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Alvaro Arbeloa y el reto del Fulham en construcción

Alvaro Arbeloa no se engaña: este Fulham aún está a medio hacer. El técnico español, recién aterrizado en Craven Cottage, ve avances, pero también huecos demasiado evidentes como para disimularlos en la víspera de un estreno liguero de alto voltaje ante el Chelsea.

Un Fulham en construcción

Tres caras nuevas han llegado ya al vestuario. Shea Charles, procedente del Southampton, y los españoles Gonzalo García y César Palacios, que han seguido a Arbeloa desde el Real Madrid, son el primer esbozo del nuevo proyecto. Un esbozo ilusionante, pero todavía incompleto.

Porque las ausencias pesan. Issa Diop se ha marchado al Ipswich y nadie ha ocupado aún su sitio en el centro de la zaga. Arriba, el vacío es incluso más simbólico: no hay un relevo claro para Harry Wilson, máximo referente goleador del equipo la pasada temporada. Dos piezas clave fuera y, de momento, sin sustituto.

Desde Motspur Park, Arbeloa no escondió esa sensación de trabajo a medio camino, aunque su discurso mezcló exigencia y respaldo al club.

“Creo que podemos hacer la plantilla más fuerte y más equilibrada”, admitió ante los periodistas. “Pero estoy contento con cómo está trabajando el club este verano. Tenemos tres nuevos jugadores, así que seguimos trabajando en ello”.

La palabra que más repite es “equilibrio”. El español quiere un equipo compensado, con competencia real en todas las líneas, capaz de sostener el ritmo de la Premier League más allá del entusiasmo del primer mes.

Un bautismo de fuego ante Chelsea… y Alonso

El calendario no le concede margen. Su debut oficial en el banquillo del Fulham será un derbi del oeste de Londres ante el Chelsea, el lunes por la noche, bajo los focos de Craven Cottage. Un estreno que suena a examen inmediato.

El partido, además, tiene un componente personal evidente: al otro lado estará Xabi Alonso, su excompañero en la selección española y en el Liverpool, y el hombre al que Arbeloa sustituyó en el banquillo del Real Madrid tras la destitución de Alonso en enero. Viejos socios, ahora rivales directos en la banda.

Arbeloa, sin embargo, cerró cualquier puerta al sentimentalismo.

“Analizamos al Chelsea como hicimos con otros equipos. Conozco bien su estilo de juego porque veo muchos partidos de sus equipos, pero sabemos que no será fácil”, explicó. El respeto es total. “Tienen una plantilla muy fuerte, con jugadores top. También han hecho buenos fichajes, así que tenemos que estar preparados si queremos ganarles. Necesitamos hacer un partido muy, muy bueno”.

La relación con Alonso sigue intacta lejos del césped. “[Hablé con Alonso] hace unos días. No hablamos de fútbol. Nuestras familias vienen a Londres y somos muy buenos amigos”, contó Arbeloa. Pero esa cordialidad tiene fecha de caducidad: el pitido inicial.

“El lunes por la noche estaremos allí, en la banda, tan cerca durante 90 minutos. Lo daremos todo por nuestros clubes. Intentaremos ganar el partido. Durante 90 minutos, como él dijo, no somos amigos”.

El mensaje es claro, casi obsesivo: “Eso es lo más importante. Queremos ganar ese partido. Será muy importante si ganamos al Chelsea. Lo único en lo que puedo pensar es en nuestro rendimiento, en estar preparados para jugar. Estamos trabajando muy, muy duro”.

Fulham llega al arranque de la Premier con un proyecto en marcha, piezas por encajar y un técnico que no rehúye el reto. El mercado sigue abierto. La pregunta es si el club se moverá lo suficiente, y lo suficientemente rápido, como para darle a Arbeloa la “plantilla equilibrada” que exige antes de que la temporada dicte sentencia.

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