Bristol City empata sin goles ante Plymouth Argyle en pretemporada
Bristol City abrió su doble compromiso de pretemporada en Devon con un 0-0 áspero y sin brillo ante Plymouth Argyle en Home Park, en un partido que sirvió más para acumular minutos que para alimentar ilusiones ofensivas.
Venían aún con la inercia del 4-1 frente al Newcastle United en Ashton Gate. Hoy, en cambio, el guion fue mucho más terrenal. El equipo de Michael Skubala sostuvo el tipo, resistió las mejores ocasiones locales y apenas dejó un par de destellos en campo contrario antes de poner rumbo a St James Park para medirse a Exeter City en el segundo duelo del día.
Un primer tiempo de sufrimiento contenido
Argyle, octavo la pasada temporada en League One, entró mejor al partido. Empujó, ganó duelos y encontró espacios que incomodaron a la zaga de los Robins. Bristol City, plano con balón, sobrevivió más que dominó.
La mejor noticia para Skubala al descanso fue el marcador intacto. Los locales dispusieron de “más de unas cuantas” ocasiones claras, pero se toparon con la seguridad de Tickle y con intervenciones decisivas atrás, especialmente de Eissat, probablemente el más sólido de los visitantes en la tarde.
City apenas dejó una gran ocasión antes del entretiempo. Ya en el añadido, Knight y Randell combinaron bien en la derecha, el capitán levantó la cabeza y encontró en la frontal a Scott Twine. La volea del mediapunta, potente y limpia, se marchó por poco al costado del poste. Fue el único momento en el que el público visitante contuvo la respiración.
Con 7.556 espectadores en las gradas de Home Park, 854 de ellos seguidores de Bristol City, el 0-0 al descanso sabía a alivio más que a premio.
Twine al larguero y un City que no termina de arrancar
Skubala no tocó el once al descanso. El equipo regresó al césped sin cambios y con la obligación tácita de elevar el ritmo. El partido, sin embargo, siguió atrapado en la misma dinámica: chispazos aislados, poco filo y mucha corrección.
El gran susto para Argyle llegó a balón parado. En el minuto 62, Twine se colocó ante una falta en la frontal, compartiendo protagonismo con Greenwood sobre el esférico. El ex de Burnley asumió la responsabilidad, superó la barrera con clase y por un instante pareció que el balón se colaba junto al larguero. Acabó besando la madera y saliendo por encima. Fue la mejor ocasión del encuentro para los Robins.
Antes, Tickle ya había tenido que lucirse. En un córner, Oseni ganó el salto y conectó un cabezazo potente que el guardameta de Bristol City desvió con reflejos rápidos. Argyle también rondó el gol en varias acciones de estrategia y en centros laterales, pero sin la precisión final necesaria.
En campo contrario, City se movió a ráfagas. Pring protagonizó una buena irrupción por la izquierda, superó a su marcador y llegó a línea de fondo, pero su centro, demasiado fuerte, se perdió sin encontrar rematador. Poco después, Knight intentó filtrar un pase inteligente al desmarque interior de Greenwood, pero la sincronía falló por centímetros y la jugada murió en saque de puerta.
Cambios, tensión y un empate que sabe a trámite
Con el reloj acercándose al tramo final, Skubala empezó a rotar. Primero, Neil Banfield preparó la entrada de Elijah Morrison, que saltó al césped pasado el minuto 60. Después, en el 77, el técnico ajustó de nuevo, dando entrada a Morrison y Hogg por Tanner y Pring para refrescar bandas y piernas.
En el 84 llegó la triple sustitución más profunda: se marcharon Max Bird, Scott Twine y Lorent Tolaj; entraron Luke Skinner, Jack Griffin-Pacheo y Ruebin Sheppard. Cambios de pretemporada, pensados para repartir carga y ver respuestas, más que para revolucionar el marcador.
Argyle también movió ficha. El meta Murphy Cooper dejó su sitio a James Storer y Alex Mitchell fue reemplazado por Julio Pleguezuelo, en una clara señal de que ambos banquillos pensaban ya tanto en el trabajo físico como en el resultado.
El partido aún dejó una pizca de tensión. En el 88, Greenwood protestó con vehemencia una acción en la banda y respondió con un empujón a su marcador. Se formó un pequeño tumulto, con varios jugadores implicados, y el árbitro zanjó la situación con amarillas para el atacante de City y para Ross, de Argyle.
En el añadido, Knight tuvo una última opción desde la frontal tras un córner mal despejado, pero el capitán golpeó más aire que balón y la ocasión se diluyó. Antes, una internada de Morrison por la izquierda había provocado otro saque de esquina, también sin consecuencias.
El 0-0, inevitable, se cerró tras cuatro minutos de prolongación. Sin goles, sin grandes sobresaltos finales, pero con la sensación de que el duelo había sido una prueba seria para la estructura defensiva de Bristol City y un recordatorio de que, cuando el listón baja respecto a la noche de Newcastle, el equipo todavía necesita encontrar constancia y colmillo.
La expedición puso rumbo rápidamente hacia St James Park para el segundo acto del día ante Exeter City. Otro escenario, otro rival, mismo objetivo: transformar estos minutos de verano en un equipo listo para competir cuando la temporada deje de ser un ensayo.
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