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Rangers y Besiktas: Acuerdo verbal por Nicolas Raskin

Rangers y Besiktas han alcanzado un acuerdo verbal por el traspaso de Nicolas Raskin, según Fabrizio Romano. El centrocampista belga está ahora ante una decisión clave: quedarse en Glasgow o abrir una nueva etapa en Estambul.

Un acuerdo sobre la mesa… y el reloj corriendo

El club de Ibrox se mueve a contrarreloj. En la Premiership escocesa ya va a remolque, con solo cuatro puntos de nueve posibles en el arranque de la temporada, y el mercado local se cierra el jueves a las 17:00. Derek McInnes busca todavía ajustar su plantilla para desafiar a Celtic y a cualquier otro aspirante al título, mientras el margen de maniobra se estrecha.

El mercado se ha cerrado para la mayoría de las grandes ligas europeas el martes por la noche, pero Turquía sigue abierta hasta el viernes. Ahí entra Besiktas. Romano informó en la mañana del miércoles, a través de X, que Rangers y el club turco han alcanzado un principio de acuerdo por el internacional belga.

El siguiente paso ya no depende de despachos, sino del propio jugador. Raskin debe decidir si acepta mudarse a Estambul. Las conversaciones están en marcha y las próximas horas marcarán el desenlace.

Un ciclo que se agota en Ibrox

La sensación en torno a Raskin es clara: ha dado mucho a Rangers, pero el vínculo se acerca a su final. El centrocampista llegó en el mercado de enero de 2023 y ha firmado momentos de peso para la afición de Ibrox. La pasada temporada disputó 50 partidos en todas las competiciones con los Light Blues, una cifra que habla de su importancia reciente.

Sin embargo, este curso el guion ha cambiado. Con solo tres jornadas disputadas, el belga de 25 años ya se ha quedado fuera de la convocatoria en dos de esos tres encuentros ligueros. La presión sobre su futuro ha ido en aumento y su ausencia no parece casual.

La expectativa interna era que Raskin saliera este verano tras su buen papel en el Mundial con Bélgica. Pese a ello, el cierre de mercado en gran parte de Europa llegó sin ofertas de peso por el mediocampista. Turquía aparece ahora como una vía tardía, pero real.

Que el jugador vea llegado el momento de dar el siguiente paso en su carrera no sorprendería a nadie en el club. Lo que está en juego es si Besiktas es el escalón adecuado. Esa respuesta se escribirá en horas, no en semanas.

El aval de McInnes y un vestuario en movimiento

Mientras tanto, McInnes no ha escatimado elogios hacia el comportamiento profesional del futbolista. El técnico destacó recientemente que “Nico ha estado de primera clase desde que volvió del Mundial; ha sido ejemplar, se ha entrenado de maravilla”. Un mensaje claro: compromiso intacto pese al ruido del mercado.

El entrenador reconoció también las constantes conversaciones entre el club y los posibles compradores, y dejó trazada la línea de actuación: hasta que llegue una oferta que el club deba considerar, Raskin debe seguir entrenando al máximo. Si el mercado se cierra y el belga continúa en Ibrox, McInnes no duda de que seguirá rindiendo “como lo ha hecho anteriormente”.

Raskin genera interés porque es un buen jugador. Esa es la realidad que el técnico no esconde. Y, al mismo tiempo, la paradoja: Rangers quiere trabajar con buenos futbolistas, pero también necesita cuadrar su proyecto deportivo y económico.

¿Reemplazo o confianza en lo que ya hay?

Si el acuerdo con Besiktas se concreta y Raskin se marcha, la siguiente decisión será de club: ¿buscar otro centrocampista o apostar por lo ya fichado? Este verano Rangers ya ha reforzado la zona central con tres incorporaciones: Cammy Devlin, Dan Neil y Vanja Dragojevic.

El centro del campo, al menos en número, está cubierto. La cuestión es si McInnes considera que alguno de ellos puede replicar la mezcla de energía, lectura táctica y presencia en grandes citas que ha ofrecido el belga, o si el perfil de Raskin exige un sustituto específico.

Rangers se mueve entre la urgencia de la tabla, los plazos del mercado y la voluntad de un jugador que parece estar ante el cruce de caminos más importante de su carrera. En Ibrox ya han hablado los despachos. Ahora falta la última palabra: la de Nicolas Raskin.