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El ataque del Barça: la evolución hacia Lamine Yamal y el nueve soñado

El ataque del Barça ya no se parece en nada al de hace unos meses. La salida de Robert Lewandowski rumbo a la Major League Soccer y el traspaso de Ferran Torres al Paris Saint-Germain han dejado al equipo sin un nueve clásico y sin una referencia clara en el área. Un hueco enorme en la punta del ataque. Y un reto directo para Hansi Flick.

Yamal, de la banda al corazón del área

En ese vacío aparece un nombre que lo condiciona todo: Lamine Yamal. Desde hace tiempo se habla en el club de su evolución natural hacia el rol de delantero centro, incluso como un falso nueve al estilo Lionel Messi, que abandonó la banda derecha para convertirse en uno de los goleadores más devastadores de la historia actuando por dentro.

Hoy, el chico de Rocafonda sigue sintiéndose más cómodo pegado al costado derecho. Ahí recibe, encara, rompe. Sin embargo, el discurso público de Flick sobre su posición ha cambiado en las últimas semanas. Menos rigidez, más apertura. Menos “extremo puro”, más “jugador total”.

No es solo teoría. En la Ciutat Esportiva Joan Gamper ya se están ensayando esos matices. En imágenes recientes difundidas por el club de uno de los habituales partidillos de entrenamiento, se vio a Yamal actuando como un nueve de referencia… y marcando desde esa zona.

El gol retrata su techo técnico: doble pared, control seco con la derecha y definición quirúrgica con su zurda. Todo en pocos toques, todo en el carril central. En ese ejercicio concreto, Anthony Gordon ocupaba la banda izquierda y Karim Adeyemi la derecha, con Yamal flotando y golpeando desde el centro.

El internacional regresó este miércoles de sus vacaciones tras el Mundial y la idea es integrarlo rápido en la dinámica de partido. No se descarta que tenga minutos en el próximo amistoso en Basilea. La gran incógnita: si Flick se atreverá ya a probarlo en ese rol de falso nueve que tanto intriga a la afición.

Gordon y Adeyemi, comodines sin nueve puro

El experimento con Yamal no es un caso aislado. La ausencia de un nueve tradicional obliga a estirar el repertorio de varios atacantes. Anthony Gordon y Karim Adeyemi conocen bien el carril central: el inglés lo ha ocupado en el Newcastle United y el alemán ha hecho lo propio en el Borussia Dortmund.

Los dos rinden, por perfil, mejor partiendo desde las bandas. Atacan el espacio, llegan desde segunda línea, viven del uno contra uno. Pero Flick los ve también como soluciones puntuales por dentro, piezas capaces de sostener el sistema mientras el club busca ese delantero “puro y diferencial” que reclama para liderar su proyecto.

Gordon y Adeyemi llevan ya varios días de trabajo intenso a las órdenes del técnico. Especialmente Adeyemi, que no estuvo en el Mundial tras la polémica decisión de Julian Nagelsmann de dejarlo fuera de la convocatoria de la selección alemana. Ese tiempo extra sobre el césped le ha permitido asimilar con más calma las exigencias tácticas de Flick, a diferencia de un Yamal recién reincorporado.

El mensaje es claro: hasta que llegue el nueve, todos deben ser un poco más que su posición natural. Más versátiles, más maleables, más incómodos para las defensas.

El nueve soñado: Julián Álvarez

Pese a los avances en el laboratorio táctico y a los elogios internos hacia sus atacantes, Flick no esconde su objetivo principal: fichar un delantero centro de nivel élite. Un jugador que presione, que trabaje sin balón, que finalice como pocos. Un nueve que marque la diferencia en las noches grandes.

Dentro de ese perfil, un nombre se mantiene en lo más alto de la lista: Julian Alvarez. Su mezcla de presión constante, agresividad defensiva y pegada en el área lo convierte en la opción favorita de la cúpula deportiva azulgrana. Flick ha sido especialmente insistente en la necesidad de reforzar esa zona si el equipo quiere competir por todos los títulos.

La persecución de Alvarez se percibe como la pieza final del nuevo puzzle ofensivo de un Barça en plena reconstrucción. El club ya ha tenido que renunciar a otros objetivos para esa demarcación, como Dusan Vlahovic, lo que hace que la operación por el argentino —actualmente en el Atlético según el relato interno de la entidad— adquiera todavía más peso estratégico.

Hasta que ese fichaje se concrete, si es que llega a concretarse, Flick seguirá afinando su plan con lo que tiene: un ataque móvil, sin nueve fijo, con Yamal como epicentro creativo y emocional. Un Barça que, por necesidad, está aprendiendo a vivir sin referencia… mientras espera al delantero que debe cambiarlo todo.