Celtic asegura un final de liga electrizante con penalti agónico
Celtic se aferró al título hasta el último suspiro. Literalmente. Un penalti transformado en el noveno minuto del tiempo añadido selló el 3-2 ante Motherwell y mantuvo viva la defensa del campeonato, empujando la Scottish Premiership hacia una última jornada que promete ser eléctrica.
Mientras tanto, Hearts cumplió con su parte. Victoria sólida por 3-0 ante Falkirk, liderato conservado y una ventaja mínima, pero crucial: un punto de distancia antes de la visita a Celtic Park el sábado. El cálculo es sencillo y brutal: a Hearts le basta un empate; Celtic está obligado a ganar.
De la angustia al desahogo
Durante varios minutos, el campeón vio cómo el título se le escapaba entre los dedos. En Fir Park, Celtic había remontado un 1-0 en contra para ponerse 2-1, pero el tanto de Liam Gordon en el minuto 85, el 2-2, cambió el guion y silenció a los visitantes.
Ese gol lo trastocaba todo. Con ese resultado, Celtic llegaba a la última jornada obligado no solo a vencer a Hearts, sino a hacerlo por al menos tres goles para superar a su rival en tantos anotados. Una montaña casi imposible ante el líder del campeonato.
La tensión se hizo espesa. Motherwell resistía, el reloj corría y Hearts, desde la distancia, veía cómo el título se acercaba a su primera vitrina desde 1960. Pero el fútbol rara vez respeta los borradores previos.
La presión, al final, encontró premio. En el tiempo añadido apareció la acción decisiva: penalti para Celtic. Kelechi Iheanacho asumió la responsabilidad y no tembló. Gol. 3-2. Y un giro radical en el panorama del campeonato.
Un título contra la historia
El impacto del penalti de Iheanacho va mucho más allá de tres puntos. Con ese tanto, Celtic, campeón de las últimas cuatro ediciones, se aseguró llegar a la última jornada con el destino en sus manos: si gana en Celtic Park, levantará de nuevo el trofeo ante su gente.
Hearts, sin embargo, sigue en la pole position. Su 3-0 ante Falkirk lo mantiene un punto por encima y le otorga una ventaja estratégica enorme: sabe que un empate en Glasgow le bastará para coronarse. No es solo un título; es la posibilidad de romper un monopolio histórico.
El club de Edimburgo persigue algo que en Escocia nadie consigue desde 1985, cuando Aberdeen interrumpió el dominio compartido de Celtic y Rangers. Desde entonces, el poder ha estado encerrado en Glasgow. Hearts está a 90 minutos de romper esa jaula.
Todo se decidirá en Celtic Park. Un campeón acostumbrado a ganar contra un aspirante decidido a cambiar la historia. Un punto de diferencia, un partido final, un país pendiente. ¿Quién se atreverá a dejarlo escapar ahora?
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