra en escena Bradley Barcola. Y con él, el mercado en su versión más cruda.

Michael Owen no se anduvo con rodeos al analizar la situación. El exdelantero entiende que Paris Saint-Germain tiene la sartén por el mango ante la necesidad de Liverpool de reemplazar a Salah con un fichaje de impacto.

“Barcola es obviamente el gran nombre del que habla todo el mundo. Parece que podría estar disponible”, comentó en declaraciones al ECHO a través de Casino.org. Pero el precio es otra historia. “Parece que va a ser caro, claro, van a tener que hacer algún tipo de fichaje de declaración”.

Owen recordó el pasado reciente: “Antes eran Salah, y Sadio Mané y Luis Díaz. Ha habido tantos grandes extremos en Liverpool a lo largo de los años. Y ahora da la sensación de que hay una escasez en esa posición”.

Ahí aparece la cifra que lo cambia todo: 145 millones de libras. Sobre ese posible coste, Owen fue tajante: “Suena extorsivo, ¿no? Para alguien que no está probado en la Premier League. Obviamente ha jugado al máximo nivel, pero en algún punto tienes que decir que no, ¿no? Si llega a 145 millones… es una cifra que te deja boquiabierto”.

El problema, como bien apunta, es obvio: todos saben que Liverpool necesita un extremo de primer nivel. “Todo el mundo sabe que estás desesperado por un jugador top, así que vas a tener que pagar una barbaridad. Puede que sea lo que tengas que hacer. Pero suena extorsivo, ¿no? 145 millones, esa es la cifra de la que se habla”.

Liverpool, dispuesto a romper la hucha

Hasta ahora, la postura del club había sido firme: no pasar de una oferta de 100 millones de libras. Pero el tablero se mueve.

Según la BBC, Liverpool se prepara para cambiar su posición y mejorar esa propuesta por Barcola, consciente de que PSG mantiene su exigencia en torno a los 145 millones. Sería el tercer fichaje por encima de la barrera de los 100 millones para los reds, después de Alexander Isak y Florian Wirtz.

Desde Francia, L'Équipe matiza el escenario: los dos clubes siguen “muy alejados” en sus valoraciones, pero existe la sensación de que el acuerdo terminará llegando, quizá cuando PSG haya cerrado la incorporación de otro extremo y un delantero.

La negociación se ha convertido en una partida de resistencia. Liverpool mide hasta dónde puede estirarse sin hipotecar su planificación. PSG, sabiendo que el reloj corre a su favor, espera el punto de ruptura.

Salah, Turquía y un debate incómodo

Mientras tanto, el eco de Salah aún resuena. No solo por lo que fue, sino por dónde ha decidido seguir su carrera.

Jamie Carragher, voz autorizada en Anfield, no ocultó su sorpresa por el destino elegido por el egipcio, que ha firmado por dos años con Trabzonspor tras salir este verano del club.

“Jamás creí que se iría a Arabia Saudí, porque primero, es demasiado bueno para eso”, afirmó en el podcast Football Ramble. “Creo que podría estar jugando en la Serie A. Turquía, para mí, se siente un nivel por debajo”.

Carragher imaginaba otro final para Salah. “Estaba convencido de que acabaría en un AC Milan o Juventus o algo así, quizá su salario fue un problema. Viéndole, no le conozco, obviamente nunca he hablado con él”.

El exdefensa apuntó precisamente a esas pretensiones económicas: “Sus exigencias salariales han echado a algunos para atrás, pero pensé que quizá las moderaría un poco para poder ir a un club mejor”.

Su visión es clara: “Ir a un AC Milan o Juventus o quien fuera, jugar en San Siro, seguir jugando grandes partidos, seguir en Europa. Turquía simplemente se siente como… creo que es mejor que eso”.

Las palabras de Carragher no solo hablan de Salah. Hablan del listón con el que se mide a las estrellas que han marcado una era en Liverpool. Y, por extensión, del tipo de figura que el club pretende encontrar ahora en el mercado.

Un proyecto entre la urgencia y la ambición

Entre la ilusión que despierta Victor Munoz, la tensión económica del caso Barcola y el debate sobre el destino de Salah, Liverpool se mueve en una delgada línea: reconstruir sin perder estatus.

Iraola ya tiene a un extremo que encaja con su libreto de presión y verticalidad. Los dirigentes trabajan para darle otro, mucho más caro, que aspire a ocupar el vacío simbólico y futbolístico de Salah.

La pregunta es sencilla y brutal: ¿hasta dónde está dispuesto Liverpool a pagar, en dinero y en riesgo, para que su nueva era no empiece mirando hacia abajo en la tabla, sino hacia las noches grandes que siente como propias?