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Inglaterra se enfrenta a una difícil DR Congo en Atlanta

Inglaterra aterriza en Atlanta con una mezcla incómoda de alivio y sospecha. Alivio por haber terminado en lo más alto del Grupo L. Sospecha porque el juego no ha acompañado al talento que rebosa la plantilla. Este miércoles, en el imponente Mercedes-Benz Stadium, la fase de grupos deja paso a la verdad: un cruce de dieciseisavos de final ante una DR Congo que llega como la mejor tercera de todo el torneo. Nada de trámite. Ni mucho menos.

El premio es claro: un billete para los octavos y, sobre todo, una actuación que devuelva autoridad a una selección aún discutida en casa.

El lío del lateral derecho marca la previa

Toda la conversación previa al partido gira alrededor de la misma zona del campo: el lateral derecho. Reece James, fuera ante Panamá por una lesión en los isquiotibiales, prácticamente se despide del torneo. Un golpe duro, tanto futbolístico como anímico, para una línea defensiva que ya vivía al límite.

La alternativa inmediata también se ha tambaleado. Jarell Quansah, que había asumido el puesto con solvencia, se torció el tobillo durante el duelo ante Panamá. Thomas Tuchel habló de “cuestión de días” al término del encuentro, pero el contexto manda: fase de eliminación directa, riesgo alto, margen cero para recaídas. Todo apunta a que no se le forzará.

Ese escenario abre la puerta de par en par a Djed Spence. El lateral, que ya sustituyó a Quansah en New Jersey, se perfila como titular en Atlanta. Un reto enorme: entrar en un once que se juega la continuidad en el Mundial, en una posición que ha encendido todas las alarmas.

El regreso de Rice, oxígeno para el centro del campo

No todo son malas noticias para Inglaterra. La gran bocanada de aire llega con el regreso de Declan Rice. El centrocampista del Arsenal descansó ante Panamá para cuidar un problema en el gemelo que arrastraba desde el empate ante Ghana, pero está listo para reaparecer el miércoles.

Con Rice en el césped, Inglaterra recupera su ancla, su metrónomo y su escudo. A su lado, Elliot Anderson vuelve a formar en el doble pivote, dejando de nuevo a Kobbie Mainoo a la espera en el banquillo. Es una apuesta clara por jerarquía y experiencia en un partido en el que perder el control interior puede costar el torneo.

Por delante, nada se toca: Jude Bellingham seguirá manejando los hilos desde la mediapunta. Ha sido el futbolista más decisivo de Inglaterra en este Mundial, resolviendo ante Croacia y Panamá cuando el equipo más lo necesitaba. Cada vez que la selección se atasca, todas las miradas se giran hacia él.

Saka aprieta los dientes, Rashford no suelta el sitio

En las bandas, la selección también vive entre la preocupación y la confianza. Bukayo Saka continúa arrastrando un problema en el tendón de Aquiles que le ha condicionado toda la temporada con el Arsenal y que se ha colado en plena Copa del Mundo. Aun así, el extremo está previsto en el once inicial, de nuevo pegado a la banda derecha, obligado a convivir con el dolor y a marcar diferencias.

En la izquierda, Marcus Rashford ha hecho lo suficiente para conservar su lugar por delante de Anthony Gordon. El delantero se ha ganado la continuidad y se presenta como una de las grandes claves para atacar los espacios a la espalda de la defensa de DR Congo. Si Inglaterra acelera, lo hará muchas veces a través de él.

Y, en el centro de todo, el de siempre: Harry Kane. Tres goles en la fase de grupos, la mira puesta en la Bota de Oro del Mundial y la responsabilidad eterna de ser el faro ofensivo de los Three Lions. El capitán no solo define; baja, combina, ordena. Cuando él se enciende, el resto del equipo suele seguirle.

Una zaga casi intacta… salvo por la derecha

Detrás de ellos, Jordan Pickford mantiene la portería sin discusión. Por delante, la línea de cuatro apenas se toca: Ezri Konsa y Marc Guehi repetirán como pareja de centrales, mientras que Nico O’Reilly seguirá ocupando el lateral izquierdo. El único cambio obligado se concentra, de nuevo, en ese lateral derecho convertido en rompecabezas.

La estabilidad en el eje de la defensa será clave ante una DR Congo que no llega como simple invitada. Es la selección mejor clasificada entre todas las terceras y ha demostrado que sabe sufrir, esperar su momento y castigar errores. Inglaterra no puede regalar ninguno.

El once que se perfila

Sobre el papel, el dibujo no se mueve: 4-2-3-1, con roles muy definidos y un once que, salvo sorpresa de última hora, debería ser este:

Pickford; Spence, Konsa, Guehi, O’Reilly; Anderson, Rice; Saka, Bellingham, Rashford; Kane.

Un equipo reconocible, con talento para dominar el partido y la obligación de traducir ese talento en una actuación convincente. El contexto no admite excusas.

Horario y escenario de un examen serio

El duelo de dieciseisavos de final del FIFA World Cup arrancará a las 17:00 (hora británica) del miércoles 1 de julio de 2026. Atlanta, con el techo del Mercedes-Benz Stadium como cúpula de presión, pondrá el decorado perfecto para un examen de carácter.

Inglaterra llega como favorita, pero no como intocable. DR Congo ya ha demostrado que sabe moverse en el filo. La cuestión es simple y brutal: ¿aparecerá por fin la versión dominante de los Three Lions cuando el margen de error se ha reducido a cero?