Mauricio Pochettino: un verano agitado y su futuro en la Premier League
Mauricio Pochettino sigue siendo el mismo de siempre. Cercano, cálido, de los que abrazan antes de sentarse a hablar. Después de unas semanas lejos del foco, se cruza con el equipo de Sky Sports News y el saludo parece el de un viejo amigo. La diferencia es que su verano ha estado bastante más agitado que el de casi todos.
El técnico argentino llevó a la selección de USA hasta los octavos de final del Mundial, donde el sueño de la nación anfitriona se estrelló contra Bélgica. El resultado, frío, no alcanza a explicar lo que fueron esas semanas: un cóctel de política, presión, polémicas y hasta moda.
Hubo Donald Trump, claro. Hubo charla en el vestuario, hubo Trump, hubo FIFA y hubo el caso Folarin Balogun, con su suspensión… suspendida. Y, de paso, Pochettino terminó convertido en inesperado icono de estilo.
Poco después, otro titular mayúsculo: renovación por cuatro años más con USA. Sorpresivo para muchos. Para él, un paso natural.
Un Mundial que le cambió como entrenador
Pochettino elige arrancar por ahí, por el Mundial. Lo hace con una convicción que no necesita adornos.
“Somos mucho mejores entrenadores ahora”, asegura. No lo dice para quedar bien; lo dice porque lo siente. La experiencia con USA le ha reavivado el hambre por seguir aprendiendo y evolucionando. Habla de los detalles mínimos, de la dificultad de acertar en cada decisión, del reto de trasladar una idea a un grupo que pasa mucho menos tiempo junto que un equipo de club. “Todo tiene que ser perfecto”, subraya.
Dirigir en un Mundial ya es una montaña rusa. Hacerlo en un Mundial en casa, con un presidente al que le encanta el foco, es otra cosa. Pochettino mide cada palabra cuando aparece el nombre de Trump. Prefiere centrarse en el apoyo y el respaldo que el presidente dio al equipo.
Durante el torneo se le preguntó por su papel en la suspensión de la sanción a Balogun. Admitió entonces que la “política y la manipulación” ensombrecieron el duelo ante Bélgica. Entendió la indignación que rodeó al caso, pero su posición fue clara: “Si prestas atención al ruido, te vuelves loco”. FIFA permitió que Balogun jugara y, cuando llegó la carta el día antes del partido confirmando su disponibilidad, la decisión fue inmediata.
Balogun, un verano torcido y una llamada pendiente
El nombre de Folarin Balogun ha vuelto a la portada en las últimas semanas. Su traspaso de Monaco a Everton se cayó a última hora del Deadline Day. Pochettino no ha hablado aún con él. Lo ha hecho a propósito: sabe que la situación fue dura y ha querido darle aire.
Confiesa que le habría gustado verlo en la Premier League. No pudo ser. Balogun sigue en Monaco y el seleccionador solo desea que el delantero encuentre equilibrio y confianza.
De traje azul marino a fenómeno viral
Hubo fútbol, hubo política… y hubo moda. Pochettino siempre ha cuidado su imagen, pero ni él imaginaba que su conjunto azul marino en la banda del Mundial iba a desatar semejante furor. El look acabó siendo noticia por sí mismo. Tanto que Wayne Rooney salió y se compró el mismo.
“Lo vi. Le quedaba bien, como a un entrenador top”, se ríe el argentino. Un detalle más de un verano que lo tuvo todo.
Cuatro años más con USA… pero la Premier no se borra
Pasado el Mundial, el carrusel de rumores se puso en marcha. Varios clubes sin entrenador, su nombre en todas las quinielas. El ruido duró poco: Pochettino se quedaba con USA.
Si cumple el contrato hasta 2030, serán seis años lejos del fútbol de clubes. ¿Se acabó su historia con la Premier League? Él lo niega sin dudar. No solo quiere volver. Quiere volver para ganar.
“Tengo la ambición”, afirma. “Mi sueño ahora es estar en USA cuatro años, pero después, ¿por qué no? Somos todavía jóvenes y creo que volver siempre es mi objetivo; ganar la Premier League, estar en la Premier League y construir un proyecto con posibilidades de ganar”.
El mensaje es nítido: no se conforma con regresar. Quiere títulos. “Amo el fútbol aquí. Tener otra oportunidad es uno de mis deseos y espero que ocurra”.
El eterno vínculo con Spurs… que esta vez no se concretó
La conversación gira inevitablemente hacia Tottenham. Hace año y medio, en otra entrevista, Pochettino habló de su deseo de regresar algún día a Spurs. Desde entonces, el club ha vivido una montaña rusa: problemas bajo Ange Postecoglou, su salida, las etapas fugaces de Thomas Frank e Igor Tudor y un coqueteo peligroso con el descenso.
¿Llegó esa llamada para rescatar al club? La frase de Pochettino es la de siempre: “Siempre digo, un día, ¿por qué no?”. Pero a la hora de la verdad, la puerta no llegó a abrirse del todo.
“Se habla y quizá recibimos algún acercamiento, pero nunca estuvo cerca”, admite. No en esta ocasión.
También sonó su nombre para otros banquillos. En un momento dado, AC Milan apareció como posible destino. Él pone contexto:
“No estábamos abiertos durante el Mundial a hablar con diferentes clubes interesados”, explica. ¿Hubo interés? “Sí, siempre”, responde, como si fuera lo más normal del mundo. “Siempre hay diferentes opciones”, desliza, casi jugando.
¿Alguna llegó a tentarle de verdad? “Nunca dimos la oportunidad de que estuviera cerca. Siempre cerramos la puerta antes de que se acercara demasiado”.
Cómo ve hoy a Tottenham y Chelsea
Pochettino mira ahora a la distancia a sus antiguos clubes. Empezando por Tottenham. “Están invirtiendo como otros clubes”, resume. Ve lógica en el giro tras un par de temporadas complicadas. Spurs ha cambiado de estrategia: ahora gasta fuerte en jugadores que ya conocen la Premier League.
Cuesta no recordar lo cerca que estuvo el argentino de darle gloria a Tottenham en liga y en Europa, con un presupuesto muy inferior. ¿Qué habría hecho con 300 millones de libras para fichar? Pochettino sonríe con picardía y finge que no sabe lo que es manejar esa cifra.
¿Cree que esta nueva apuesta funcionará? “Nunca se sabe”, responde. “Necesitamos tiempo para ver si funciona o no. Como en todos los partidos, cuando tomas una decisión como entrenador puede salir bien o no. Es una estrategia diferente y una forma distinta de operar. Siempre deseo lo mejor para Tottenham porque está en mi corazón”.
En Chelsea, el giro también ha sido profundo. El puesto que él ocupó hace dos años, entonces “head coach”, ahora es “manager”. El club ha modificado su política de fichajes: menos proyectos a largo plazo, más jugadores listos para rendir en Premier League bajo Xabi Alonso.
Pochettino evita comparaciones directas, pero reconoce un patrón común: ambición. “Comprando jugadores así puedes esperar pelear, ser candidato a la Premier League”, concede.
La derrota de Chelsea ante Arsenal ya ha servido como baño de realidad. El argentino, sin embargo, pide calma con Alonso. “Por supuesto están decepcionados después de la derrota contra Arsenal, pero creo que necesitamos dar tiempo a la primera temporada de Xabi después de tres partidos en la Premier League”, apunta. Y extiende el mismo mensaje a su otro exequipo: “Para Tottenham, lo mismo”.
Arsenal, el equipo a batir
Desde su mirada de seleccionador y exentrenador de la élite inglesa, Pochettino no duda al señalar al gran favorito.
“Mikel [Arteta] es el mejor entrenador de la Premier League hoy”, asegura. Ve a Arsenal con un plan claro, una idea consolidada y un técnico que sabe exactamente qué necesita hacer. “Va a ser difícil ganarles”, sentencia.
Mientras tanto, él se prepara para otro ciclo con USA, con un Mundial que ya le ha cambiado como técnico y otro horizonte siempre presente: el día en que vuelva a pisar un banquillo de la Premier League con un único objetivo en mente. Ganarla.
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