Christos Tzolis: El nuevo ídolo del Arsenal
En el Arsenal ya sueñan con Vinicius Jr para el próximo verano. Pero el sábado, en Girona, alguien se encargó de recordarles que el presente en la banda izquierda ya tiene nombre: Christos Tzolis.
En su debut con la camiseta del campeón de la Premier, el griego no se escondió. Recibió abierto, encaró con descaro, se metió hacia dentro con determinación y cruzó un disparo raso que, tras un leve desvío, terminó en la esquina inferior. Un gol sencillo en apariencia, pero cargado de mensaje: aquí estoy.
Un fichaje de 34 millones que no mira por el retrovisor
Tzolis habla desde la concentración de pretemporada del Arsenal en España, en su primera rueda de prensa desde que cerró su traspaso de 34 millones de libras procedente de Club Brugge. Llega con 51 contribuciones de gol en 52 partidos el curso pasado. Cifras de futbolista dominante, no de promesa tímida.
Se le pregunta cómo encaja ese rendimiento con el ruido constante sobre la posible llegada de una estrella para su misma posición. Su respuesta es directa, sin rodeos:
Dice que no piensa en lo que el club hará en ese puesto. Que su obsesión es otra: adaptarse lo más rápido posible, aprovechar que está desde el primer día de la pretemporada, jugar amistosos, llegar rodado a los partidos oficiales. Que la oportunidad está ahí desde el inicio y que, a partir de ahí, todo dependerá de lo que él sea capaz de mostrar.
Su discurso encaja con la impresión que deja en persona: educado, claro, pero con una ambición que no disimula. Estaba en su Salónica natal cuando sonó el teléfono. Su agente le avisó de que el campeón de la Premier League quería ficharle. Otros clubes intentaron colarse en la operación, pero tras un par de conversaciones con Mikel Arteta, la decisión estaba tomada.
Arteta le ve potencial de ídolo de culto, como lo fue Leandro Trossard antes de marcharse a Besiktas. Parte de la grada, sin embargo, aún mira con recelo, preguntándose si el nuevo ’17’ puede estar a esa altura. ¿Cómo piensa ganárselos?
Tzolis asegura que el técnico le ha pedido que no cambie, que no se desfigure para encajar. Que sea el mismo jugador que arrasó en Brugge: agresivo, intenso, hambriento. Él lo resume en algo muy simple: si da el 100% en cada partido y en cada duelo, el resto llega solo. El esfuerzo total, dice, siempre encuentra el aplauso del aficionado.
El ‘Leonidas’ del test de 1,4 kilómetros
Cuando se define, Tzolis se queda con tres palabras: directo, creativo, trabajador. Dentro del vestuario, sin embargo, estos días se habla de otra cosa: su motor.
En uno de los grandes test físicos de pretemporada, una carrera de 1,4 kilómetros a máxima intensidad con repeticiones de 20, 40 y 60 metros, el griego terminó primero. No es un detalle menor en un equipo que ha hecho del físico una seña de identidad. El esfuerzo le valió un apodo inmediato de parte de uno de los preparadores: “Leonidas”, como el personaje de Gerard Butler en la película 300.
Tzolis rebaja el tono, recuerda que aún faltan compañeros por pasar las pruebas, admite que el test es durísimo, y explica su ventaja: llegó con dos semanas de trabajo ya encima gracias a la pretemporada que había iniciado con Club Brugge y a su empeño por no perder la forma durante el verano. “Vine preparado”, admite. Y se nota.
El mote, en cualquier caso, le encaja por varios ángulos. Llega para ocupar el hueco que deja otro “Leo”, Trossard. Y en la historia griega, Leonidas fue el rey espartano que lideró a una pequeña fuerza helena contra un ejército persa descomunal. Un “pequeño ejército griego” enfrentado a gigantes. La metáfora se escribe sola.
De David Villa a Alexis Sánchez: el mapa mental de un ‘inside forward’
Tzolis se ve a sí mismo como algo más que un extremo de línea de cal. Cuando habla de sus referentes, lo deja claro. Uno de ellos es David Villa, al que siguió durante años en el Barcelona y con la selección española.
Asegura que comparten tipo de cuerpo: delanteros no demasiado altos, pero letales en la definición. No se compara en nivel, insiste, pero sí en perfil. Villa, recuerda, no era el ‘9’ clásico. Era un delantero de banda, un ‘inside forward’ que partía desde la izquierda para atacar el área y vivir del gol. Justo ahí se ve él: no como un extremo puro, sino como un jugador que entra por dentro una y otra vez.
El otro espejo es mucho más cercano para el aficionado del Arsenal: Alexis Sánchez. El chileno también llegó a Londres con el dorsal 17 en la espalda en 2014. Tzolis ha elegido el mismo número esta temporada.
Cuenta que Alexis fue uno de los jugadores a los que más miraba cuando era más joven, un modelo perfecto de atacante zurdo del Arsenal: agresivo, incansable, con gol. Dice que se reconoce en algunos movimientos, en la forma de atacar, aunque aclara que el dorsal no lo elige por él. Simplemente, los números bajos estaban casi todos ocupados y ya había llevado el 18 y el 19 antes; no quería repetir. El 17 estaba libre. Y, de paso, trae un recuerdo poderoso. Ahora, admite, solo queda intentar acercarse al impacto que tuvo el chileno.
La cultura Arsenal vista desde dentro
Tzolis aterriza en un vestuario campeón que persigue algo que el club no consigue desde los años 30, cuando Herbert Chapman dirigía al equipo: defender un título de liga. Lo que ha visto en estos primeros días le convence de que el grupo está preparado para intentarlo.
Cuando le preguntan qué le ha sorprendido más, no habla de instalaciones ni de focos. Habla de la seriedad. Del calentamiento previo en el gimnasio antes del entrenamiento, de la intensidad en cada ejercicio, de cómo se cuidan las sesiones de recuperación. Cada detalle tiene un nivel de exigencia que, reconoce, intuía, pero no había vivido.
Incluso en pretemporada, subraya, nadie se relaja. Los amistosos se afrontan con la misma concentración que un partido oficial. Cada tarea, cada ronda, cada ejercicio se disputa como si contara en la clasificación. Lo interpreta como una señal inequívoca: una plantilla hambrienta, dispuesta a competir por todos los títulos, no solo por la Premier League.
Él sabe lo que es llegar a un campeón y ver cómo el título se escapa al año siguiente. Le pasó en Club Brugge. De esa experiencia extrae una lección curiosa: para defender un trofeo, lo mejor es no obsesionarse con él. Sostiene que la presión más pesada recae sobre los perseguidores, no sobre el equipo que ya ha ganado.
En el norte de Londres, sin embargo, la presión siempre encuentra la forma de entrar por alguna rendija. Vinicius Jr sigue sobrevolando las conversaciones, el listón competitivo sube, la lucha por los puestos de ataque será feroz. Tzolis lo sabe. Y quizá por eso su mensaje, gol mediante, suena tan claro: que vengan todos. Él no ha llegado al Arsenal para esperar turno en silencio.
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