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Mohamed Salah se une a Trabzonspor: fin de una era en Liverpool

Mohamed Salah ya tiene nuevo destino. El egipcio, leyenda absoluta del Liverpool, ha firmado por Trabzonspor como agente libre y abre un capítulo inesperado en una carrera marcada por los goles, los títulos y también por un final turbulento en Anfield.

El acuerdo es por dos temporadas, después de que el jugador y el club inglés pactaran la rescisión de su contrato un año antes de lo previsto. Aquel vínculo se extendía originalmente hasta abril de 2025, pero una campaña complicada, con suplencias sonadas y una ruptura pública con el entonces técnico Arne Slot, aceleró la despedida.

Nueve años. Siete grandes trofeos. Y 257 goles en 442 partidos que le dejan como el tercer máximo goleador de la historia del Liverpool. Esa es la huella que Salah deja en Merseyside, donde pasó de fichaje ilusionante a icono de época.

Un gigante de Europa que se marcha en silencio

El final no tuvo el brillo que merecía su legado. La temporada pasada, Salah perdió peso en las alineaciones y su figura, siempre competitiva, chocó con las decisiones de Slot. La tensión se hizo visible. El desenlace, inevitable: salida anticipada y un mercado abierto para uno de los delanteros más determinantes de la última década.

Durante meses, el ruido apuntó a un destino casi cantado: Arabia Saudí. No era un simple rumor. Hace menos de tres años, Liverpool rechazó una oferta de 150 millones de libras de Al Ittihad. Los clubes saudíes nunca le perdieron de vista y el propio Salah alimentó las especulaciones con una entrevista explosiva tras quedarse fuera del once en Leeds la pasada temporada.

Sin embargo, el giro llegó desde el mar Negro.

Por qué Turquía y por qué ahora

Trabzonspor se ha movido con decisión y ha encontrado la fórmula que otros no quisieron —o no pudieron— cuadrar. Según las informaciones procedentes de Turquía, Salah cobrará en torno a 15 millones de libras por año. Un salario de estrella en un país cuya fiscalidad favorece claramente a los futbolistas profesionales.

El paquete es atractivo: un sueldo potente, una liga con estadios encendidos y un club que aspira a estar en Europa. Hay una buena posibilidad de ver a Salah en la próxima Europa League con la camiseta granate y azul. Para un jugador de 34 años, acostumbrado a la élite y al foco constante, el escenario no es menor.

Lo resume la lógica del propio mercado: dinero competitivo, presión alta, fútbol europeo y un contexto donde seguirá siendo protagonista absoluto. Un proyecto que, como reconocen desde el entorno del jugador, “marca muchas casillas” en esta fase de su carrera.

Las dudas de la élite: la voz de Carragher

No todos, sin embargo, ven el movimiento con los mismos ojos. Jamie Carragher, excapitán del Liverpool y analista de referencia, no esconde su sorpresa. En su opinión, Salah aún tenía fútbol para seguir en la cumbre de las grandes ligas.

Carragher asegura que nunca creyó realmente en el salto inmediato a Arabia Saudí: considera que Salah “es demasiado bueno para eso” y que todavía podría haber rendido en la Serie A. En su mapa ideal, el egipcio encajaba en clubes como AC Milan o Juventus, en escenarios como San Siro, en partidos de máxima exigencia y escaparate global.

Para el exdefensa, Turquía se sitúa un escalón por debajo de lo que Salah aún podría aspirar. Y apunta a un factor clave: el salario. Sus exigencias económicas, sugiere, habrían espantado a varios gigantes europeos. Carragher incluso imagina un escenario distinto, en el que el delantero hubiera rebajado sus pretensiones para recalar en un club de mayor pedigrí competitivo.

El contraste es evidente. Para algunos, Trabzonspor es una decisión pragmática y coherente. Para otros, un destino corto para un jugador que todavía podría dominar en las grandes noches de Champions.

Un nuevo rey para una grada volcánica

Lo que sí está claro es que Salah aterriza en un entorno que vive el fútbol con intensidad casi obsesiva. La Super Lig turca ofrece grandes duelos, presión mediática, pasión desbordada en la grada y un ecosistema que convierte cada partido importante en un acontecimiento.

En Trabzon, ciudad que respira fútbol, el egipcio no será un veterano en retirada, sino el fichaje estrella alrededor del cual se construirá un proyecto ambicioso. Tendrá balón, galones y responsabilidades. Tendrá también la oportunidad de seguir alimentando sus números, esos que tanto han definido su carrera.

A los 34 años, con un palmarés consolidado y un estatus histórico en Liverpool, Salah elige un camino menos obvio que el de otros grandes nombres de su generación. Ni Arabia Saudí. Ni un último baile en una superpotencia de la Serie A. Turquía.

La pregunta ya no es si podía aspirar a más, sino qué hará ahora con el escenario que ha elegido. Porque el próximo capítulo de Mohamed Salah no se escribirá en Anfield ni en San Siro, sino en Trabzon. Y ahí, entre bengalas, ruido y noches europeas, se verá si este giro de guion es epílogo… o el inicio de una segunda vida futbolística.