Mike Dean responde a la controversia sobre su estilo arbitral
Mike Dean, uno de los colegiados más reconocibles de la historia reciente de la Premier League, ha tenido que salir al paso de una tormenta que él mismo desató. Sus confesiones sobre los “juegos” que se permitía durante los partidos han encendido el debate sobre la seriedad del arbitraje inglés. Él lo niega con firmeza.
El exárbitro, retirado en 2022 tras dirigir más de 550 encuentros en la Premier League y ex responsable también en la sala VAR hasta 2023, explicó en el pódcast “Jamie Vardy's Having A Party” que, en ocasiones, se desafiaba a sí mismo durante los partidos: ver cuánto tiempo podía dejar jugar sin pitar una falta o cuánto podía permanecer dentro del círculo central sin moverse de allí.
La anécdota, contada en tono distendido, no hizo ninguna gracia a muchos de sus antiguos compañeros. Entre ellos, otro excolegiado de la élite inglesa, Mark Halsey, que señaló que declaraciones así golpean directamente la credibilidad de los árbitros en Inglaterra. El ruido creció. Y Dean tuvo que responder.
Lo hizo por escrito, en su cuenta de Instagram, con un mensaje largo y muy medido: “A lo largo de mis 25 años como árbitro profesional, siempre he aplicado las Reglas de Juego lo mejor que he podido”, afirmó. Dean defendió su estilo, ese que le convirtió en una figura tan reconocible como discutida en la Premier League.
Su argumento es claro: su prioridad siempre fue dejar jugar. “Mi enfoque como árbitro fue siempre permitir que el juego fluyera y, siempre que fuera posible, prefería aplicar un umbral alto en el contacto, algo que gustaba a los jugadores”, escribió. Pero marcó un límite: “Sin embargo, si veía una entrada que requería que tomara la acción adecuada, la señalaba desde la posición correcta”.
El excolegiado insistió en que sus comentarios en el pódcast se han interpretado fuera de contexto. “En ningún momento fue mi intención cuestionar, criticar o socavar la integridad del arbitraje en este país. Siempre he respetado la profesión y la responsabilidad que conlleva ser árbitro”, subrayó.
Dean admitió que esos “juegos” ocurrieron “unas cuantas veces en la Premier League”, siempre antes de la introducción del VAR. Es decir, en una época en la que todo dependía exclusivamente del ojo humano, sin segunda pantalla ni revisión posible.
También relató otra de sus “manías”: “Otra cosa conmigo en la Premier League: solía quedarme en el círculo central y ver cuánto tiempo podía permanecer allí antes de tener que salir”, recordó en el pódcast. Un reto personal, según él, más cercano al humor interno que a una falta de profesionalidad. “Era solo una broma mía”, zanjó.
La cuestión ya no es lo que Dean quiso decir, sino lo que ha provocado que lo dijera en voz alta. En un fútbol cada vez más obsesionado con la transparencia, donde cada decisión arbitral se revisa, se trocea y se discute durante días, cualquier resquicio de frivolidad se convierte en munición. Y el debate sobre hasta qué punto el arbitraje puede permitirse “juegos” en plena élite queda, de nuevo, abierto.
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