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Arsenal arrasa en la Community Shield con fichajes destacados

Martin Ødegaard salió del césped de Cardiff con una sonrisa contenida, pero el mensaje fue claro: este Arsenal va en serio. El capitán elogió sin reservas el impacto inmediato de Bruno Guimarães y Christos Tzolis tras la contundente victoria en la Community Shield ante Manchester City, y dejó una advertencia para el resto de la Premier League: los campeones quieren pelear por todo.

Arsenal arrasa y los fichajes responden

Arsenal no solo ganó. Aplastó. En menos de 50 minutos, el vigente campeón de la Premier había desarmado al último ganador de la FA Cup con un 3-0 que sonó a declaración de intenciones.

Christos Tzolis, fichado por 34 millones de libras desde Club Brugge, irrumpió como si llevara años en el equipo. Primero sirvió el segundo gol para Kai Havertz. Después, recién iniciada la segunda parte, volvió a aparecer para asistir a Ødegaard en el 3-0. Dos acciones, dos golpes que liquidaron a un Manchester City desbordado.

En el centro del campo, Bruno Guimarães ofreció exactamente lo que Mikel Arteta esperaba cuando Arsenal pagó 75 millones de libras a Newcastle: autoridad, agresividad y una calma impropia de un debutante. El brasileño mandó durante 45 minutos antes de dejar su sitio a Declan Rice al descanso, dejando la sensación de que encaja como si siempre hubiera vestido de rojo.

“Desde el primer día que llegó ha sido algo muy natural”, explicó Ødegaard sobre Guimarães. “Aunque tuvimos grandes batallas con él en el pasado, ha entrado como una parte real y natural del equipo. Y se ve su calidad. Puede ganar el balón, es un luchador, pero también tiene muchísima calidad con la pelota. Está tan tranquilo con el balón. Siempre toma el tiempo justo y encuentra el pase. Es brillante. Christos también; es bueno tener jugadores nuevos rindiendo así desde ya”.

Un capitán con cuentas pendientes

La autoridad del discurso de Ødegaard nace también de su propia herida. La temporada pasada solo pudo iniciar 16 partidos de Premier League, castigado por distintas lesiones, y apenas marcó un gol. Muy poco para un futbolista llamado a liderar el juego y el vestuario.

El verano, sin embargo, le devolvió sensaciones. Con Noruega alcanzó los cuartos de final del Mundial y, a partir de ahí, el centrocampista de 27 años se ha propuesto que nada se le escape en este curso.

“La temporada pasada, perderme tantos partidos por lesión fue realmente frustrante”, admitió. “He trabajado en usar eso como motivación para este año y hacerme más fuerte. Usar todas esas experiencias de forma positiva. Obviamente quiero ayudar más al equipo con goles, asistencias y todo eso. Fue una buena manera de empezar la temporada”.

Su gol ante City, llegando desde segunda línea y definiendo tras el pase de Tzolis, fue algo más que una estadística: sonó a aviso personal.

Hambre de títulos

El contexto hace que el triunfo en la Community Shield pese todavía más. Arsenal llega como campeón de la Premier y, lejos de conformarse, Ødegaard insiste en que el techo está más arriba.

“Queríamos mostrar nuestro nivel”, dijo sobre la victoria frente al equipo de Enzo Maresca. “Claro que el año pasado ganamos la liga. Pero este año queremos más. Hay mucho más en juego. Queremos repetir en la liga y luego están los otros trofeos. Hay mucho por lo que trabajar y todavía mucho margen de mejora”.

El mensaje no es casual. El club ha invertido fuerte, el vestuario se ha reforzado con perfiles de impacto inmediato y el capitán se encarga de marcar la línea: no basta con defender el título, hay que ampliarlo.

Comienza la defensa del trono

El primer examen llega ya este viernes por la noche, ante el recién ascendido Coventry. Un partido que, sobre el papel, debería ser asequible para un campeón lanzado. Pero en la Premier los tropiezos tempranos se pagan caro.

Ødegaard sabe que lo ocurrido en Cardiff no puede quedarse en un destello veraniego. Después de barrer a Manchester City y ver cómo Guimarães y Tzolis encajan a la perfección desde el primer día, el reto es sostener ese nivel semana tras semana.

Arsenal ya ha enseñado sus credenciales. La cuestión, ahora, es si alguien será capaz de seguirle el ritmo a un campeón que no parece dispuesto a conformarse con lo que ya ganó.