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Alexis Mac Allister regresa al Liverpool con nuevo look y debate

Alexis Mac Allister reapareció en el campo de entrenamiento del Liverpool con algo más que las piernas frescas tras las vacaciones. El argentino regresó a la rutina previa a la nueva temporada con una imagen muy distinta: un trasplante capilar reciente que no ha pasado desapercibido ni para sus compañeros ni para la afición.

Hace unos meses ya había dado la primera pista. En marzo, sorprendió a todos cuando se dejó ver por primera vez con la cabeza rapada al cero, un cambio radical para un jugador que siempre había lucido una melena reconocible. Aquella decisión escondía algo más que un simple capricho estético.

Durante el parón veraniego posterior al Mundial, el centrocampista de 27 años aprovechó las vacaciones para someterse al procedimiento. Los hinchas comenzaron a atar cabos cuando se difundieron imágenes suyas en un aeropuerto, firmando autógrafos, con una cicatriz visible en la zona donante, típica de un trasplante de pelo reciente.

Él mismo ya lo había dejado caer meses atrás. En marzo, bromeó sobre la posibilidad de “plantar un poco más después del Mundial”, admitiendo que el tiempo era un problema en plena temporada, pero dejando claro que el cambio estaba en sus planes. Incluso deslizó con ironía la idea de un posible acuerdo de patrocinio ligado a su nuevo aspecto.

Ahora, de vuelta en el complejo de entrenamiento del Liverpool, las marcas del procedimiento todavía se aprecian en su cuero cabelludo en las fotografías difundidas por el club. Nuevo peinado, misma responsabilidad: ser una pieza clave en el centro del campo en un curso que se presenta exigente.

Pero el cambio de imagen ha abierto un frente inesperado entre los aficionados. La preocupación no tiene que ver con la estética, sino con algo mucho más terrenal: su capacidad para cabecear el balón mientras la zona intervenida termina de cicatrizar.

En redes sociales, algunos seguidores del Liverpool no han escondido su inquietud. “Genial, nuestro mediocentro no puede cabecear un balón durante dos meses y la temporada empieza en 24 días”, se lamentó uno. Otro fue todavía más duro: “Bien, así no puede cabecear en los próximos meses, que era de las pocas cosas que todavía hacía bien”.

El trasplante llega tras un año intenso para Mac Allister. Después de una temporada de Premier League decepcionante para el Liverpool, que terminó quinto y fuera de los puestos de honor, el argentino se marchó con su selección para defender el título mundial en Norteamérica. Allí volvió a ser importante, encadenando actuaciones sólidas y participando en varias victorias de peso, incluida una semifinal de alto voltaje ante Inglaterra.

La aventura, sin embargo, no acabó con el final soñado. Argentina cayó 1-0 en la prórroga frente a España en la final y se quedó a un paso de retener la corona mundial. Un golpe duro para un grupo que llegaba como campeón vigente y para un jugador que había sido protagonista durante el torneo.

En clave de club, el futuro de Mac Allister también se mueve entre interrogantes. Le restan dos años de contrato con el Liverpool y, por ahora, la entidad no ha iniciado conversaciones formales para una posible ampliación. En paralelo, su nombre ha aparecido vinculado a movimientos de alto calibre en el mercado: rumores que lo sitúan en la órbita del Real Madrid y, de forma más sorprendente, del Manchester City. Desde el entorno del Liverpool, una operación de ese tipo no se contempla como probable a día de hoy, pero el ruido existe.

Entre cicatrices recientes, un nuevo peinado y un verano agitado, el argentino vuelve a Melwood con algo claro: el balón no entiende de trasplantes ni de debates estéticos. La cuestión, para el Liverpool, es otra mucho más simple y a la vez crucial: ¿será Mac Allister el motor que necesitan en el centro del campo para volver a pelear por todo esta temporada?