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Khvicha Kvaratskhelia: El futbolista que brilla en Europa

Se anunció como el Mundial en el que brillaban todas las estrellas. Y sí, las grandes figuras iluminaron el verano. Pero el regreso del fútbol de clubes, con la UEFA Super Cup en Salzburgo como escaparate, abre otra escena: es el momento de que Khvicha Kvaratskhelia recupere el foco.

El georgiano, 25 años, fue elegido mejor jugador de la Champions League en mayo, en la temporada en la que Paris Saint-Germain defendió con éxito su corona. Vuelve en agosto con la mirada puesta en un triplete histórico, decidido a recordar que quizá el mejor futbolista de Europa ni siquiera estuvo en el Mundial.

En este ciclo de hegemonía parisina han levantado la orejona Marquinhos por partida doble. Desire Doue y Vitinha se llevaron los premios a mejor jugador en las finales de Múnich y Budapest, respectivamente. Ousmane Dembélé alzó el Ballon d'Or gracias a aquella primera conquista histórica.

Pero el verdadero punto de giro llegó con él. Con Kvaratskhelia.

El fichaje que cambió el tono de PSG

Su llegada desde Napoli en enero del año pasado fue un terremoto. Impacto inmediato. Antes de su aterrizaje, PSG decepcionaba en Europa: talento de sobra, sensación de carencia permanente. Faltaba algo. Faltaba alguien.

Ya no. Con Kvaratskhelia, el equipo se convirtió en una máquina de presión. Su fútbol total encajó a la perfección con las exigencias de Luis Enrique y, más que adaptarse al sistema, lo elevó. Arrastró al resto de la línea ofensiva a otro nivel, marcó un listón nuevo en intensidad, en agresividad, en ambición.

Aston Villa, rival en esta UEFA Super Cup, no necesita que nadie se lo explique. Sufrió a Kvaratskhelia en carne propia en la ida de los cuartos de final de la Champions 2025. Sus pies bailando, Axel Disasi desorientado, la zaga inglesa al borde del colapso. Fue, probablemente, el examen más duro que superó PSG en ese camino hacia el título.

La temporada pasada, el peso de Kvaratskhelia en los momentos decisivos fue todavía mayor. Ningún jugador marcó más goles que él desde la ronda de play-off hasta la final. También terminó como máximo asistente de la competición en jugadas de campo. Números que sostienen una sensación clara: no solo embellece los partidos, los define.

De ‘Kvaradona’ a rey de Europa

Su obra no empieza en París. Antes de pisar el Parque de los Príncipes ya había hecho historia en Italia. Con Napoli rompió una espera eterna por el Scudetto y dinamitó el mito de que solo Diego Maradona podía conducir al club a semejante cima. De ahí el apodo que se quedó a vivir en la ciudad: ‘Kvaradona’.

Parte del magnetismo de Kvaratskhelia reside en que es un auténtico caso único. Un fuera de serie en estilo y en biografía. Mientras muchos de sus compañeros en París forman parte de una cadena de producción impecable del fútbol francés, él llega desde otro lugar, desde otro tipo de formación.

En Inglaterra, la revolución de las academias, sumada al crecimiento de la Premier League, ha permitido que muchos jóvenes crezcan en entornos de élite desde muy pronto. El producto final impresiona, pero el proceso es reconocible. Con Kvaratskhelia no ocurre eso. Él rompe el molde.

Leonid Slutsky, su entrenador en Rubin Kazan, lo definió en 2023 con una frase que se quedó grabada: Napoli “ganó la lotería” con su fichaje. Habló de su “pensamiento anormal” sobre el campo, de esa tendencia a elegir siempre el camino menos obvio. A hacer lo que nadie espera.

Xisco Muñoz, que jugó y entrenó en Dinamo Tbilisi, antiguo club del georgiano, encuentra la explicación en sus orígenes. En España, resumía, se aprende a parar y pasar en la academia, en el colegio, en el entrenamiento estructurado. En Georgia, el talento nace en la calle. Se juega en el asfalto, se pelea cada balón, se aprende a base de contacto y supervivencia. Eso no se enseña en un aula.

David Webb, que trabajó con él en la selección georgiana, recuerda otra faceta: el obsesivo de los entrenamientos. Un jugador al que costaba sacar del campo de prácticas, meticuloso, “muy orientado al proceso”, como lo describía. No era pose, ni espectáculo. Era así desde el primer día.

El verano sin Mundial y el pulso por el Ballon d'Or

En ese contexto, la ausencia de Georgia del último Mundial fue maldición y alivio para Kvaratskhelia. Arrastró a su país hasta la Euro 2024 y disputó el Club World Cup el año anterior. Llevaba años sin un respiro real. Este verano, por fin, pudo parar.

Ese descanso puede alargar su carrera y proteger su cuerpo. Puede costarle votos en el Ballon d'Or. La historia ofrece algún precedente: Kevin Keegan levantó el premio en un año de Mundial sin que Inglaterra se clasificara, aunque entonces solo los europeos eran elegibles y Argentina acababa de proclamarse campeona del mundo.

Ahora el panorama es mucho más denso. En 2026 aparecen en la conversación varios campeones del mundo con España, además de las cifras descomunales de Kylian Mbappé y Harry Kane con clubes y selecciones. La batalla por el trono individual es feroz.

Ahí entra la Super Cup. Un partido, una noche, un escenario perfecto para volver a alzar la voz. Para recordar que, más allá del Mundial, hay un jugador que domina Europa desde la banda izquierda de Paris Saint-Germain.

Porque Kvaratskhelia no solo adorna al mejor equipo del continente. Lo empuja, lo acelera, lo encarna. El mejor futbolista de la última Champions League, el extremo guerrero de PSG, vuelve a escena en Salzburgo.

Y no parece dispuesto a cederle el escenario a nadie.

Khvicha Kvaratskhelia: El futbolista que brilla en Europa