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Jaydan Kamason y su impacto en el Manchester United

El amistoso en el Lerkendal Stadion parecía uno más de pretemporada. Rotaciones, ritmo a medio gas, piernas pesadas. Hasta que apareció Jaydan Kamason.

El defensa de 19 años saltó al césped tras el descanso ante Rosenborg, se colocó en el lateral derecho y en 45 minutos cambió el tono del partido. Dos centros tensos desde la banda, dos asistencias, y una sensación clara: este chico quiere quedarse.

Un impacto inmediato

Kamason entró al descanso, sin estridencias, como uno más. Pero cada vez que pisó campo rival, algo se activó. Atacó el espacio, eligió bien el momento de centrar y castigó el área con dos envíos precisos desde la derecha que terminaron en gol.

Michael Carrick, que ya había elogiado el nivel del bloque joven tras la victoria, encontró en esa segunda parte un argumento más para mirar hacia la cantera. El rendimiento del lateral no fue un destello aislado: fue la continuación de una temporada 2024/25 en la que, cuando estuvo sano, ofreció un nivel alto tanto en defensa como en ataque.

El problema fue otro: las lesiones.

Dos lesiones, una respuesta

El curso pasado se le partió el camino en dos ocasiones. Dos contratiempos físicos frenaron su progresión cuando empezaba a asentarse. Ahora, el relato es distinto. Está de nuevo a tope, sin molestias y con hambre.

“Bien, gracias”, respondió, sobrio, cuando le preguntaron cómo se sentía tras repartir dos asistencias. Luego matizó, con la calma de quien sabe que un amistoso no lo es todo: fue bueno sumar pases de gol, pero más aún acumular minutos y ritmo. Reconoció que podía haber estado “más fino” en algunos momentos, pero se marchó satisfecho con su impacto.

Su objetivo inmediato es simple y, a la vez, enorme: mantenerse sano. “La temporada pasada, por desgracia, tuve dos lesiones, pero espero que esta sea más positiva. Solo intento estar en forma y mostrar mi capacidad en el campo”, explicó.

Ambición sin disimulo

Kamason no esconde hacia dónde mira. El horizonte tiene nombre propio: primer equipo del Manchester United.

Cuestionado sobre la posibilidad de consolidarse arriba, no titubeó. Aspira a ese nivel. Sabe que el camino puede incluir cesiones, que quizá deba salir a foguearse antes de regresar. Pero su brújula apunta siempre al mismo sitio: Old Trafford y el máximo nivel competitivo.

“Solo tienes que ser ambicioso”, resumió. Y esa frase encaja con lo que se ve de él puertas adentro: talento, sí, pero también trabajo.

Un entrenador del club ya había hablado de su “gran potencial” tras aquel gol en el Emirates con las categorías inferiores. No era un elogio vacío. Kamason ha construido su perfil con repeticiones extra después de los entrenamientos, puliendo detalles que marcan la diferencia en su posición.

El arte del centro raso

Su impacto ante Rosenborg no fue casualidad. Responde a una rutina muy concreta: perfeccionar la acción final desde la banda. Especialmente, los centros rasos.

“Siempre hago trabajo extra en eso”, reconoce al hablar de su calidad en el último tercio. Para él, el centro bajo es un arma letal. La clave está antes del golpeo: ocupar la zona adecuada, llegar a tiempo, atacar el espacio correcto.

“Una vez que entras en esas posiciones, tienes la opción de ponerla en el área. Eso es lo que quiero. Es cuestión de temporizar el movimiento, llegar ahí y, cuando estoy dentro, ya sé qué hacer”.

Esa seguridad se vio en Noruega. No dudó. Control, mirada rápida al área y balón tenso al corazón de la zona de remate. Dos veces. Dos goles.

Un puente entre la academia y el vestuario profesional

El contexto también le favorece. La presencia de Travis Binnion en el cuerpo técnico de Michael Carrick ha reforzado el vínculo entre la academia y el primer equipo. Binnion, antiguo técnico del equipo Sub-21, dio el salto en enero tras la destitución de Ruben Amorim y se ha convertido en una figura clave para los jóvenes.

Dentro del club, su figura pesa. Conoce a los chicos, sabe qué necesitan y cómo traducir su potencial al fútbol de élite.

“Travis es una persona top y un entrenador top”, destaca Kamason. Su frase no suena a cumplido vacío: para él, Binnion es un enlace directo con el vestuario profesional. “Es un gran vínculo entre la academia y el primer equipo, así que es bueno tenerlo cerca, y ojalá pueda seguir ayudándome”.

Un verano decisivo

El escenario está claro. Kamason llega a la nueva campaña sano, con confianza y con un amistoso reciente que le ha puesto en el radar. Tiene el respaldo de un técnico que cree en los jóvenes, un puente sólido con la academia y un plan de trabajo definido para explotar su mejor virtud: castigar el área rival desde la banda derecha.

El resto dependerá de algo tan sencillo y tan frágil como su propio cuerpo. Si las lesiones le respetan, sus centros dejarán de ser solo una promesa de pretemporada y empezarán a plantear una pregunta incómoda en el vestuario del United: ¿cuánto tiempo más se le puede mantener esperando?