Leboeuf critica a Mbappé: ¿Falta de espíritu colectivo?
Kylian Mbappé vive instalado en la élite. A sus 27 años, se mueve cómodo bajo los focos, sostiene cifras de videojuego y se le coloca, sin pestañear, en la misma estantería que Messi y Ronaldo. Pero la pregunta que lanza Frank Leboeuf va a la raíz del debate: ¿puede, o quiere, ser un jugador de equipo cuando la jugada lo exige?
El excentral de la selección francesa, campeón del mundo en 1998, lo tiene claro. En declaraciones a GOAL, en un acto con World Cup Betting, dibuja el origen del fenómeno: “Está creado para ser el hombre principal. Desde que tenía ocho años el mundo le prometió que iba a ser uno de los mejores porque era increíble muy joven y siguió haciendo lo correcto para llegar ahí”. El relato es casi el de un destino escrito. Niño prodigio, camino recto, estrella global.
Pero ahí se detiene Leboeuf y cambia el foco. Para él, el giro clave no está en el talento de Mbappé, sino en la comprensión de lo que es el fútbol de verdad. “Hemos descubierto últimamente, o él lo ha descubierto, que el fútbol es un juego colectivo y que, en realidad, el equipo es la estrella”, afirma. Y pone ejemplos muy concretos: los grandes campeones recientes de Champions League, como aquel Liverpool desatado o el Paris Saint-Germain actual, levantan títulos apoyados en el bloque, no en la figura aislada.
El francés va más lejos cuando recuerda el último gran ciclo de Real Madrid en Europa. “Cuando Real Madrid jugó muy mal y no debería haber ido a la final contra Liverpool… cuando jugó contra Chelsea, Paris Saint-Germain, Manchester City, no había manera de que debiera ganar esos partidos, pero lo consiguió por el espíritu colectivo”. Ese es, para él, el punto de ruptura con Mbappé: “Kylian no tiene eso en su ordenador. Y cuando no lo tienes, es muy difícil instalarlo.”
Leboeuf conecta ese déficit con el contexto actual del fútbol. Habla de una “dictadura de la urgencia”, de un entorno que empuja a ser estrella de inmediato y que ha convertido el Balón de Oro en un tótem. “En mi época lo ganabas y cinco minutos después se olvidaba”, recuerda. Hoy, en cambio, todo gira alrededor del individuo. Y Mbappé, insiste, no es el único responsable: “Creamos importancia en sitios donde no debería haberla y estamos completamente equivocados, porque el fútbol nos demuestra en cada partido que si no juegas juntos, no funciona.”
Ahí aparece otro ejemplo que conoce de cerca: el tridente Neymar–Messi–Mbappé en el PSG. Un ataque de videojuego que nunca llegó a dominar Europa. Ahora, dice, se repite el patrón con Vinicius Jr y Mbappé compartiendo escenario: nombres gigantes, dudas sobre el encaje colectivo. Para Leboeuf, la conclusión es simple y cruda: “No funciona porque no encajan en un espíritu colectivo.”
El elogio al Liverpool coral y la crítica al regate
Cuando habla de equipo, el exdefensa se ilumina. Cita al Liverpool campeón de Europa y de la Premier como modelo de estrella repartida: “¿Quién era la estrella en Liverpool? Mohamed Salah, sí, de acuerdo, pero Virgil van Dijk también era una estrella y Alisson era una estrella, y todos esos jugadores que luchaban juntos, Robertson, Trent Alexander-Arnold… los dos laterales eran las estrellas. Se centraban entre ellos para marcar goles. Era una locura.”
Ese tipo de fútbol, de engranaje, es el que le enamora. Y ahí choca frontalmente con el estilo que simboliza Mbappé. Leboeuf no se deja impresionar por la jugada de vídeo corto: “No me importa que Mbappé regatee a cuatro jugadores. No me impresiona porque no ve el juego.” En su panteón personal hay otros perfiles: “¿Por qué amamos a Rodri? ¿Por qué amamos a Kevin De Bruyne? Porque veían dónde iban a dar el pase antes de recibir el balón. Ese es el espíritu que me encanta.”
Incluso cuando recuerda a Diego Maradona, al que define como “genio” y “estrella”, marca distancia: nunca fue fan del regate por el regate. Su debilidad está en el jugador de toque, el que filtra el pase a un toque porque ya ha leído el tablero entero. “La anticipación es la cualidad especial para mí”, resume.
Mientras tanto, Mbappé continúa acumulando números que sostienen su condición de superestrella: 86 goles en 103 partidos con Real Madrid y 56 tantos con la selección de Francia. Sin embargo, en los últimos meses su lenguaje corporal ha dejado imágenes de frustración, gestos de fastidio que alimentan una pregunta inevitable: ¿buscará otro desafío en breve?
¿Premier League en el horizonte?
Ahí entra en juego la otra gran cuestión que se le plantea a cualquier futbolista en la cima: ¿y si prueba en la Premier League? Leboeuf, que conoció el campeonato inglés en una versión mucho más física y directa, reconoce que el escenario ha cambiado: “Si fuera la Premier League de cuando yo jugaba, diría que no está preparado. Pero con la velocidad que tiene y las posibilidades que encuentras en Inglaterra, creo que Kylian Mbappé puede jugar en cualquier liga del mundo.”
La idea de verlo en Inglaterra, peleando mano a mano con Erling Haaland por el título de máximo goleador, le seduce: “Sería una locura.” Pero, acto seguido, choca con la realidad del mercado. El precio de Mbappé, su salario y el coste total de una operación así levantan un muro: “Con lo que costaría, nadie puede comprarlo ahora mismo. No lo creo. No veo a nadie que pueda ser contendiente para la próxima temporada.”
Leboeuf se detiene en un caso concreto: Arsenal. Reconoce que el equipo de Mikel Arteta necesita un nueve, pero cuestiona el rol que tendría ahí una figura como Mbappé. “Arsenal necesitará un delantero, pero no usa delanteros. Juegan alrededor del delantero”, explica. Y lanza una comparación directa con Viktor Gyökeres: un punta que vive esperando centros y pases que a veces no llegan. “Mbappé estaría muy enfadado con ese papel, esperando y esperando.”
El francés contrapone esa hipotética incomodidad con la capacidad de adaptación de Haaland al sistema de Pep Guardiola en Manchester City: “Ha sido capaz de aceptar tocar uno o dos balones por periodo.” Y ahí, de nuevo, duda de Mbappé: “No estoy seguro de que Kylian Mbappé acepte eso. Bajará a ser un número 10, intentará tocar más el balón y quizá cree un lío en la táctica del entrenador.”
Entre el brillo individual y la tiranía del sistema, entre el regate que incendia redes y el pase que ordena al equipo, la figura de Mbappé sigue en el centro del tablero. Leboeuf ya ha elegido su bando. Falta por ver si el propio Kylian decide, algún día, cambiar el suyo.
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