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José Mourinho: Victoria fundamental para el Real Madrid

José Mourinho no buscó adornos tras el triunfo contundente del Real Madrid ante el Rayo Vallecano. Lo llamó como lo sintió: “fundamental”. Venía de un tropiezo en Liga, con la carga europea aún pesando en las piernas y en la cabeza. Este partido, más que tres puntos, sonó a desahogo.

Un equipo frenético… y todavía impreciso

El técnico portugués reconoció la ambición ofensiva de su equipo, pero no se dejó llevar por el marcador. Señaló el lunar con claridad: la puntería.

“Estamos marcando muchos goles, pero también fallando demasiadas ocasiones”, advirtió.

El diagnóstico es directo: el Madrid vive al límite, ataca con furia, recupera alto y acelera sin respiro, pero no siempre termina las jugadas como exige un equipo que aspira a todo.

“Somos un equipo frenético que recupera el balón y acelera”, resumió Mourinho, casi como una definición de estilo. Intensidad máxima, margen de error todavía demasiado amplio.

En medio de ese vértigo, el técnico quiso subrayar el desgaste de varias de sus piezas clave. Destacó el enorme esfuerzo de Jude Bellingham, Denzel Dumfries e Ibrahima Konaté, nombres propios de una noche en la que el resultado no contó toda la historia física del partido. Corrieron, chocaron, repitieron esfuerzos y sostuvieron el plan hasta el final.

Valverde, aviso a tiempo

La otra cara del encuentro estuvo en la gestión de minutos. Mourinho sabe que el calendario no perdona y que el precio de un exceso se paga caro en primavera. Por eso, la sustitución de Federico Valverde encendió alguna alarma… que el propio técnico se encargó de apagar.

Explicó que el cambio del uruguayo respondió a una medida de precaución por unas molestias en el tendón de Aquiles. Nada de riesgo innecesario. Con tantos partidos encadenados, el mensaje es claro: rotar no es un capricho, es una obligación.

Entre la necesidad de seguir ganando y la de proteger a sus futbolistas, Mourinho camina sobre una cuerda fina. Esta vez, el resultado le dio la razón. La victoria llegó, el equipo respondió y las piezas clave, al menos por ahora, siguen en pie. La cuestión es cuánto tiempo podrá mantener este ritmo sin que el cuerpo le pase factura al vestuario.