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Benjamin Mendy subasta su réplica del Mundial y desafía las críticas

La réplica del trofeo de campeón del mundo que Benjamin Mendy recibió tras el título de Francia en Rusia 2018 ya no está en su vitrina. Ni en su casa. Ni siquiera en su poder. El lateral francés decidió sacarla a subasta y la jugada ha encendido un debate feroz en torno al valor simbólico —y económico— de levantar una Copa del Mundo.

La pieza salió a la venta en la Global Football Auction Part 2, organizada por la casa estadounidense Goldin, especializada en recuerdos deportivos. El martillo cayó en 62.000 dólares, unos 54.000 euros. Un precio alto para un objeto único en la vida de un futbolista… pero, según Mendy, sigue siendo solo eso: un objeto.

“¿Es este mi trofeo o el tuyo? Al final me pertenece a mí y hago con él lo que quiero”.

El mensaje no se quedó ahí. Mendy tiró de ironía, tal y como recogió la emisora francesa RMC: “Y además, ocupaba demasiado espacio en el armario”. Un dardo a quienes le acusan de falta de respeto al símbolo máximo del fútbol de selecciones.

Y todavía guardaba otra provocación. El defensa insinuó que la venta del Mundial podría no ser la última: “Y por cierto, todavía tengo más títulos en venta”. Una frase que resume bien el momento: Mendy está dispuesto a cuestionar los códigos no escritos del fútbol, incluso los que rodean al mayor trofeo del planeta.

Un palmarés brillante, una carrera quebrada

La réplica vendida representa el punto más alto de una carrera tan fulgurante como accidentada. Campeón de la Ligue 1 con Monaco en 2017, Mendy dio el gran salto a Manchester City ese mismo verano por 58 millones de euros, una cifra que lo convirtió en el defensa más caro del mundo en aquel momento.

En el club inglés, entre 2017 y 2023, fue acumulando títulos casi al ritmo que se acumulan partidos en el calendario inglés: ocho trofeos en total, cuatro de ellos Premier League. Todo ello mientras se consolidaba como internacional: 10 partidos con Francia y un puesto en la plantilla que conquistó el Mundial de 2018.

Pero la curva ascendente se desplomó de golpe en 2021. Mendy se vio envuelto en varios cargos de violación y tentativa de violación. El caso le apartó de los terrenos de juego, le llevó a la detención y le dejó más de dos años sin competir. En julio de 2023, un tribunal lo absolvió de todos los cargos.

El daño deportivo, sin embargo, ya estaba hecho. La inactividad, la sombra del proceso judicial y el tiempo lejos del foco dejaron cicatrices profundas en una carrera que parecía destinada a una década de élite.

De campeón del mundo a nómada del fútbol europeo

Tras su absolución, Mendy tuvo que reconstruirse casi desde cero. Volvió a jugar en Francia, con Lorient, para recuperar sensaciones y ritmo de competición. Después, tomó una ruta poco habitual para un campeón del mundo: primero Suiza, con Zurich, y ahora Polonia, con Pogon Szczecin, club con el que tiene contrato hasta junio de 2027.

Es en ese contexto, el de un futbolista que pelea por rehacer su vida deportiva y personal lejos de los focos de la Premier League y de la selección francesa, donde su decisión de vender la réplica del Mundial adquiere otra dimensión. Para muchos aficionados, el trofeo es intocable, una reliquia. Para Mendy, hoy, parece ser también una fuente de liquidez, un símbolo que ya no necesita tener en una estantería para recordar quién fue.

El debate seguirá: ¿puede un campeón del mundo hacer caja con el trofeo más codiciado del fútbol sin traicionar algo del espíritu del juego? Mendy, al menos, ya ha dado su respuesta. Y amenaza con seguir vaciando el armario.