Lens conquista el Trophée des Champions y cuestiona a la LFP
Lens abrió la temporada con un título y un ruido ensordecedor. Victoria 1-0 ante PSG, Trophée des Champions alzado en un Stade Bollaert-Delelis convertido en caldera. Gol de Thauvin, inferioridad numérica durante largos minutos y una resistencia feroz para tumbar al gigante parisino.
Pero la fiesta deportiva quedó rápidamente en segundo plano. El foco se giró hacia la Ligue de Football Professionnel, cuestionada con dureza por la organización de un partido que, sobre el papel, debía disputarse en terreno neutral.
Un “neutral” que parecía un partido de Ligue 1
La LFP eligió el estadio de Lens como sede del encuentro. Sobre el césped, Lens contra PSG. En las gradas, un desequilibrio abrumador: según Madein Foot, alrededor del 95% de los asientos estaban ocupados por aficionados del conjunto norteño. A la hinchada parisina se le asignaron únicamente 1.850 entradas en la zona visitante.
El resultado fue evidente desde el primer himno. Ambiente, cánticos, colorido… todo recordaba a un clásico partido de Ligue 1 en Bollaert, no a la gran cita “neutral” que pretende ser el Trophée des Champions. El estadio rugía por y para los Sang et Or.
La LFP no solo mantuvo el escenario. También dejó intacto el envoltorio: animación previa al partido, espectáculo del descanso, todos los elementos habituales de un día grande en casa de Lens se conservaron para esta final. Para PSG, la sensación fue clara: jugar fuera, en un territorio abiertamente hostil, en una competición que exige igualdad de condiciones.
Comparaciones incómodas con 2023
El contraste con la edición de 2023 resultó inevitable. Entonces, PSG y Toulouse se midieron en el Parc des Princes, pero con un dispositivo muy distinto. La LFP había cuidado la puesta en escena para garantizar neutralidad: presentación del partido sin referencias de “local” y un reparto de afición estrictamente 50-50 en las gradas.
Doce meses después, el guion cambió por completo. Nada de equilibrio en las tribunas, nada de sensación de terreno neutral. Solo un estadio teñido de rojo y amarillo empujando a Lens hacia el título.
Todo esto llega, además, menos de un año después de las polémicas por el aplazamiento de un duelo de Ligue 1 entre PSG y Lens, otro episodio que ya había encendido el debate sobre decisiones organizativas y trato a los clubes.
Como si faltaran símbolos, el informe citado subraya otra imagen llamativa: ni el presidente de la LFP, Vincent Labrune, ni el presidente de PSG, Nasser Al-Khelaïfi, se dejaron ver en Bollaert. Ausencias que alimentan aún más la sensación de tormenta institucional.
Un título para Lens, un problema para la LFP
En el césped, Lens celebra. Título, victoria ante el dominador del fútbol francés y un inicio de curso que dispara la confianza del vestuario y de la grada. Para el club norteño, el Trophée des Champions refuerza el proyecto y agranda la comunión con su afición.
Para la LFP, en cambio, el partido deja una resaca incómoda. La decisión de saltarse en la práctica el principio de sede neutral ha reabierto el debate sobre la gobernanza y la equidad en las competiciones domésticas. ¿Hasta qué punto se puede hablar de igualdad cuando un equipo juega una final rodeado casi en exclusiva por sus propios aficionados?
La presión aumenta. Las críticas a la elección de Bollaert como sede marcan ya la agenda del organismo, obligado ahora a justificar su criterio y a revisar cómo y dónde se disputarán las próximas ediciones de este trofeo.
Lens ya tiene su copa. La LFP, en cambio, tiene un caso abierto que puede pesar durante toda la temporada.
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