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Jamal Musiala explica sus colapsos y tranquiliza al Bayern

Jamal Musiala vivió una pretemporada que heló la sangre en el Bayern Munich. Dos veces en apenas cuatro días el internacional alemán se desplomó sobre el césped, dejando a compañeros, rivales y aficionados en un silencio inquieto. Ahora, el jugador ha dado la cara y ha explicado qué le ocurre.

Dos sustos en una semana

El último episodio llegó el martes 18 de agosto, en el amistoso que el Bayern ganó 4-2 en el campo del Heidenheim. Musiala entró desde el banquillo, apenas sumó unos minutos y, de repente, algo no encajó: se le vio desorientado, perdió estabilidad y terminó cayendo al suelo.

Los jugadores de ambos equipos reaccionaron al instante. Formaron un círculo alrededor de él mientras el cuerpo médico del Bayern entraba a toda prisa. Fueron segundos largos, tensos. Finalmente, Musiala logró levantarse y abandonar el campo por su propio pie, visiblemente afectado pero consciente.

No era la primera vez. Tres días antes, en la victoria por 3-1 ante RB Leipzig, el guion había sido prácticamente el mismo: sensación de mareo, pérdida de estabilidad y asistencia inmediata. Dos imágenes casi calcadas en menos de una semana encendieron todas las alarmas.

Al principio se habló del calor veraniego como posible explicación. Parecía lógico. Hasta que el segundo colapso llegó en condiciones mucho más suaves. Ahí quedó claro que la causa iba más allá de la temperatura.

El Bayern ya conocía el problema

Tras el partido ante el Heidenheim, el director deportivo del Bayern, Max Eberl, salió a calmar el incendio. Explicó que el club ya estaba al tanto de un problema de base y que el caso se estaba siguiendo de cerca por los servicios médicos.

Eberl detalló que Musiala estaba consciente, que había completado su rutina posterior al encuentro con normalidad y que sería el propio jugador quien hablaría públicamente para aclarar la situación. El mensaje buscaba frenar la ola de preocupación que se había desatado en cuestión de horas.

Diagnóstico claro: crisis de ausencia

Musiala cumplió su palabra esa misma noche. A través de un mensaje en Instagram, el centrocampista quiso tranquilizar a todos.

“Lo primero es lo primero: estoy bien”, arrancó el futbolista, antes de explicar el diagnóstico que le habían trasladado los especialistas. Los médicos han identificado el origen de los episodios: se trata de crisis de ausencia breves, temporales y fácilmente tratables, vinculadas a una disfunción neurológica.

El propio jugador admitió que las imágenes en el campo son impactantes y que entiende la preocupación general. Ver a una estrella de 23 años caer sin contacto, dos veces en cuatro días, no es algo que pase desapercibido en ningún vestuario de élite.

Según explicó, los doctores han descartado riesgos adicionales para su salud más allá de estos episodios puntuales. Con el visto bueno neurológico, Musiala ha decidido seguir con su vida normal y continuar jugando al fútbol.

Un mensaje de optimismo

Lejos de mostrarse abatido, Musiala se definió como “muy optimista” respecto a su situación. Agradeció el apoyo del Bayern Munich, de su familia y de sus amigos más cercanos, un círculo que ha tenido que convivir con dos sustos muy seguidos en plena preparación de la temporada.

El Bayern respira, Alemania también. El caso se seguirá con lupa, pero el mensaje del propio jugador marca el tono: diagnóstico claro, tratamiento definido y una decisión firme de seguir compitiendo al máximo nivel.

La incógnita, ahora, no es si Jamal Musiala volverá a jugar, sino cómo gestionará el Bayern la carga y la presión sobre uno de los talentos más brillantes de su generación en un curso que se presenta decisivo.