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Balde y Adeyemi: Una Nueva Era en el Barça

El verano del Barça se ha movido rápido. Sin grandes discursos, sin fuegos artificiales, pero con decisiones claras: Anthony Gordon y Karim Adeyemi ya se entrenan en la Ciutat Esportiva, mientras el club sigue chocando contra el muro del “9” soñado. El nombre de Julián Álvarez sigue en la pizarra, pero cada día parece más lejano. Así que en el vestuario, mientras la secretaría técnica busca gol, los jugadores empiezan a conocerse.

Ahí aparece Alejandro Balde. Sin Mundial este verano, con tiempo para respirar y resetear, el lateral ha sido uno de los primeros en abrirle la puerta del vestuario a Adeyemi. Y el impacto, al menos en estos primeros días, ha sido inmediato.

Balde se rinde a la velocidad de Adeyemi

En una sesión de preguntas y respuestas en el canal oficial del club, recogida por Mundo Deportivo, Balde dejó claro que el alemán no ha llegado para pasar desapercibido.

Apenas lleva unos días en el grupo, pero ya hay química.

“Ha estado poco tiempo aquí, pero hemos hablado bastante. Creo que hemos creado una buena relación. Parece un chico tranquilo”, explicó el lateral, que conoce bien lo que significa aterrizar joven en un Barça exigente y ruidoso.

Después llegó el elogio futbolístico, directo, sin rodeos. Balde subrayó lo que cualquiera que haya seguido a Karim Adeyemi en el Borussia Dortmund ya intuía, pero que en el día a día impresiona todavía más.

“Espero que pueda ayudarnos mucho durante la temporada, y estoy seguro de que lo hará. Es muy rápido. Es un jugador del que he oído hablar desde hace mucho tiempo, y me ha sorprendido lo rápido que es”.

Velocidad. Desborde. Un perfil que el Barça llevaba tiempo buscando para abrir partidos cerrados y castigar espacios a la espalda. Si el club sigue sin encontrar ese “9” ideal, necesitará que los extremos y los segundos puntas multipliquen su impacto. Adeyemi entra justo en ese hueco.

Ambición personal en un año clave

Balde no solo habló del recién llegado. El lateral, ya instalado como pieza importante del primer equipo, fue honesto al mirarse al espejo: se ve lejos de su techo.

“En el plano individual, quiero seguir mejorando y seguir aprendiendo. Soy un jugador muy joven y tengo mucho margen de mejora. Esos son mis principales objetivos”, reconoció.

No suena a tópico vacío en su caso. Balde lleva tiempo en dinámica de élite, pero aún se le exige ese salto que separa a los buenos de los definitivos. El club le ve como uno de los laterales izquierdos con más talento de su generación. Falta que lo demuestre cada tres días, con continuidad, con colmillo.

En cuanto a la mirada colectiva, el mensaje fue igual de claro: este Barça no se conforma con lo logrado.

“Como equipo, queremos seguir en la línea en la que estamos, o incluso hacerlo mejor. Si podemos ganar más títulos, mejor”.

No hay grandes proclamas, pero sí una hoja de ruta: competir por todo, sostener lo bueno del curso pasado y dar un paso más. Hansi Flick, recién aterrizado, necesita precisamente eso: jóvenes que quieran más, que no se acomoden en la etiqueta de promesa.

Recuerdos de Clásico y una Supercopa especial

En la charla, Balde también se permitió un viaje rápido por algunos de los momentos que ya marcan su etapa de azulgrana. Cuando le preguntaron por el partido que más ha disfrutado, no dudó: el Clásico con Xavi Hernández en el banquillo y Franck Kessié firmando el gol decisivo.

“Lo ganamos en el último minuto y pude dar la asistencia a Kessié”, recordó. Una acción que sintetiza bien su perfil: potencia por banda, llegada al fondo y pase atrás letal.

Su gol favorito también lleva sello madridista: el que marcó al Real Madrid en la final de la Supercopa de España. No es un lateral que viva del gol, pero cuando aparece en zona de remate, deja huella.

Esos momentos no solo construyen confianza, también forjan carácter. Y el Barça necesita un Balde con peso en los grandes escenarios, no solo en las noches tranquilas.

Un vestuario joven, muy unido

Lejos del césped, el lateral dibujó la red de relaciones que se teje en el vestuario. Destacó, sobre todo, la figura de Raphinha.

“Está muy cerca de los más jóvenes”, apuntó. El brasileño, muchas veces analizado solo por su rendimiento, también ejerce de puente entre generaciones dentro del grupo.

Balde mencionó también a varios de sus aliados en el día a día: Marc Casado, Lamine Yamal, Héctor Fort, Gavi, Roony Bardghji y Ronald Araujo. Una mezcla de juventud descarada y liderazgo consolidado que explica el ambiente de un vestuario en transición, pero con un núcleo fuerte.

Ese ecosistema será clave para que Adeyemi se adapte rápido y para que el propio Balde dé el salto que todos esperan.

El reto de explotar de una vez

La sensación alrededor de Balde es nítida: lleva tiempo “siendo bueno”, pero el Barça necesita que pase a “ser decisivo”. No basta con cumplir. No en una posición donde, históricamente, el club ha tenido laterales que marcaban diferencias.

En él ve el Barça a uno de los laterales izquierdos jóvenes más talentosos del panorama actual. El espejo que muchos señalan es el de Nuno Mendes, que en las últimas temporadas ha explotado hasta convertirse en referencia en su puesto. Balde debe dar un giro parecido: afinar en defensa, elegir mejor en ataque, sostener su nivel de septiembre a mayo.

Hansi Flick lo sabe. El técnico alemán, que siempre ha potenciado a los laterales en sus equipos, sueña con una versión más completa, más dominante, más madura de Balde. Un lateral que no solo acompañe, sino que condicione partidos.

La llegada de Karim Adeyemi, con su zancada y su hambre, puede ser un buen detonante. Un Barça más vertical, más agresivo, necesita que su banda izquierda funcione a toda velocidad.

La cuestión, a las puertas de una temporada que puede marcar carreras, es sencilla y contundente: ¿está Balde preparado para dejar de ser promesa y convertirse, por fin, en uno de los intocables del proyecto?

Balde y Adeyemi: Una Nueva Era en el Barça