Logotipo completo Pelo Tahoy

Plymouth se impone con autoridad ante Barnsley

Plymouth se instala en la zona alta con un golpe de autoridad ante Barnsley

Plymouth necesitó menos de un minuto para dejar claro quién mandaba en Home Park. Un balón abierto a la izquierda por Julio Pleguezuelo, un control orientado y un recorte seco. A partir de ahí, puro instinto: Oli Irow, cedido por Tottenham, soltó un derechazo imparable que superó a Rogan Ravenhill y se coló en la escuadra. 1-0 y el estadio encendido antes de que Barnsley hubiera podido respirar.

El tanto tempranero marcó el tono del partido. Argyle jugó con la confianza de quien se sabe en racha, pero Barnsley tuvo su momento. En el minuto 20, Tyrese Noslin rozó el empate: el balón le cayó dentro del área tras un despeje forzado y su disparo, potente, se marchó por centímetros. Silencio contenido en la grada. Fue la ocasión que podía haber cambiado la tarde.

Dos minutos después, la duda desapareció.

Un largo saque de banda del capitán Wes Harding parecía rutinario, pero Ravenhill no logró blocar. El balón se le escapó de las manos y Ronan Curtis, atento, se lanzó de cabeza para empujarlo a la red vacía. Un gol sencillo en apariencia, devastador en efecto. 2-0 y Barnsley, aturdido.

Curtis, desatado, rozó el tercero poco después con un cabezazo bombeado que superó al portero, pero encontró el despeje salvador de Connor O'Riordan sobre la línea. Esa acción mantuvo vivo a Barnsley solo en el marcador, porque en sensaciones el partido ya era de Plymouth.

Tras el descanso, lejos de especular, Argyle remató la faena. Minuto 50: Bim Pepple recibió en el costado izquierdo del área, de espaldas, encimado por O'Riordan. Un giro rápido, un toque para perfilarse y un disparo curvado al segundo palo. El balón se alojó en la esquina lejana. 3-0 y la sensación de que nada iba a mover ya el guion.

Con el encuentro controlado, Plymouth manejó los tiempos, protegió su ventaja y dejó que los minutos confirmaran lo que el juego ya había dictado. El 3-0 no solo reflejó la pegada local; también castigó la falta de acierto de un Barnsley que dejó escapar su gran oportunidad con el disparo desviado de Noslin.

El premio para los de Home Park es mayúsculo: el triunfo les impulsa hasta la sexta plaza de la Sky Bet League One. La pregunta, ahora, es si este Plymouth que golpea tan pronto y tan fuerte está preparado para quedarse a vivir en la zona de ascenso.