Nicolo Tresoldi frena su decisión sobre Italia y Alemania Sub-21
Nicolo Tresoldi vuelve a estar en el centro del mapa del fútbol de selecciones. Pero, por ahora, no se mueve. Pese a los titulares de finales de agosto que lo acercaban de forma definitiva a la selección italiana, el delantero de Club Brugge ha pedido tiempo. Y lo ha hecho cara a cara con los responsables de la azzurra.
Según coinciden varios medios italianos, el atacante de 22 años se reunió con el nuevo seleccionador Roberto Mancini y con el director técnico de la FIGC, Claudio Ranieri, en la sede federativa. Allí, Tresoldi pidió algo muy concreto: no ser convocado para los próximos partidos de la Nations League y posponer cualquier decisión sobre su futuro internacional.
La consecuencia es inmediata. La FIGC ha dejado en pausa la solicitud formal de cambio de asociación ante la FIFA que el propio jugador había iniciado. Nada se rompe, pero todo se congela.
Entre Cagliari, Hannover y Bruges
La historia de Tresoldi explica en parte el dilema. Nació en Cagliari, hijo de padre italiano y madre argentina. Sus primeros años transcurrieron en Italia, pero a los 13 se mudó con su familia a Alemania. Allí creció futbolísticamente y terminó formándose en Hannover 96, el club que lo lanzó al profesionalismo.
En 2025 dio un salto clave en su carrera: fichó por Club Brugge por 7,5 millones de euros. Desde entonces, su progresión ha sido constante. La pasada temporada ya firmó un curso sobresaliente en Bélgica y en este inicio de campaña ha arrancado a toda velocidad: cinco goles en siete partidos.
El martes volvió a dejar huella. Marcó en la derrota por 3-2 de Brugge ante Aston Villa en la Champions League, otro escaparate ideal para un delantero que vive dentro del área. Sus actuaciones alimentan rumores de traspaso y, al mismo tiempo, lo convierten en objeto de deseo de varias federaciones.
Alemania no se rinde
Aunque Italia ha movido ficha con fuerza, el vínculo de Tresoldi con Alemania es profundo. Desde la categoría Sub-19, el atacante ha vestido la camiseta de las selecciones inferiores del DFB. Con la Sub-21 acumula 12 goles en 24 partidos, números de referencia para un jugador de su edad.
Su rendimiento lo llevó incluso a rozar el último gran torneo. Durante su primera temporada en Brugge, Tresoldi se convirtió en candidato real para la lista mundialista de Julian Nagelsmann. El propio exseleccionador alemán confesó después que el delantero estuvo “muy, muy cerca” de entrar en la convocatoria. Lo definió como un jugador con “ese instinto especial en el área” y dejó una frase que hoy cobra peso: su “tiempo llegará”.
Ese tiempo podría estar a la vuelta de la esquina. Nagelsmann ya no está —salió tras el desastroso Mundial en Estados Unidos, Canadá y México— y el proyecto de Alemania ha pasado a manos de Jürgen Klopp. El nuevo seleccionador anunciará su primera lista el 17 de septiembre. De momento no se ha pronunciado sobre Tresoldi, pero el contexto invita a pensar que el debate está abierto en la federación alemana.
El deseo del delantero de completar el actual ciclo con la Sub-21 alemana es una señal clara: no quiere cerrar puertas. Todavía no.
Italia en reconstrucción… y a la espera
Mientras tanto, Italia también vive un momento de reconstrucción profunda. Roberto Mancini ha regresado al banquillo tras otro fracaso mundialista, con la misión de rejuvenecer y redefinir a la azzurra. Y en ese plan, un nueve como Tresoldi encaja de inmediato.
La agenda italiana aprieta. En el próximo parón de selecciones, Italia se medirá a Bélgica (25 de septiembre), Francia (2 de octubre) y Turquía por partida doble (28 de septiembre y 5 de octubre) en la Nations League. Eran partidos pensados como posible escenario de debut para el delantero de Club Brugge. Él ha preferido no acelerar.
La FIGC, ante su petición, ha optado por la prudencia. El expediente de cambio de asociación queda “en hielo”, a la espera de que el jugador se decida. Italia no lo pierde, pero tampoco lo gana.
Un nueve en el escaparate
El momento deportivo de Tresoldi explica tanta expectación. Se mueve con soltura en el área, ataca bien los espacios y define con frialdad. Lo ha demostrado en Bélgica y en Europa, lo ratifican sus cifras con la Sub-21 alemana y lo respaldan los elogios de Nagelsmann.
A sus 22 años, el delantero se encuentra ante una decisión que marcará su carrera. ¿Convertirse en la nueva referencia ofensiva de una Italia en plena reconstrucción? ¿O apostar por una Alemania que busca rearmarse tras un Mundial caótico y que ya lo tuvo a un paso de la cita?
Por ahora, Tresoldi solo ha pedido algo que el fútbol moderno concede cada vez menos: tiempo. El balón está en sus pies. Y las dos camisetas siguen esperando en el vestuario.
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