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Chelsea fija en 60 millones el precio de Nicolas Jackson

El mercado se mueve alrededor de Stamford Bridge, pero Chelsea ha dejado un mensaje muy claro a los pretendientes de Nicolas Jackson: quien lo quiera, que pague. Y el precio no es precisamente una ganga. Según informa RMC Sport, el club londinense exige 60 millones de libras por el delantero senegalés, una cifra que ya se ha convertido en el gran freno para cualquier operación.

Tottenham, Aston Villa y Atlético de Madrid siguen de cerca la situación. Todos han preguntado, todos ven en Jackson una oportunidad interesante tras su temporada en la élite europea. Pero el coste complica cualquier intento serio.

Un delantero en el escaparate… pero no a saldo

Jackson viene de un curso llamativo. Cedido en el Bayern Munich, firmó 11 goles en 34 partidos con el campeón de la Bundesliga. Un rendimiento notable, aunque no lo suficiente para que el club alemán activara la opción de compra de 65 millones de euros (55,5 millones de libras).

Terminada su etapa en Alemania, el punta regresó a Londres tras disputar cuatro encuentros con Senegal en el Mundial de este verano. Ahora se entrena en la pretemporada de Chelsea, donde Xabi Alonso tiene la última palabra sobre su futuro.

El técnico y el club están abiertos a una venta antes del cierre de la ventana. No hay veto a su salida, pero sí una condición clara: los 60 millones de libras. Esa tasación, según las mismas informaciones, ya se define internamente como el “principal obstáculo” para que el traspaso se materialice.

La postura de Chelsea se vio reforzada este fin de semana. Jackson se quedó fuera de la convocatoria en el último amistoso de pretemporada, un 3-1 ante la Real Sociedad en Stamford Bridge. Una ausencia que alimenta los rumores, pero que también subraya que el club no tiene prisa por rebajar sus exigencias.

Tottenham y Aston Villa, atentos… y contenidos

En el norte de Londres, Tottenham busca gol y profundidad ofensiva. Jackson encaja en el perfil: joven, con experiencia en un grande europeo y proyección inmediata. Aston Villa, por su parte, mira al mercado con la ambición de consolidarse en la zona alta de la Premier League y ve en el senegalés una pieza que podría elevar el nivel de su ataque.

Ambos clubes, sin embargo, se encuentran con la misma pared. Sesenta millones por un jugador que el Bayern no quiso asegurar de forma definitiva y que todavía no se ha asentado en la Premier es una apuesta fuerte, casi temeraria para quienes buscan valor y no solo potencial.

Atlético de Madrid se suma a la lista de interesados desde LaLiga, pero la ecuación económica es idéntica. El interés existe, la operación no despega.

Alonso mueve fichas: Welbeck dentro, Jackson y Delap en el alambre

Mientras se negocia en los despachos, la plantilla se reordena. Chelsea ya ha reforzado la delantera con la llegada de Danny Welbeck, fichado este mes desde Brighton por 5 millones de libras. Un movimiento discreto en cifras, pero significativo en la estructura del ataque.

En paralelo, otro nombre se coloca en la rampa de salida: Liam Delap. El delantero tampoco entró en la lista para el amistoso ante la Real Sociedad y el club está dispuesto a escuchar ofertas. La cifra, de nuevo, es alta: 40 millones de libras por un jugador que llegó el año pasado procedente de Ipswich Town por 30 millones.

El interés más concreto por Delap llega desde Italia. Como, dirigido por Cesc Fàbregas y que ya ha incorporado este verano a Trevoh Chalobah, ha realizado un acercamiento para hacerse con el atacante. El proyecto es atractivo, el técnico también. Pero el jugador tiene otra idea en mente.

La preferencia de Delap es clara: quiere seguir en la Premier League. Chelsea, mientras tanto, mantiene su postura y no parece dispuesto a rebajar demasiado sus pretensiones económicas.

Un mercado tenso en Stamford Bridge

Entre Jackson y Delap, Chelsea ha colocado dos delanteros en el foco del mercado, pero bajo condiciones duras. El club vende, sí, pero a precio de club grande. Tottenham, Aston Villa, Atlético y Como lo saben bien.

La pregunta es sencilla y a la vez decisiva: ¿quién se atreverá a cruzar la línea y pagar lo que pide Chelsea antes de que se cierre la ventana?