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Julián Álvarez cambia de actitud en el Atlético de Madrid

El culebrón Álvarez da un giro dentro del vestuario del Metropolitano. Después de un verano de mensajes cruzados y de dejar clara en público su intención de salir, el argentino ha cambiado el tono… y el discurso. Según informó Martín Talavera en Cadena SER, el delantero ha reconocido puertas adentro que se equivocó en la forma de gestionar su deseo de marcharse durante el Mundial.

“Julián Álvarez no esconde que se ha equivocado en el vestuario. Hasta hace poco no hablaba del tema, pero ahora admite abiertamente sus errores, sobre todo en cómo llevó las cosas”, explicó el periodista, describiendo a un futbolista que ha pasado de la resistencia al mea culpa.

Del sueño del Camp Nou al muro del Metropolitano

Durante buena parte del mercado, todo apuntaba a que el futuro de Álvarez pasaba por el Spotify Camp Nou. Su entorno se movió con intensidad para acercarlo a Cataluña y la reunión en Madrid entre el director deportivo del Barcelona, Deco, y su agente, Fernando Hidalgo, fue interpretada como una señal inequívoca: el Barça iba en serio a por el campeón del mundo en 2022.

El jugador veía con buenos ojos la operación, el club azulgrana empujaba y el contexto invitaba a pensar en un desenlace claro. Pero en el Metropolitano levantaron la persiana… y bajaron la barrera. La cúpula del Atlético, con el CEO Miguel Ángel Gil Marín al frente, se mantuvo firme: nada de reforzar a un rival directo de LaLiga. Ni por presión del jugador ni por insistencia del Barça.

Ese no rotundo cambió el tablero. Con el mercado acercándose al cierre y la vía doméstica completamente bloqueada, al argentino no le quedaba otra que mirar hacia dentro. Y lo ha hecho.

Compromiso total con el escudo

El informe de Talavera detalla que Álvarez no solo ha pedido perdón de puertas adentro, también ha lanzado un mensaje contundente a sus compañeros: está al 100 % con el Atlético. El delantero de 26 años les ha transmitido que, mientras vista de rojiblanco, lo dará todo por el escudo.

“El compromiso es total, y el tiempo que pase en el Atlético de Madrid, que serán tres años de contrato, es prioritario para él”, trasladó el periodista sobre las palabras del atacante en el vestuario.

Ese giro de actitud supone una inyección de energía para Diego Pablo Simeone. El técnico nunca dejó de considerarlo una pieza clave en su plan ofensivo de cara a la temporada 2026-27 y ahora ve cómo uno de sus hombres importantes se alinea por completo con el proyecto, después de semanas de ruido externo.

La tensión del mercado se disipa, el relato cambia y en el Metropolitano vuelven a contar con un delantero reconciliado con su realidad inmediata.

Plan especial y ausencia ante el Marsella

Con el asunto emocional encarrilado, llega el turno del físico. Álvarez se incorporó más tarde a la pretemporada tras el exigente recorrido de Argentina hasta la final del Mundial 2026, y el cuerpo técnico ha decidido no forzar ni un milímetro.

El club ha diseñado para él un plan específico de puesta a punto, con el objetivo de que alcance el ritmo competitivo del resto del grupo sin asumir riesgos musculares. Esa hoja de ruta tiene una primera consecuencia clara: el argentino no viajará para el amistoso frente al Olympique de Marseille.

Mientras el resto del equipo se mida al conjunto francés, Álvarez apurará sesiones en Madrid, afinando forma y sensaciones. Sin focos, sin ruido de mercado, sin más declaraciones que las que ha dejado en el vestuario.

Su historia con el Atlético no se ha cerrado en el despacho de un traspaso. Se va a escribir, al menos de momento, sobre el césped del Metropolitano. Y ahí, según ha prometido, piensa dejarlo todo.