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Eddie Howe deja Newcastle: un vacío en St James’ Park

Eddie Howe ya no es entrenador de Newcastle United. Sin comunicado oficial todavía por parte del club, pero con las cartas boca arriba tras 48 horas de conversaciones con la cúpula, el técnico que cambió el curso reciente de la entidad ha decidido marcharse… a 25 días del debut liguero ante Liverpool.

No es una reacción en caliente. No es consecuencia de un resultado. Es el final de un proceso que llevaba semanas gestándose.

Una decisión madurada, no un arrebato

Howe puso en marcha la idea de su salida hace varias semanas. Mientras tanto, siguió trabajando como si nada, preparando el estreno de la Premier League del 23 de agosto. El golpe definitivo llegó a la vuelta de Bristol, tras un durísimo 4-1 en un amistoso ante el Bristol City de Championship.

En el viaje de regreso, ya lo tenía claro. Según se ha sabido, informó a su cuerpo técnico al volver de ese partido. La goleada no fue el detonante, solo el telón de fondo. La decisión llevaba al menos dos semanas en la cabeza del inglés.

Howe había prometido compromiso total al final de la pasada temporada. Cambió de opinión. Ha optado por tomarse un descanso del fútbol y pidió al club que tuviera un sustituto prácticamente atado antes de su adiós. Newcastle intentó convencerle. No lo logró.

Casi cinco años después de su llegada, el técnico siente que ha llevado al equipo tan lejos como podía. Sin rencor, sin guerra interna. Solo la sensación de final de ciclo.

Los jugadores aún no han sido informados. Disfrutan de un día libre antes de volar el viernes a España para una concentración de pretemporada. La planificación, de repente, salta por los aires.

Jaissle, en primera línea de sucesión

Newcastle se mueve rápido. El nombre que domina las conversaciones es el de Matthias Jaissle, técnico de Al Ahli. Las negociaciones con el alemán, de 38 años, están en una fase avanzada.

No es un detalle menor: Al Ahli forma parte del grupo de clubes controlados por el Public Investment Fund (PIF) de Arabia Saudí, el mismo fondo soberano que posee Newcastle. La operación, por tanto, se cocina dentro de la misma órbita de poder.

En la lista también han estado Kieran McKenna y Antonio Conte, pero el elegido, salvo giro inesperado, será Jaissle. Un entrenador joven, con proyección, pero sin experiencia en la Premier League y que llegaría a un vestuario sacudido por ventas, dudas y una afición en shock.

Un verano que ha ido erosionando a Howe

La salida de Howe no se entiende sin mirar el mercado. Newcastle viene de un verano áspero. Primero, la marcha de Sandro Tonali y Anthony Gordon. Después, la incertidumbre constante sobre su capitán, Bruno Guimarães, pretendido con fuerza por Arsenal.

A todo eso se suma una herida todavía abierta: la venta de Alexander Isak a Liverpool por 125 millones de libras el verano pasado, cifra récord en el fútbol británico. Demasiado talento perdido en muy poco tiempo.

Howe lo ha vivido todo de cerca. Ha pasado meses reflexionando sobre su etapa y estaba convencido de que podía seguir empujando al club hacia arriba… siempre que el verano trajera refuerzos a la altura. El mercado, sin embargo, ha dibujado otro escenario.

Han llegado Bazoumana Toure, extremo de 20 años desde Hoffenheim por 42 millones; Sean Steur, mediocentro de 18 años procedente de Ajax por 23 millones; y Ewen Jaouen, portero de 20 años de Reims por 18,5 millones. Juventud, potencial, pero también incertidumbre inmediata.

Y, cuando parecía que se abría una puerta importante, se cerró de golpe: Johan Manzambi eligió Aston Villa. Un golpe duro para Howe y para la dirección deportiva.

En ese contexto, las dudas del entrenador se hicieron más pesadas que la ilusión por el nuevo proyecto.

El legado: títulos, Champions y un techo roto

Pese al desenlace, la huella de Howe es enorme. Ha sido, sin exagerar, uno de los mejores entrenadores de la historia del club.

Bajo su mando, Newcastle levantó la League Cup y rompió una sequía de 70 años sin títulos. Devolvió al equipo a la élite europea, con dos clasificaciones a la Champions League tras acabar dos veces entre los cinco primeros de la Premier League.

La temporada pasada, el equipo llegó más lejos en la Champions de lo que había logrado nunca. St James’ Park volvió a ser un estadio temido, con noches europeas que parecían desterradas a los libros de historia.

Todo eso, ahora, se mira con una mezcla de orgullo y vértigo.

Las últimas palabras de Howe: Bruno en el centro del huracán

Su última comparecencia como técnico de Newcastle giró, de forma inevitable, alrededor de Bruno Guimarães. El brasileño aún no se ha reincorporado tras el Mundial y Arsenal aprieta.

Howe evitó ofrecer garantías sobre su continuidad. Explicó que no se pueden exigir “aseguraciones” y volvió a insistir en una idea que ha repetido muchas veces: quiere jugadores comprometidos, y Bruno siempre lo ha estado, tanto en los entrenamientos como en los partidos.

Remarcó el valor del mediocentro, lo colocó en la categoría de “imprescindible” y subrayó lo difícil que es encontrar y desarrollar futbolistas de ese nivel. La voluntad del técnico era clara: mantener a sus mejores piezas.

Pero también admitió que ni el club ni el propio jugador controlan del todo lo que ocurra en este mercado. “Lo que tenga que ser, será”, vino a decir. El mensaje sonaba a resignación ante fuerzas que se mueven por encima del banquillo.

Una plantilla desarmada y el miedo al abismo

Fuera del vestuario, la lectura es dura. Analistas como Jay Bothroyd no han dudado en trazar un escenario sombrío sin Howe.

La sucesión de salidas, la sensación de que se han marchado “algunos de los mejores jugadores de la Premier League” para ser reemplazados por futbolistas sin experiencia en Inglaterra, y la pérdida de control del entrenador sobre el proyecto dibujan un panorama inquietante.

Para voces como la de Bothroyd, Newcastle pasa de aspirar al centro de la tabla a mirar de reojo la zona baja. Incluso se habla abiertamente de posible lucha por la permanencia. Palabras que hace un año habrían parecido exageradas hoy suenan menos descabelladas.

La afición, entre la gratitud y la frustración

Las reacciones de los seguidores recogen todo el espectro emocional. Hay incredulidad: preguntas sobre si Howe se sintió realmente respaldado, si el proyecto sigue el plan inicial, si las expectativas se han deformado tras un curso irregular con muchas circunstancias atenuantes.

Hay también una defensa cerrada del técnico. Parte de la grada le ve como un entrenador que ha soportado dos veranos de “saqueo” de su plantilla, obligado a mantener el nivel con sustitutos de perfil más bajo. “Merece algo mejor”, dicen algunos.

Otros apuntan al propio entorno del club: critican a una parte de la afición por haber cargado con dureza contra jugadores y entrenador cuando los resultados no acompañaban. Ven en ese clima un factor más para explicar por qué se van los referentes del proyecto.

Y, como siempre en el fútbol, hay quien considera que su ciclo estaba terminado y que el cambio llega tarde. Incluso entre los que creen que su marcha se produce en mal momento, se impone un agradecimiento general: Howe se va con la sensación de haber elevado el listón del club.

¿Y ahora qué?

Newcastle afronta una pretemporada partida en dos: la que diseñó Howe y la que deberá improvisar su sucesor. El equipo viaja a España sin entrenador confirmado, con su capitán en el aire y con un vestuario que ha perdido a varias de sus figuras.

La directiva confía en cerrar pronto la llegada de Matthias Jaissle. Un perfil joven, ligado ya al ecosistema del PIF, que aterrizaría en una de las plazas más complejas de la Premier League actual: un club rico, ambicioso, pero que acaba de perder a su arquitecto principal.

Howe se marcha con una copa, dos clasificaciones a la Champions y un techo roto en Europa. Deja también una pregunta incómoda flotando sobre Tyneside: ¿ha sido este el final de una era dorada… o solo el inicio turbulento de la siguiente?