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Cole Palmer se cae, Morgan Gibbs-White se une a Inglaterra

El destino vuelve a golpear a Cole Palmer justo cuando parecía que el círculo se cerraba. El atacante del Chelsea está a punto de abandonar la concentración de Inglaterra por una lesión menor, y su lugar lo ocupará Morgan Gibbs-White, según apunta la BBC.

Para el centrocampista del Nottingham Forest, es la llamada que llevaba semanas rondando. Para Palmer, otra piedra en el camino.

Un golpe cuando mejor estaba

Palmer, de 24 años, venía de jugar los 90 minutos en la dura derrota del Chelsea por 3-0 ante el Brentford el viernes. Tras un verano de descanso obligado después de quedarse fuera del último Mundial, se había convertido en pieza clave para los blues: titular en seis de los siete partidos del curso, con cuatro goles y dos asistencias.

Su salida del grupo de la selección duele más por el contexto. Thomas Tuchel lo había recuperado para la absoluta después de aquella polémica ausencia en la lista mundialista. Era, en cierto modo, una segunda oportunidad.

Antes de conocerse el problema físico, el seleccionador había sido claro: Palmer tenía “un punto que demostrar”. Debía “dar un paso al frente” para “mantener la camiseta y justificar la nominación”. El mensaje era directo. El escenario, ideal. El cuerpo, de nuevo, no acompañó.

Palmer no juega con Inglaterra desde la derrota por 1-0 en un amistoso ante Japón en marzo. Su ambición internacional, otra vez, queda aparcada hasta que supere este nuevo contratiempo.

No es un tema nuevo. Su estado físico ya fue motivo de debate durante la campaña 2025-26, marcada por una lesión recurrente en la ingle. Enzo Maresca, entonces su técnico en el Chelsea y hoy en el banquillo del Manchester City, llegó a afirmar que la situación “no tenía sentido”. La sensación de déjà vu es inevitable.

La oportunidad de Gibbs-White

La mala fortuna de uno abre la puerta a otro. El gran beneficiado es Morgan Gibbs-White, que se perfila para entrar en la lista de Tuchel para el próximo parón internacional.

El jugador del Forest, de 26 años, se había quedado inicialmente fuera de la convocatoria, pero el propio seleccionador admitió el viernes que el mediapunta estuvo “increíblemente cerca” de entrar en la lista definitiva. Esa línea fina que separa la decepción de la recompensa se ha roto ahora a su favor.

Gibbs-White llega con argumentos. Ha arrancado bien la temporada doméstica: un gol y dos asistencias en cinco partidos de liga. No son cifras deslumbrantes, pero sí el reflejo de un futbolista influyente y en crecimiento.

Su último partido con la selección se remonta a octubre de 2025, en un amistoso saldado con un 3-0 ante Gales. Casi un año después, vuelve a escena en un contexto mucho más exigente.

Un calendario que no da tregua

Gibbs-White se incorporará a una Inglaterra que encara un parón internacional de máxima exigencia, con cuatro partidos en pocas semanas dentro de la Nations League y amistosos de alto voltaje.

El equipo de Tuchel abre fuego en Wembley el sábado 26 de septiembre ante la vigente campeona del mundo, España. Un examen de élite desde el primer minuto.

Después, viaje a la República Checa el 29 de septiembre. El periplo lejos de casa continúa con una visita a Croacia el 3 de octubre, siempre incómoda, siempre intensa. Inglaterra cerrará la ventana de selecciones de nuevo en territorio propio, recibiendo otra vez a los checos el 6 de octubre.

Es un tramo que no admite dudas ni titubeos. Palmer lo verá desde la distancia, obligado a recomponer cuerpo y ánimo. Gibbs-White, en cambio, llega con la maleta cargada de ilusión y la sensación de que, por fin, le toca a él demostrar que puede quedarse.