Isak brilla y Suecia arrasa a Túnez 5-1
Alexander Isak necesitaba una gran noche. La encontró a lo grande. Tras un debut complicado con Liverpool, el delantero firmó una actuación de líder absoluto y guió a Suecia a un contundente 5-1 sobre Túnez, un resultado que sacude el Grupo F y confirma el cartel de candidato del equipo de Graham Potter.
Un inicio a toda velocidad
El partido apenas había empezado cuando Suecia rompió el guion de la supuesta solidez tunecina. Minuto 7. Caos en el área, rechaces, piernas por todas partes. Mouhib Chamakh frena primero a Isak, luego a Viktor Gyokeres, pero el balón queda suelto en la frontal. Ahí aparece Yasin Ayari.
El centrocampista de Brighton, de raíces tunecinas, no dudó un segundo. Control orientado, latigazo desde el borde del área y gol seco, imparable. Sin gestos de disculpa, sin concesiones sentimentales. Solo competitividad pura. Suecia ya mandaba 1-0 y el plan defensivo de Túnez empezaba a resquebrajarse.
El gol que todos esperaban de Isak
Túnez llegó al torneo presumiendo de registros defensivos en la fase de clasificación. En media hora, esa reputación ya era historia. El segundo tanto sueco fue una declaración de intenciones y el momento en el que Isak se adueñó del partido.
Suecia salió disparada a la contra, encontró a Isak abierto en la izquierda y, a partir de ahí, el resto fue talento. Aceleración, cambio de ritmo, recorte hacia dentro con una facilidad insultante, defensas tunecinos descolocados y, al final, un disparo curvado, preciso, al segundo palo. El tipo de gol que se repite en los resúmenes de todo el mundo. 2-0 y sensación de tormenta perfecta.
El equipo de Potter jugaba con ritmo, olfato y una agresividad controlada en la presión alta que descolocaba a Túnez. Cada pérdida africana parecía el inicio de otra embestida sueca.
Un respiro tunecino antes del descanso
Justo cuando el partido amenazaba con romperse definitivamente, Túnez encontró aire. Una jugada a balón parado, un centro medido de Hannibal Mejbri y la figura de Omar Rekik imponiéndose en el área.
El central se elevó más que nadie y conectó un cabezazo firme, castigando una rara desatención de la zaga sueca. 2-1 y, de repente, otra cara en el duelo. Los tunecinos se marcharon al descanso con algo más que un gol: tenían una rendija de esperanza y la sensación de que el partido aún podía girar.
La presión sueca sentencia
Ese amago de reacción duró hasta el minuto 59. Ahí, la presión sueca terminó de dictar sentencia. Isak, otra vez. No solo para marcar, también para provocar errores.
El delantero acosó al capitán tunecino Ellyes Skhiri al borde del área. No le dejó pensar, no le dejó respirar. Skhiri falló en el peor lugar posible. El balón suelto cayó perfecto para Gyokeres, que se tomó una fracción de segundo para perfilarse y definió con frialdad para el 3-1.
Ese tanto apagó cualquier conato de rebelión. Túnez bajó los hombros; Suecia, no. Con la ventaja asegurada, los escandinavos empezaron a jugar con una soltura que rozó la exhibición. Toques de primera, cambios de orientación, desmarques constantes. Olor a equipo grande.
Svanberg y Ayari ponen la firma final
El tramo final sirvió para redondear la goleada y para que otros nombres se sumaran a la fiesta. Mattias Svanberg saltó al campo y tardó segundos en dejar su huella. Una acción rápida en el área, un toque sutil de Isak que lo habilitó y la definición del recién ingresado para el 4-1.
El asistente levantó el banderín, pero la tecnología corrigió. El toque de Isak, lejos de invalidar la jugada, mantuvo en posición legal a Svanberg. Gol válido. Otra vez Isak en el centro de la acción, aunque esta vez sin sumar en la estadística de tantos.
Quedaba todavía un golpe más. En el tiempo añadido, Ayari apareció de nuevo. Atento a un balón suelto, atacó el rebote con determinación y firmó su segundo de la noche. 5-1. Paliza en toda regla. Túnez, desbordada; Suecia, lanzada.
Suecia manda en el grupo, Túnez al límite
El marcador no solo decora una actuación brillante. Pesa en la clasificación. Con este triunfo, Suecia se coloca en la cima del Grupo F, tres puntos por encima de sus perseguidores tras el empate entre Netherlands y Japón. Un colchón temprano, pero valioso, en un torneo corto donde cada detalle cuenta.
Ahora espera Netherlands, un examen de mayor dificultad y un rival herido tras dejar escapar dos puntos. Un duelo que puede perfilar quién manda realmente en el grupo.
Para Túnez, el panorama es mucho más crudo. Con la defensa hecha trizas y la diferencia de goles en contra, el choque ante Japón se convierte en una final anticipada. No hay margen para otro tropiezo.
Suecia, en cambio, ya ha lanzado su mensaje. Tiene pegada, tiene plan y tiene a un Isak dispuesto a que nadie vuelva a hablar de su “difícil debut” en Liverpool, sino de su irrupción como estrella en un gran torneo.
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