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Bayern II sufre un inicio histórico en la Regionalliga

El segundo equipo de FC Bayern vive un inicio de temporada que nadie en Múnich había imaginado. Tras el 0-1 en casa ante el recién ascendido SC Eltersdorf en la primera jornada de la Regionalliga, el filial volvió a quedarse sin puntos: derrota por 2-0 en el campo de Wacker Burghausen en la noche del viernes. Dos partidos oficiales, dos caídas, cero goles a favor. Y un ruido de fondo que empieza a crecer.

Un registro que mancha la historia del filial

Los números son contundentes y golpean de lleno el estreno de Dante en los banquillos. El brasileño, héroe del triplete de 2013 y ahora responsable del segundo equipo de su antiguo club, ha perdido sus seis primeros encuentros como técnico de Bayern II: cuatro amistosos de pretemporada y estas dos jornadas de liga. Balance global: 2 goles a favor, 16 en contra.

El dato duele todavía más en perspectiva histórica. Desde la creación de la Regionalliga Bayern en la temporada 2012/13, y dejando al margen los dos cursos en 3. Liga, el filial nunca había arrancado el campeonato con dos derrotas consecutivas. Nunca. Lo que vive ahora el equipo de Dante es, estadísticamente, el peor inicio de esta etapa moderna.

La consecuencia inmediata es obvia: colistas, sin puntos. A estas alturas de curso la clasificación apenas dice nada, pero el símbolo es potente. Sobre todo para una estructura que, por ambición y por política deportiva del club, no se puede permitir caer por debajo de la Regionalliga. El objetivo ideal sigue siendo la 3. Liga; la cuarta categoría es el mínimo exigible para que las promesas tengan un nivel competitivo acorde al escudo que defienden.

Burghausen golpea pronto y sin piedad

En Burghausen, octavo el curso pasado, Bayern II se vio superado desde el primer tramo. El equipo local salió con decisión, mordió arriba y convirtió la primera parte en un ejercicio de supervivencia para los jóvenes de Múnich.

El 1-0 llegó en el minuto 22, obra de Felix Bachschmid, después de varias aproximaciones que ya habían encendido las alarmas. El delantero de Wacker encontró el premio que su equipo estaba madurando desde el inicio. El golpe no despertó al filial. Al contrario, el partido siguió inclinado hacia la portería bávara.

Dieciséis minutos más tarde, el mismo Bachschmid firmó el 2-0, en el 38’. Mismo protagonista, mismo verdugo. El marcador no volvió a moverse, pero el daño ya estaba hecho. La primera mitad dejó la sensación de un Bayern II frágil, sin colmillo y demasiado blando para el nivel de exigencia que reclama el club.

Un equipo verde que reacciona tarde

El once inicial de Dante tenía una media de edad de 20 años. Un bloque muy joven, pensado para crecer a base de minutos y errores, arropado por dos figuras llamadas a ejercer de columna vertebral: Benno Schmitz, de 31 años y con pasado en 1. FC Köln y RB Leipzig, y Anton Heinz, de 28, con experiencia entre otros en Alemannia Aachen.

Tras el descanso, algo cambió. Dante tocó piezas, ajustó posiciones y el equipo ganó solidez. La zaga se mostró más compacta, el mediocampo perdió menos balones fáciles y el filial empezó, por fin, a pisar con cierta continuidad el campo rival. Llegaron algunas aproximaciones, algún disparo con intención, la sensación de que había vida.

Pero la reacción se quedó a medias. El partido nunca recuperó la electricidad del primer acto y Wacker supo administrar su ventaja sin grandes apuros. Bayern II mejoró, sí, pero no encontró el gol que habría dado sentido al paso adelante.

Tras el pitido final, el técnico brasileño lo resumió con claridad: habían cambiado cosas en el descanso, el equipo estuvo “significativamente mejor”, pero faltó premio en forma de gol. Y remarcó una idea: cabeza alta, aprender del golpe, seguir trabajando.

La euforia de regreso choca con la realidad

Dante regresó a Säbener Straße con ilusión desbordante. Tras poner fin a su carrera como jugador en OGC Nice la pasada temporada, eligió volver a Múnich para dar el salto inmediato a los banquillos, en el entorno que mejor conoce. Su mensaje antes del inicio liguero era optimista y directo: quería un Bayern II que jugara con alegría, que sus jóvenes disfrutaran “pisando el acelerador” y salieran felices del campo, siempre sobre la base del trabajo duro y la disciplina.

Hoy, ese discurso se enfrenta a la crudeza de los resultados. No hay pánico, pero sí un aviso serio. Si a las dos derrotas oficiales se suman las sensaciones de los amistosos, en las oficinas del club empiezan a aparecer las primeras arrugas de preocupación. Un descenso a la Oberliga sería un problema mayúsculo para el vigente campeón de Alemania, tanto en imagen como en planificación deportiva.

La misión para Dante es doble: corregir sobre el césped y reactivar el entusiasmo en el vestuario. El margen temporal existe, el talento también, pero la Regionalliga no perdona a quien se duerme en otoño.

Un primer examen decisivo ante Schweinfurt

El calendario no concede mucho respiro. El próximo sábado espera 1. FC Schweinfurt, recién descendido de 3. Liga. Un rival herido, pero con estructura y oficio para complicarle la vida a cualquiera en la categoría.

Para Bayern II, el partido tiene aroma de primera final, aunque la temporada acabe de empezar. Una victoria no borraría el arranque histórico en negativo, pero sí podría marcar el punto de inflexión que este joven equipo y su novel entrenador necesitan con urgencia.

La pregunta es clara: ¿será este el día en que el filial del gigante bávaro empiece, por fin, a parecerse al proyecto que Dante imaginó cuando volvió a casa?