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De Messi a Courtois: Estrellas del fútbol como propietarios de clubes

El viejo debate sobre qué hacer cuando se acaba la carrera ya tiene respuesta para un puñado de gigantes del fútbol: comprar el juego. No un palco, no una marca de ropa. Clubes. Proyectos enteros. Ciudades.

Y el mapa empieza en Barcelona.

Messi, patrón en Cornellà: volver a casa por otra puerta

En abril, UE Cornellà, modesto club de la quinta categoría española, sacudió el panorama con un anuncio inesperado: Lionel Messi había completado la compra del 100% de la entidad. Un equipo del suroeste de Barcelona, la ciudad que lo vio reinar durante 17 años con la camiseta del Barça, pasaba a tener como propietario al mejor jugador de su historia… aunque nunca lo vistiera.

El comunicado del club fue directo: la operación “refuerza los estrechos lazos de Messi con Barcelona y su compromiso con el desarrollo del deporte y el talento local en Cataluña”. Un vínculo que nace en el Camp Nou y que ahora se prolonga en campos mucho más pequeños.

Messi se presentó por vídeo ante plantilla y empleados, apoyando la pelea por el ascenso. El sueño se quedó en los playoffs, pero el impacto fue inmediato en otro frente: la visibilidad. La cuenta de Instagram del Cornellà se disparó hasta las centenas de miles de seguidores. De golpe, un club de 1951 con una academia respetada y silenciosa se convirtió en escaparate global.

No parte de cero. Por allí pasaron Jordi Alba, el actual jugador del Barça Gerard Martin y el portero del Arsenal David Raya. Y fue también el Cornellà el que eliminó al Atlético de Madrid en la Copa del Rey 2021, una de esas noches que cambian la percepción de un escudo.

Messi quiere empujar inversión en talento catalán y consolidar una estructura de cantera que ya funciona. Mientras el proyecto deportivo madura, la marca Cornellà ya juega en otra liga.

Cristiano Ronaldo y Almería: el siguiente paso de la marca CR7

Cristiano Ronaldo lo dejó claro al cumplir 40 años: “Si puedo ser dueño de un club, ¿por qué iba a ser entrenador, director deportivo o CEO?”. La frase no era pose. Era hoja de ruta.

En febrero dio el primer paso serio hacia su idea de poseer “varios” clubes. Su empresa CR7 Sports Investments adquirió el 25% de UD Almería, equipo de Segunda División. En su comunicado, el delantero de Al-Nassr y capitán de Portugal habló de una ambición de largo recorrido: contribuir al fútbol “más allá del césped”. Ve en Almería un club “con bases sólidas y un claro potencial de crecimiento”.

La propiedad principal sigue en manos de un consorcio saudí liderado por Mohammed Al-Khereiji, que no escatimó elogios: Cristiano es “el mejor de la historia” y conoce como pocos las ligas españolas tras sus nueve años en el Real Madrid, donde se convirtió en máximo goleador del club y levantó dos Ligas y cuatro Champions.

El potencial deportivo de Almería está ahí. Jugó por última vez en LaLiga en 2024 y se quedó a un gol del regreso: derrota 2-1 en el global ante Málaga en la final del playoff. El golpe llevó a una apuesta fuerte: fichaje de García Pimienta, técnico forjado durante dos décadas en La Masia, y siete incorporaciones para intentar el ascenso directo en la 2026-27.

La escena más curiosa llegó en agosto. Cristiano, ya con 41 años, se sentó en la grada de un amistoso de pretemporada en Lisboa. En el césped, el equipo para el que juega, Al-Nassr, perdió 2-0 contra el club del que es copropietario, Almería. La imagen perfecta del nuevo fútbol: un mismo hombre, dos intereses, un solo resultado que sumar en el cuaderno de negocios.

Vinicius y el renacimiento de Alverca: inversión silenciosa, ruido máximo

En febrero de 2025, Vinicius Junior decidió que su velocidad y desborde también podían traducirse en decisiones empresariales. Formó parte del grupo de inversores que compró entre el 70 y el 80% de las acciones de Alverca, por unos 10 millones de euros.

El timing fue impecable. Tres meses después, el club portugués encadenó su segundo ascenso consecutivo y regresó a la élite por primera vez desde 1998. Una resurrección completa para una entidad que había desaparecido en 2005 tras descender de la primera división y que se refundó un año más tarde, peleando durante años en categorías regionales.

La oportunidad surgió cuando la familia Vincintin, propietaria también de Santa Clara, se vio obligada a vender por la normativa que prohíbe controlar dos clubes de la misma liga. Vinicius y sus socios entraron, pero el brasileño eligió un perfil bajo.

El accionista fuerte es su agente, Thassilo Soares. El director deportivo, Fernando Malta, lo resumió con ironía: “Nuestra relación con Vinícius es remota. Decimos que es el aficionado más famoso del club”. Nada de reuniones diarias, nada de injerencias en alineaciones. Pero su nombre abre puertas.

El Complexo Desportivo de Alverca lo recibió por primera vez la pasada temporada en un partido ante Benfica. El equipo acabó décimo en su regreso a la máxima categoría, tras firmar 35 fichajes, un récord para el club. Malta ya ha avisado: no esperan competir algún día por el título con Porto, Sporting CP o Benfica.

El plan es otro: sobrevivir y vender bien. “No somos un club grande en tamaño, así que debemos ser creativos en el scouting y en el uso de datos. El objetivo principal es mantenernos en la primera división y el segundo, vender jugadores”, explicó.

La presencia de Vinicius ayuda en ambos frentes. Y no está solo. Su compañero en el Real Madrid, Eduardo Camavinga, y el rapero estadounidense Travis Scott también se han sumado al proyecto para reforzar el área de comunicación y marketing. Alverca, de repente, tiene más impacto global que muchos clubes históricos.

Mbappé y Caen: del sueño de devolver un histórico al golpe de realidad

Kylian Mbappé decidió en junio de 2024 que era el momento de dar un paso distinto. A través de Interconnected Ventures, la empresa que fundó, y su brazo inversor Coalition Capital, tomó el control mayoritario de SM Caen. El hoy jugador del Real Madrid y estrella de Francia invirtió unos 15 millones de euros de su propio bolsillo.

El gesto tenía un componente sentimental. De adolescente estuvo muy cerca de fichar por Caen, antes de marcharse al Monaco. Doce años después, volvía como dueño. El comunicado del club hablaba de “un paso significativo” en su desarrollo estratégico y de la ambición de seguir entre los “lugares históricos” del fútbol francés.

En la teoría, el guion era perfecto: un ídolo nacional, un club con historia, un proyecto en Ligue 2 peleando por subir. En la práctica, el golpe fue durísimo. Caen terminó la temporada 2024-25 en el puesto 18 y descendió al Championnat National, la tercera categoría, por primera vez en 41 años.

La hinchada estalló. Protestas contra el nuevo régimen, destitución del técnico Nicolas Seube, pancartas directas tras una derrota ante Clermont Foot: “SMC no es tu juguete”. El mensaje era claro: el club no quería convertirse en laboratorio de nadie, ni siquiera de Mbappé.

El delantero no ha logrado compatibilizar su día a día en Madrid con la gestión de un club profesional. Aun así, tomó una decisión valiente a finales del año pasado: nombrar a Gael Clichy, ex Arsenal y ex internacional francés, como nuevo entrenador. Clichy estabilizó al equipo, aunque se quedó corto para entrar en playoff en mayo.

La reconstrucción continúa. Este verano, Mbappé dio luz verde al fichaje de Mathieu Bodmer, ex jugador de Caen y Paris Saint-Germain, como director de fútbol. Según L’Équipe, ni siquiera hablaron entre ellos antes de la contratación. Un detalle que resume bien la distancia entre el propietario y el día a día del club.

Caen mira ahora al ascenso a Ligue 2 como objetivo inmediato. Y Mbappé, a demostrar que puede ser algo más que un nombre en el papel de accionistas.

Modric y Swansea: elegancia croata en un proyecto galés

Luka Modric se despidió del Real Madrid tras 13 años de leyenda con un movimiento poco habitual para un centrocampista de su perfil: convertirse en inversor minoritario y copropietario de Swansea City. El anuncio, en pleno verano, sonó casi a ficción para muchos aficionados galeses.

“Hola, aficionados del Swansea, soy Luka Modric y estoy emocionado de ser parte del camino. Mi objetivo es apoyar el crecimiento del club de manera positiva y ayudar a construir un futuro ilusionante”, dijo en el comunicado oficial.

Para los propietarios estadounidenses Andy Coleman, Brett Cravatt y Jason Cohen, fue el golpe que llevaban tiempo buscando. Querían un inversor de alto perfil, inspirados por el fenómeno Wrexham con Ryan Reynolds y Rob McElhenney. Lo encontraron en un Balón de Oro 2018 que ahora brilla en la Serie A con AC Milan.

Modric ya conocía al Swansea de su etapa en el Tottenham, cuando se enfrentó a los galeses en la temporada 2010-11. Según informó The Guardian, su decisión tiene un componente formativo: aprender el negocio del fútbol desde dentro.

No se ha limitado a poner el nombre. Ha pedido entender a fondo la estrategia de crecimiento del club y se ha ofrecido para hablar personalmente con posibles fichajes. De momento, su rol es discreto en el Swansea.com Stadium, pero todo indica que ganará peso cuando cuelgue las botas, ya con 40 años.

El efecto llamada es evidente. Snoop Dogg se unió como inversor pocos meses después de Modric. En diciembre, hizo lo mismo Martha Stewart. El director ejecutivo del club, Tom Gorringe, fue claro: su llegada coloca al Swansea “en otra liga” en cuanto a lo que pueden hacer fuera del campo.

Ahora falta el salto literal: regresar a la Premier League tras nueve años de ausencia. El equipo se quedó a nueve puntos de los playoffs de Championship en la 2025-26. Tener a Modric como consejero de lujo en una temporada clave puede marcar la diferencia en los detalles que deciden un ascenso.

Courtois, el arquitecto silencioso: tres clubes, una idea

Thibaut Courtois, con 34 años y todavía entre los mejores porteros del mundo, ha decidido que su futuro no se jugará solo bajo palos. Desde principios de año se ha movido como pocos en los despachos. Tres clubes, tres países, un mismo plan.

En febrero se unió al grupo de propietarios de Le Mans, donde ya figuraban nombres como Novak Djokovic o Felipe Massa. Courtois invirtió a través de NxtPlay Capital, la compañía que cofundó con Gonzalo Vilar. El primer gran éxito llegó rápido: Le Mans regresó a la Ligue 1 por primera vez desde 2010.

Tres meses más tarde, Courtois y NxtPlay se convirtieron en copropietarios de CD Extremadura, club que encadena cuatro ascensos seguidos desde 2022 y ya se ha plantado en la Primera Federación, la tercera categoría del fútbol español. Un ascensor en marcha que encaja a la perfección con su visión de crecimiento.

El proyecto más emocional, sin embargo, está en casa. El 1 de junio, KRC Genk anunció el regreso de Courtois como inversor minoritario. Allí empezó todo para el actual portero del Real Madrid. Ahora, se convierte en el primer accionista corporativo externo de la historia del club, tras su transformación en sociedad de responsabilidad limitada.

“Perseguí la excelencia toda mi vida. En KRC Genk siento ese mismo fuego y ambición”, declaró en la web del club. “Esta inversión realmente se siente como volver a casa. Con este compromiso quiero ayudar al club a seguir creciendo y reforzar sus ambiciones deportivas. De Limburgo a la cima de Europa”.

NxtPlay se sienta ya en el consejo de administración de Genk, con Vilar ocupando el asiento mientras Courtois mantiene el foco en Madrid. Aun así, el belga participa en la estrategia comercial y en la visión de largo plazo.

No hay improvisación. Ha elegido proyectos con margen de crecimiento evidente, con una idea clara en el horizonte: construir un modelo multi-club propio, al estilo de City Football Group, Red Bull o BlueCo. Menos ruido que otros, más estructura. Y una pregunta inevitable: ¿será un portero el próximo gran magnate del fútbol europeo?

De Cornellà a Genk, de Almería a Caen, el balón ya no solo se juega en el césped. Las grandes estrellas han empezado a mover fichas como propietarios. La próxima década dirá si estos experimentos son caprichos de millonarios… o el inicio de una nueva forma de dominar el juego.