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Chelsea se prepara para el derbi ante Tottenham con Xabi Alonso al mando

En Cobham se hablaba de Tottenham, pero todos pensaban en Xabi Alonso.

Calum McFarlane, técnico interino de Chelsea, se sentó ante los micrófonos para analizar el penúltimo partido de la Premier League, un duelo siempre cargado de pólvora ante Spurs en Stamford Bridge. Sin embargo, la cita sonaba más a presentación encubierta del nuevo proyecto que a previa de un clásico londinense.

Hace apenas unos días, el club encajaba el golpe de una dura derrota en la final de la FA Cup frente a Manchester City. Doce horas después, el ánimo dio un giro radical: acuerdo cerrado con Xabi Alonso para convertirse en el nuevo entrenador permanente del club. Contrato de cuatro años, anuncio oficial el lunes por la mañana y una fecha marcada en rojo: 1 de julio, día en el que el español tomará formalmente las riendas.

Hasta entonces, el puente entre una era y otra se llama Calum McFarlane.

Un vestuario encendido por el nombre de Xabi

McFarlane no necesitó rodeos para describir el impacto del fichaje en el vestuario. La palabra que eligió lo dice todo: “Todos están emocionados”. Y no es difícil entender por qué.

Xabi Alonso llega con un currículum que pesa. Gran carrera como jugador, títulos importantes como entrenador y una figura que impone respeto de inmediato. El interino lo resumió con naturalidad: es un técnico con “gran pedigrí” y el grupo está “muy ilusionado” por trabajar con él.

La expectación no solo se siente en la grada. Dentro del vestuario, el nombre del español ya funciona como un imán. En un equipo joven, con talento repartido por toda la plantilla, tener a un referente de ese calibre en el banquillo promete elevar el nivel de exigencia… y también la ambición de quienes ya están y de los que puedan llegar en verano.

McFarlane, mientras tanto, vive en una fina línea: es el hombre del presente inmediato, pero todo lo que le rodea habla del futuro.

Mensaje privado de Xabi y un futuro incierto para McFarlane

El técnico interino reveló que ya hubo un primer contacto directo. Alonso le envió un mensaje de texto el día anterior. McFarlane prefirió guardar el contenido para sí, aunque deslizó que el tema principal fue la final de la FA Cup. Un gesto sencillo, pero significativo: el nuevo entrenador ya observa, ya toma nota, ya se acerca al día a día de Chelsea.

¿Formará McFarlane parte del cuerpo técnico de Alonso? De momento, no hay respuesta. “No lo sé en este momento”, admitió. Ni promesas ni conjeturas. El inglés repitió que apenas ha tenido tiempo de pensar en ello, con dos partidos cruciales por delante y la temporada aún en juego.

Su rol, hoy, es otro: sostener el pulso competitivo del equipo y entregar a Alonso un Chelsea con Europa al alcance de la mano.

El derbi, la rivalidad y la tabla: nadie necesita motivación extra

Entre tanta pregunta sobre el futuro, había un partido enorme en el horizonte. Chelsea–Tottenham en Stamford Bridge, penúltima jornada de liga, con ambos equipos peleando por objetivos europeos.

McFarlane fue claro sobre el estado anímico del grupo. Habló de “lucha” y “corazón” en los últimos dos encuentros, incluido el escenario hostil de Anfield y la exigencia de una final en Wembley. No ve falta de compromiso, ni duda sobre la importancia del derbi.

La rivalidad con Spurs se da por sentada. La motivación, también. “Ambos equipos se juegan mucho”, recordó. Puntos vitales, orgullo, y la posibilidad de cerrar la temporada con algo más que un buen sabor de boca. No hace falta un discurso épico cuando la tabla y el escudo ya lo dicen todo.

El objetivo está claro: ganar los dos partidos que quedan para terminar lo más arriba posible y asegurar billete europeo.

Levi Colwill, símbolo de presente y futuro

En medio de la transición, un nombre propio brilla con fuerza: Levi Colwill.

McFarlane no ocultó su entusiasmo. “Es genial tener a Levi de vuelta”, subrayó, y fue más allá: “Es fantástico para el fútbol inglés”. No es un elogio vacío. El central ha respondido en escenarios de máxima presión, con actuaciones sólidas en Anfield y en la final de la FA Cup. Para un jugador de su edad, no es un detalle menor.

La gran cuestión ahora es si puede repetir titularidad ante Tottenham. El técnico fue prudente. Reconoció que deben “tener cuidado” con la carga de minutos tras dos choques tan intensos. Decisión pendiente del entrenamiento de la tarde, donde el cuerpo técnico evaluará sensaciones y estado físico.

Colwill encarna lo que Alonso encontrará al llegar: un núcleo joven, de enorme potencial, acostumbrado ya a convivir con el peso de grandes noches.

Parte médico y gestión de recursos en la recta final

El escenario físico también condiciona las decisiones. Romeo Lavia sufrió un pequeño golpe en la preparación del último encuentro. Nada grave, según McFarlane, pero suficiente para que el club se incline por la cautela. Con un jugador que viene de problemas físicos, el margen para arriesgar es mínimo.

Benoît Badiashile y Malang Sarr se quedaron fuera de la última convocatoria, pero el técnico abrió la puerta a contar con ellos en los dos compromisos finales. La plantilla ofrece alternativas en esas posiciones, lo que permite dosificar esfuerzos y ajustar piezas sin forzar a nadie al límite.

La sesión vespertina de entrenamiento se perfila como clave: de ahí saldrá una imagen más nítida del once que se medirá a Spurs y del estado real del grupo tras el desgaste reciente.

Un club que todavía pesa

Cuando le preguntaron por la capacidad de Chelsea para atraer a un entrenador del nivel de Xabi Alonso, McFarlane no dudó. “Somos un club enorme”, sentenció. Lo justificó con naturalidad: una de las instituciones más grandes del fútbol europeo, con algunos de los mejores jugadores del mundo en su plantilla.

El fichaje de Alonso, en ese contexto, no le sorprende. Confirma que la entidad sigue teniendo un poder de seducción importante, incluso tras temporadas irregulares y cambios constantes en el banquillo.

Para el propio vestuario, la llegada del español también se presenta como un argumento de peso de cara al mercado de verano. Un entrenador respetado, con una idea de juego reconocible, puede marcar la diferencia cuando se trata de convencer talento.

Dos partidos, un derbi y un nuevo comienzo en el horizonte

McFarlane salió de la sala de prensa con la misma tarea con la que entró: preparar un Chelsea–Tottenham que puede definir el tono con el que el club entregará la temporada a Xabi Alonso.

El futuro ya tiene nombre y fecha. El presente, en cambio, se juega en 180 minutos de Premier League, con Stamford Bridge como escenario inmediato y Europa como recompensa posible.

Entre el ruido de la nueva era y el rugido del derbi, Chelsea se juega algo más que puntos: se juega la forma en la que va a recibir a su próximo entrenador. Y esa bienvenida, para un club de este tamaño, no admite medias tintas.