Logotipo completo Pelo Tahoy

Mourinho y la gestión de Diomande: un enfoque equilibrado

Mourinho juega a dos bandas con el marfileño. Y, por ahora, gana en las dos.

Por un lado, respeta los tiempos de adaptación del jugador. No le lanza al fuego, no le exige que justifique el fichaje en dos ratos sueltos. Le da margen para entender el contexto, el ritmo, las jerarquías.

Al mismo tiempo, protege a quienes ya se han ganado el sitio. Arda Guler y Brahim Diaz firmaron una pretemporada sobresaliente y, más allá de eso, llevan años construyendo su peso dentro del vestuario. Mourinho lo sabe y actúa en consecuencia: no borra de un plumazo a los que han cumplido solo porque haya llegado una cara nueva.

El contraste con Xabi Alonso es evidente. El técnico español rompió ese equilibrio cuando apostó sin reservas por Mastantuono, sacrificando minutos de Rodrygo, del propio Diaz e incluso de Vinicius. Forzó demasiado la máquina con el argentino, al que convirtió en titular casi indiscutible sin que estuviera preparado para sostener ese rol.

El resultado fue doblemente dañino: quemó al joven y se le resquebrajó el control del vestuario.

Mourinho ha elegido otro camino. Su plan blinda a Diomande para que brille más adelante, no ahora a cualquier precio. La idea es sencilla: ir dándole minutos, partido a partido, hasta que el rendimiento y la dinámica le lleven por sí solos al once inicial. Sin prisas. Sin esa losa de tener que ser decisivo desde el primer día.

El verdadero trabajo se está haciendo puertas adentro. En los entrenamientos, Mourinho exprime cada sesión para pulir al marfileño dentro de los automatismos del equipo. Le repite movimientos, le corrige perfiles, le exige entender no solo qué hacer con el balón, sino cómo encajar en el sistema. Ahí se está cocinando el jugador que quiere.

Diomande lo ha entendido. Confía en su entrenador, mantiene la sonrisa y transmite calma. No es un novato asustado: llega con pedigrí de élite. La pasada temporada disputó 33 de los 34 partidos de Bundesliga con Leipzig, fue titular en 28, marcó 12 goles y repartió 8 asistencias. Sabe lo que es cargar con responsabilidad.

Ahora le toca algo distinto: aprender a esperar. Y si el plan de Mourinho sale como está dibujado, esa espera puede convertirle en una de las cartas más decisivas del equipo cuando la temporada entre en su tramo más duro.