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Chelsea enfrenta a Juventus sin Palmer y Colwill: Precauciones médicas

El Chelsea aterrizó en Hong Kong con ruido de gran noche europea, pero dos de sus nombres más fiables se quedaron fuera del escaparate. Cole Palmer y Levi Colwill ni siquiera se vistieron de corto ante la Juventus. No fue castigo ni giro táctico: pura precaución médica en medio de una pretemporada exprimida al límite.

Según informó Football London, ambos arrastran pequeños golpes derivados del exigente tour veraniego del club. El cuerpo médico recomendó no arriesgar. Y Xabi Alonso, que lleva días gestionando cargas y minutos como si ya estuviera en marzo, aceptó el consejo.

La ausencia de Palmer duele más. El atacante de 24 años ha sido la chispa de este Chelsea en la Sydney Super Cup. Salió desde el banquillo ante Western Sydney Wanderers y dejó una asistencia en el 6-4, luego fue titular en la derrota 2-1 frente al Tottenham. Llegaba lanzado, con ritmo, con confianza. De ahí el contraste con la imagen previa al duelo ante la Juventus: traje de calle, charla con periodistas a pie de campo y una confesión agridulce.

“Estoy decepcionado por no jugar por un pequeño problema, pero me encanta Hong Kong. Apoyo increíble”, reconoció.

Sin Palmer ni Colwill, Alonso tuvo que mover el tablero.

En el centro de la zaga, Wesley Fofana y Tosin Adarabioyo asumieron la responsabilidad de tapar el hueco del canterano zurdo. Pareja nueva, automatismos por construir, pero un mensaje claro: no se forzará a nadie en julio, aunque el rival se llame Juventus.

Más arriba, el ajuste fue todavía más significativo. Joao Pedro recibió la misión de ocupar el carril central creativo, el territorio natural de Palmer. Ese desplazamiento abrió una puerta muy esperada: el debut de Danny Welbeck con la camiseta del Chelsea, directo al once inicial en plena gira estival. Un estreno silencioso en los papeles, pero muy ruidoso para el vestuario.

El once mezcló jerarquía y futuro. Marco Palestra y Jorrel Hato conservaron sus puestos en los laterales, consolidando una línea defensiva que el técnico quiere ver a prueba contra rivales de máximo nivel. En el mediocampo, la imagen que más llamó la atención: Moises Caicedo acompañado por Mahdi Nicoll-Jazuli, talento de la academia de apenas 16 años, en su primera titularidad con los ‘Blues’. Un salto directo desde Cobham al foco internacional.

Mientras Palmer y Colwill seguían el partido desde la banda, otra historia acaparaba miradas en el banquillo. Mykhailo Mudryk volvió a aparecer en una convocatoria del Chelsea. El ucraniano no jugaba con el club desde noviembre de 2024, atrapado en una disputa por dopaje que lo dejó bajo suspensión provisional hasta que el Tribunal de Arbitraje Deportivo anuló una sanción de cuatro años.

Su nombre en la lista de suplentes ya era una declaración de intenciones.

Alonso explicó el proceso con calma, pero también con cierta emoción contenida: entrenó la víspera del partido, casi sin respiro.

“Entrenamos ayer. Vino directamente del aeropuerto al hotel. Así que ayer fue más sobre las sensaciones, más sobre las emociones, volver con los jugadores y evaluar el nivel físico. Pero sí, podría jugar, quizá 90 minutos sea demasiado pronto, pero puede ser seleccionado. Está seleccionado, así que puede jugar. Estamos encantados de que Misha pueda estar con nosotros”, apuntó el técnico.

El regreso de Mudryk, sin embargo, no cierra el capítulo sobre su futuro. El club sigue analizando qué hacer con un jugador por el que pagó 62 millones de libras y que aún no ha encontrado continuidad en Stamford Bridge. Varios equipos de la Premier League estudian la opción de una cesión, y en los despachos nadie esconde que todas las vías están sobre la mesa.

Mientras tanto, el mercado avanza y el Chelsea no levanta el pie. El club roza ya su undécimo fichaje del verano y, al mismo tiempo, vigila cada gesto, cada gesto de dolor, cada limitación física de su núcleo duro. El caso de Palmer y Colwill es paradigmático: dos titulares casi indiscutibles, parados a tiempo para evitar males mayores.

El reloj de la pretemporada corre. El inicio de curso se acerca. Y en Londres lo tienen claro: mejor una noche sin dos de sus pilares en un amistoso de lujo, que una temporada condicionada por una lesión innecesaria. La verdadera prueba llegará cuando el balón eche a rodar de verdad y se vea si esta prudencia de julio se convierte en ventaja en agosto.