El futuro del Liverpool: urgencias en la defensa
El plan de futuro del Liverpool choca de frente con una urgencia muy presente. Hace apenas ocho meses, en el Mundial sub-17 de Qatar, los ojeadores del club se enamoraron de dos centrales adolescentes: Mor Talla Ndiaye, de Senegal, e Ifeanyi Ndukwe, de Austria. En cuestión de semanas, el club desembolsó 3,5 millones de libras por ambos. Una inversión pensada para dentro de unos años, no para ahora.
Sin embargo, la realidad no espera.
De Qatar a la pretemporada: salto al vacío
Ante Sunderland, en el primer amistoso de pretemporada, los dos chicos se encontraron, de golpe, en el centro de la defensa del primer equipo durante buena parte del encuentro. Joe Gomez se lesionó en el minuto ocho, Jeremy Jacquet y Giovanni Leoni no estaban en condiciones de jugar, y de pronto el futuro se vio obligado a convertirse en presente.
Bajo la dirección de Matt Newberry, responsable de captación global, el Liverpool ha llenado la despensa de jóvenes centrales. Pero lo que sobre el papel parecía planificación a largo plazo se ha transformado en una alarma inmediata: faltan defensas hechos y derechos para competir ya.
Andoni Iraola no ha maquillado el diagnóstico. Incluso antes de la lesión de Gomez, el nuevo entrenador ya describía su plantilla como “muy justa” atrás. El golpe en ese primer amistoso solo subrayó lo evidente.
Gomez, ausente en la sesión de entrenamiento en Chicago el domingo, espera ahora el parte médico que marcará el tono de las próximas semanas. Es el jugador con más antigüedad en el club, pero también un símbolo de fragilidad física: desde que llegó desde Charlton en 2015 se ha perdido 225 partidos por lesión, según los datos de Transfermarkt. Cada nuevo contratiempo alimenta la misma duda: ¿se puede construir una defensa fiable alrededor de alguien tan castigado?
Van Dijk, único pilar… y en la recta final
El panorama es crudo: Virgil van Dijk es el único central senior disponible. Capitán, referencia, y el hombre que disputó todos los minutos de la pasada Premier League. Pero tiene 35 años y ya no domina como antes. El tiempo pasa, también para él.
Para complicar más el cuadro, tanto Van Dijk como Gomez entran en su último año de contrato en Anfield. Nadie dentro del club descarta que ambos puedan marcharse el próximo verano. Un escenario que, si se combina con la actual escasez de efectivos, dibuja una línea defensiva en pleno proceso de demolición y reconstrucción.
Parte de esa reconstrucción se apoyó en una apuesta fuerte por el talento joven. El Liverpool dejó salir gratis a Ibrahima Konaté rumbo al Real Madrid convencido de que Jeremy Jacquet, de 21 años, y Giovanni Leoni, de 19, representaban lo mejor de su generación en Francia e Italia. Entre ambos, 86 millones de libras en traspasos: 60 por Jacquet, 26 por Leoni.
En el club confían en que sean fichajes inspirados. Jacquet apunta a debutar el domingo frente al Leeds. Tendrán minutos, tendrán margen, tendrán paciencia. Pero hoy, como Ndiaye y Ndukwe, están lejos de ser soluciones totalmente formadas.
La voz de la experiencia: Fowler avisa
Desde Nueva York, donde el Liverpool se mide a Wrexham este miércoles, Robbie Fowler pone palabras a lo que muchos piensan. “Necesitamos jugadores. Es bastante obvio”, declaró a BBC Sport.
El histórico delantero no escondió su decepción por el nuevo tropiezo físico de Gomez: “Estoy muy triste por Joe Gomez, ha tenido una mala suerte increíble con las lesiones. Esta podía ser una gran oportunidad para afianzarse y demostrar que no necesitábamos otro central”.
Fowler subraya otro punto clave: la mezcla entre juventud y jerarquía. “Hemos gastado dinero en Jacquet y Leoni y la guía que Joe y Virgil pueden dar, desde su experiencia, a los chicos jóvenes es muy importante. Todavía no veremos la mejor versión de los chavales, pero necesitas esa experiencia en la plantilla”.
Y remata con una frase que resuena en los despachos de Anfield: “El entrenador ya ha dicho públicamente que necesitamos jugadores y no me sorprendería que otro central entrara en esa conversación”.
Fichajes, cláusulas y límites del mercado
Mirado desde hoy, el intento fallido por Marc Guehi el verano pasado adquiere otro matiz. El Liverpool lo quiso, no lo cerró, y ahora el hueco en el eje de la zaga parece más grande.
El club mantiene una cláusula de recompra sobre Jarell Quansah, traspasado al Bayer Leverkusen por 35 millones el pasado julio, pero no hay planes inmediatos para activar ese retorno. La puerta no está cerrada, pero tampoco entreabierta.
El margen de maniobra no es infinito. Las fuentes del club insisten en que, si se concreta la llegada de Bradley Barcola —al que Paris Saint-Germain tasa por encima de los 100 millones de libras—, el resto de movimientos quedará muy condicionado. Jacquet y Victor Muñoz ya han supuesto 94,5 millones en conjunto.
Sin grandes ventas previstas en la plantilla de Iraola, nadie espera otro verano desatado como el anterior, cuando el club batió su propio récord con 450 millones invertidos. El gasto se ha adelantado; ahora toca gestionar.
Fowler, con 183 goles en su etapa red, apunta a un problema que se repite en la última década: “Cuando miras al Liverpool en los últimos diez años, uno de los problemas ha sido que el once titular es más que capaz, pero el debate siempre es la profundidad de la plantilla”.
Su receta es clara: “Creo mucho en tener la plantilla correcta porque da un impulso a todos y mantiene a la gente alerta, sabiendo que si no rindes, otro puede hacer el trabajo”.
Y recurre a la vieja guardia para ilustrarlo: “Vuelve a los días de Phil Neal y te contará historias de cómo los jugadores no querían lesionarse porque sabían que, si entraba otro, no recuperarían el puesto. Necesitas esa mentalidad y creo que eso tiene un efecto directo en los estándares”.
Una cantera de centrales… sin colmillo hecho
Los números hablan por sí solos. En apenas seis meses, desde el pasado verano hasta enero de 2026, el Liverpool cerró acuerdos por cinco centrales de 20 años o menos: Leoni, Ndiaye, Ndukwe, Noah Adekoya y Jacquet. Una apuesta masiva por el futuro del eje defensivo.
Ndukwe, que dejó muy buenas sensaciones frente al Sunderland, ni siquiera puede quedarse de inmediato: deberá salir cedido este mismo año porque aún no cumple los requisitos para obtener el permiso de trabajo en Reino Unido. Un obstáculo burocrático que retrasa su integración en el día a día del primer equipo.
En Anfield nadie se inquieta por el potencial a largo plazo. Centrales prometedores hay, y muchos. Lo que falta es otra cosa: colmillo, oficio, cicatrices de grandes noches, capacidad para mandar y corregir cuando el equipo sufre.
Hoy, la gran carencia del Liverpool no está en la pizarra ni en la red de ojeo. Está en el corazón de la defensa, donde el futuro ya está contratado, pero el presente sigue esperando a que llegue alguien que lo sostenga.
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