Trent Alexander-Arnold: ¿Puede ser centrocampista?
La pregunta vuelve una y otra vez, como un eco que el fútbol moderno no consigue apagar: ¿puede Trent Alexander-Arnold funcionar realmente como centrocampista?
Gareth Southgate lo intentó con Inglaterra en la Eurocopa 2024. Dos partidos de fase de grupos en el medio y fin del experimento: banquillo. Jürgen Klopp construyó medio plan de ataque del Liverpool sobre su capacidad para meterse por dentro y repartir juego, aunque siempre partiendo desde el lateral derecho. Ahora es José Mourinho quien se suma a la lista de entrenadores que se atreven con el invento. El portugués lo colocó en el centro del campo en la victoria de Champions de Real Madrid ante Inter de Milán (2-1) del martes.
No fue un capricho táctico. Tampoco una declaración de fe para el futuro. Fue, sobre todo, una solución de emergencia.
Un experimento forzado por las bajas
Real Madrid llegó al duelo corto de recursos en la sala de máquinas. Las sanciones de Eduardo Camavinga, Arda Güler y Bernardo Silva dejaron a Mourinho con margen mínimo para maniobrar. Resultado: Alexander-Arnold, 27 años, titular en el medio junto a Federico Valverde.
El inglés firmó un partido irregular. Generó dos ocasiones, puso más centros que cualquier otro jugador del Madrid y mostró, otra vez, esa pierna derecha que tantos partidos ha abierto desde la banda. Pero no ganó ni una entrada y su precisión de pase se quedó en un 83,3%, lejos de los números que suele firmar cuando parte desde el lateral.
Cuando Inter recortó distancias en el minuto 77, Mourinho decidió mover ficha. Cambio para Alexander-Arnold y una cascada de silbidos bajando desde la grada del Bernabéu. Difícil saber si iban dirigidos al jugador o al juego espeso del equipo. Lo cierto es que el inglés abandonó el césped justo cuando el partido pedía cabeza fría y piernas frescas.
Mourinho, claro: “No es centrocampista”
Después del encuentro, Mourinho no dejó espacio para la interpretación.
«Ha jugado en el centro del campo con Inglaterra y con Liverpool… pero no es centrocampista», sentenció el técnico.
No fue una crítica. Más bien lo contrario.
«Ha jugado muy bien. Ha interpretado lo que necesitaba hacer muy bien, tácticamente. Tanto él como Valverde han trabajado muy bien a este nivel», añadió.
El portugués se declaró «muy agradecido» por el esfuerzo del inglés, pero dejó claro que no hay que esperar una reconversión definitiva.
La lectura es nítida: Alexander-Arnold cumplió, entendió el plan, se vació, pero su hábitat natural sigue estando a la derecha de la defensa.
Sin dueño fijo en el lateral derecho
El contexto también importa. Alexander-Arnold no ha logrado todavía asentarse como lateral titular desde que llegó al Bernabéu el verano pasado. La pelea es dura. La temporada anterior tuvo que discutir minutos con Dani Carvajal. Ahora la competencia se llama Denzel Dumfries.
El martes fue la primera vez que Alexander-Arnold y Dumfries coincidieron como titulares en un partido oficial. Ya habían compartido once en un amistoso de pretemporada ante Fiorentina: entonces el inglés actuó de lateral derecho y el neerlandés más adelantado por esa misma banda. Ante Inter, en cambio, Mourinho desplazó a Alexander-Arnold al centro y mantuvo a Dumfries como referencia en el costado.
El mensaje es doble. Por un lado, el técnico todavía no ha decidido quién será su lateral derecho de referencia. Por otro, valora la capacidad del ex del Liverpool para ofrecer soluciones en varias zonas del campo.
Un lateral con alma de organizador
En el club asumen que Alexander-Arnold no es un lateral clásico. Su valor crece cuando puede abandonar la cal, meterse por dentro y actuar casi como un mediocentro creativo. Sus pases largos, sus centros, sus balones filtrados y su golpeo a balón parado siguen siendo las armas más afiladas de su repertorio.
Eso ya lo vio Southgate. Intentó convertirlo en centrocampista puro con Inglaterra durante un año. En junio de 2023, le dio el dorsal 10 para un clasificatorio en Malta. Inglaterra ganó 4-0 y Alexander-Arnold marcó desde el centro del campo. Aquella noche, el jugador habló con naturalidad de ese rol.
«No lo he jugado demasiado, pero se siente cómodo», dijo entonces en televisión. «Se siente natural, diría eso. Es un lugar en el que puedo verme jugando».
Southgate mantuvo la idea viva durante los siguientes 12 meses. Pero el plan se desinfló tras un gris 1-1 ante Dinamarca en la Eurocopa 2024. Alexander-Arnold fue sustituido antes de la hora de partido y el experimento quedó aparcado.
El peaje físico del centro del campo
Mourinho también apuntó a un detalle clave tras el triunfo ante Inter: la exigencia física del rol.
«Ha perdido algunos balones porque no es lo mismo jugar en esta posición que de lateral derecho», explicó. «La intensidad del trabajo físico es bastante difícil. Tiene un motor diferente. Ha dado el 100%. Se ha ido del campo sin nada más que dar».
Ahí está el dilema. En la banda, Alexander-Arnold puede elegir cuándo meterse por dentro, cuándo aparecer, cuándo arriesgar. En el medio, la acción le cae encima a cada jugada. Menos tiempo, menos espacio, más duelos, más errores expuestos.
Y, sin embargo, su versatilidad es oro para un entrenador que todavía está ajustando piezas. No será el centrocampista fijo del Real Madrid. No es eso lo que ve Mourinho. Pero en una temporada larga, con sanciones, lesiones y rotaciones, un lateral capaz de gobernar el balón en la zona ancha puede terminar decidiendo noches grandes.
La pregunta quizá ya no sea si Alexander-Arnold puede “funcionar” en el centro del campo. La verdadera incógnita es cuántas veces más estará dispuesto Mourinho a pagar el precio de ese experimento en partidos de máximo nivel.
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